De soñar con 'Star Trek' a crear bioplásticos únicos en España: así es Dan*na, la startup española que ayudará a regenerar cartílago, evitar la experimentación animal o crear sensores más sostenibles

Xavier Marín, CEO de Dan*na.
Xavier Marín, CEO de Dan*na.

Dan*na

  • Economía circular, bioplásticos destinados a agricultura y microeléctronica, IA y biomateriales para la salud. Así es Dan*na (Artificial Nature), la startup española única en su especie que  desarrolla plásticos verdaderamente sostenibles. 
  • Business Insider España tiene ocasión de charlar con su fundador y actual socio mayoritario, Xavier Marin, sobre los proyectos que tienen actualmente y cómo los bioplásticos PLA o los robots blandos tienen la llave para avanzar hacia un mundo más circular.   
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Xavier Marin cree que el futuro está en los robots blandos y en los nuevos materiales sostenibles como los bioplásticos. Después de una dilatada trayectoria empresarial de más de dos décadas vinculada al mundo de la informática, decidió fundar en 2017 Dan*na (Artificial Nature), una startup única en España y con un amplio recorrido por delante. 

"Desde pequeño he estado obsesionado con Star Trek y el tema de los robots y los tejidos blandos", relata Xavier en su conversación con Business Insider España. "Tenía claro que quería hacer un bioplástico sensible y capaz de hacer cosas avanzadas, que tuviese un impacto positivo". 

Por aquel entonces este emprendedor se lanzó a la piscina: con una viabilidad de 6 meses para arrancar la propuesta, contrató a Sejin Oh, doctora en Bioingeniería y actual CTO de la compañía.

Depositando todo su empeño en ofrecer algo innovador al mundo de los materiales, donde el plástico de un solo uso es uno de los problemas medioambientales más graves que jamás ha afrontado la humanidad, encontró un filón en la valoración de residuos orgánicos. 

Hoy en día Dan*na trabaja en 2 líneas principales de producto: por una parte, biomateriales para la salud y la biomedicina regenerativa (huesos, cartílagos y nervios), y bioplásticos tecnológicos para agricultura y microelectrónica. Parecen ciencia ficción, pero son una realidad, la mejor muestra del futuro que tenemos por delante.

Pronto comenzaron a conseguir servicios y en 4 años han logrado estar autofinanciados. "No ha habido ningún inversor a día de hoy. Ahora buscamos inversión para el escalado, pero no para pagar nóminas., apostilla Xavier.

Actualmente tienen más 10 proyectos competitivos abiertos y han logrado más de 1.300.000 euros de financiación, tanto de fondos propios como públicos, para desarrollar su tecnología.  

En cuanto al nombre de la startup, este surgió por dos razones: en primer lugar es el acrónimo desarrollo artificial de la naturaleza (artificial nature). El asterisco remite al efecto espejo y a las moléculas que son iguales, pero a la inversa. También quiere decir Ana, el nombre de su hija. 

De biomaterial para regenerar cartílago a clave para balizas agrícolas que no llenen de plástico los cultivos

Xavier destaca que solamente existen 2 o 3 compañías en España dedicadas a la producción de bioplásticos, pero que Dan*na es la única en hacer PLA. Se trata de un termoplástico fabricado a base de recursos renovables como el almidón de maíz o caña de azúcar. 

"La sociedad ahora estoy en una transición no solamente energética, no solamente en temas de sostenibilidad, sino también de materiales", dice Xavier Marín, que actual también es vicepresidente del Clúster MAV. 

Este año han solicitado la patente para su potente bioplástico flexible, testado con células humanas y totalmente biocompatible. Lo han sometido a pruebas de toxicidad, de proliferación y agresión celular. A día de hoy, el material ya se está utilizando para la regeneración de órganos.

Ácido láctico

Dan*na

El año pasado ganaron uno de los proyectos más importantes de Europa para la regeneración de cartílago, y su biomaterial se utilizará para tal fin en el hospital del Vall d'Hebron en Barcelona.

Trabajan hueso, cartílago y nervio, pudiendo "programar" a nivel molecular cada tejido para que se bioabsorba por el organismo en un número concreto de meses, o se pueda liberar un determinado fármaco. "La tecnología de la ingeniería tisular ya existe desde hace tiempo, pero nosotros hemos aportado el bioplástico".

El grado de personalización permite crear a demanda increíbles biomateriales cambiando el peso molecular y las propiedades físicas del bioplástico, que puede ser rígido o completamente blando. 

Una de sus principales salidas es la microelectrónica. "En un mundo cada vez más electrificado con sensores, móviles y equipos, se requiere cada vez más plástico", apunta el CEO. 

Para ámbitos como la automoción o la robótica, los bioplásticos representan una oportunidad muy importante. "Podemos programar que se degrade en días, meses, semanas o años". 

La electrónica para sensores también es otra de las grandes beneficiadas: aplicados a la agricultura de precisión, los bioplásticos de la startup pueden utilizarse para balizas que monitoricen el grado de humedad o las condiciones del suelo y que no dejen ninguna clase de residuo plástico posterior

¿Qué problemas dibuja el panorama actual para que la economía circular pise el acelerador en España? "El primer reto es que cada residuo necesita un formato diferente, no se puede estandarizar". En Dan*na, por ejemplo, utilizan como desecho el suero de la leche y lo convierten en ácido láctico.

"Al no poder estandarizarlo, no puede escalarse y por tanto, no existe viabilidad económica". No obstante, Xavier Marin mira al futuro con optimismo. "Estamos ahora en la transición fuerte de la sostenibilidad y en unos años habrá tecnologías químicas o biológicas que ayuden a estos procesos". 

Bioplástico de Dan*na.
Bioplástico de Dan*na.

Dan*na

Cada año se siguen fabricando 360 millones de toneladas de plásticos (que pesan aproximadamente lo mismo que toda la población mundial junta, según National Geographic). De esta cifra, por ahora solo el 1% es bioplástico. 

"Llegará un punto en el que será más viable usar plásticos biobasados que los convencionales", vaticina Marin. Los bioplásticos suponen un mercado potencial de 360.000 millones de euros solamente en Europa, según datos de European Bioplastics.

Por ahora, los planes de Dan*na son seguir cambiando el mundo de los biomateriales: en mayo abrieron una planta piloto en Barcelona para escalar y convertirse en planta industrial.

También buscan un inversor para desarrollar su producción, patentarán el plástico bioflexible para medicina y desarrollarán su primer producto relacionado con la regeneración de órganos.

"Nuestra tecnología puede sustituir el sacrificio y la tortura a la que se somete a los animales para experimentación, tanto en farmacología como en cosmética". En lugar de utilizar un animal, se pueden sondear y monitorizar directamente las células. 

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