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7 cosas por las que merece la pena gastarse más de 1.000 euros en un televisor

Samsung 8K QLED
  • Actualmente hay muchas televisiones con 4K y un panel de 50 pulgadas por poco más de 300 euros.
  • Las Smart TV tienen ciertas carencias que es importante conocer para saber qué estás comprando. 
  • Hay una serie de elementos que inciden directamente en el precio y hacen que superen la barrera de los 1.000 euros pero merece la pena si puedes permitírtelo. 
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Las apariencias engañan, y en lo que a tecnología se refiere dos dispositivos que parecen iguales en realidad pueden ser completamente diferentes en cuanto a calidad. En el mercado de los televisores sucede esto muy a menudo, y la integración de determinados componentes y funcionalidades puede incrementar el precio considerablemente.

Parece una obviedad, pero es importante tenerlo en mente cuando vamos a comprar un televisor, para entender por qué dos paneles aparentemente iguales tiene una diferencia de precio de más de mil euros. Vamos a ver cuáles son las tecnologías que suben el precio de los televisores, y por qué merecen la pena si puedes permitírtelo.

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Hoy en día se puede comprar un televisor 4K con un panel de 50 pulgadas por poco más de 300 euros. Es un logro importante y para mucha gente es más que suficiente. Pero hay que tener muy claro cuales son los pros y los contra de los televisores baratos, para no llevarse una sorpresa decepcionante con cosas como el HDR.

Existe tecnología que es marketing, tecnología que está inflada de precio, y tecnología que exige materiales caros o difíciles de fabricar, y vale lo que cuesta. Sin ir más lejos los televisores 4K de Xiaomi que acaban de salir al mercado, por poco más de 400 euros, tienen una muy buena relación calidad / precio. Pero con algunas carencias que hay que conocer, para tener muy claro lo que compras. 

No hace falta gastarse mucho dinero para tener un televisor 4K, pero hay tecnologías que subirán el precio más allá de los 1.000 euros, aunque el salto de calidad sin duda lo merece, si puedes pagarlo.

Entendiendo la calidad de imagen

Madre e hija ven televisión

Tras más de 10 años con tu viejo televisor 1080p que te compraste para estrenar tu flamante lector Blu-ray, resulta que ahora quieres comprar una tele 4K de 50 pulgadas para ver Netflix, HBO, Disney+ o Apple Plus a resolución 4K. Acudes a tu tienda física o tienda online favorita, y buscas televisores 4K de 50 pulgadas. Y entonces llega el shock: resulta que hay modelos desde los 300 a los 3.000 euros. Todos tienen resolución 4K, todos tienen 50 pulgadas, conexión a Internet, varios tipos de conexiones, la mayoría son HDR... Sobre el papel parecen iguales. Entonces... ¿por qué hay tanta diferencia de precio?

El mundo de la imagen es complejo, y los fabricantes han fracasado poniendo en el mercado diferentes tipos de estándares incomprensibles para la gente de la calle. Han sido incapaces de ponerse de acuerdo, o bien han creado una tecnología que parecía definitiva, y al año siguiente sacan otra nueva.

Muchos usuarios consideran que la calidad se mide en el número de pulgadas que tiene la pantalla. Esto podía ser real antiguamente, cuando los modelos eran más caros en función de su tamaño. A día de hoy esto ya no es así y puedes encontrar televisores de 46 o 50 pulgadas muy baratos, y a la hora de descubrir por qué un televisor cuesta lo que cuesta, el tamaño es lo de menos. La calidad te la da el tipo de panel, el gamut de color, la cantidad de brillo, el procesador elegido, y otros aspectos que vamos a ver.

Este reportaje no pretende ser un artículo técnico que explique la tecnología de los televisores. Para eso ya hemos publicado otros, que enlazamos a lo largo del texto. Lo que vamos a explicar aquí, con palabras sencillas, son las tecnologías por las que merece la pena pagar más de 1.000 euros por un televisor.

OLED, QLED y NanoCell, el presente

 Familia viendo la televisión
Las smart TV comparten con terceras partes y con plataformas publicitarias datos como la ubicación y la dirección IP. Getty Images

El primer factor que define lo que nos va a costar un televisor, es el tipo de tecnología de panel que utiliza.

La referencia en 2019 son los televisores OLED. Son lo más avanzados, porque son los únicos que iluminan cada pixel de forma individual, y aún más importante: los píxeles se pueden apagar para obtener negros puros.

Esto consigue una representación perfecta de las escenas oscuras, y una variación natural del paso del blanco al negro, y viceversa. Además de los colores más puros. La calidad de imagen está muy por encima del resto, pero a un alto precio. De hecho será raro que encuentres un televisor OLED por menos de 2.000 euros.

Pero no necesitamos uno para obtener una excelente calidad de imagen.

Las teles más baratas emplean paneles LED, que tienen mejores ángulos de visión y más brillo pero requiere iluminación trasera constante, incluso para mostrar los negros, así que no obtenemos negros puros y notamos los colores un poco lavados.

Pese a ello la tecnología LED ha mejorado mucho con los años, y existen optimizaciones recientes que minimizan sus limitaciones. Es el caso de la tecnología LED Nanocell de LG, por ejemplo. Utiliza un filtro adicional que elimina las impurezas de color que añaden las frecuencias de luz amarilla y naranja. Además es capaz de ajustar el brillo de forma independiente en diferentes zonas de la pantalla. Esto consigue colores más intensos y mejores negros, acercándose a la tecnología OLED, pero sin llegar a su nivel en escenas de máximo contraste blanco / negro. Aún así la mejora en calidad de imagen es muy superior al LED convencional, y merece la pena gastarse más de 1.000 euros en un panel de este tipo.

Samsung también emplea una tecnología entre medias de LED y OLED, que llama QLED o Quantum Dot LED. La compañía coreana ha conseguido iluminar píxeles individuales, usando tecnología LED. Consigue colores puros al mismo nivel que OLED, con mejor ángulo de visión. Lo único que se le resiste son los negros puros, porque el panel sigue necesitan retroiluminación. Pero se queda muy cerca del OLED, a un precio menor. Tienes una explicación más detallada en este vídeo:

En resumen, todos los televisores que cuestan menos de 1000 euros usan paneles LED. Si puedes dar el salto a los televisores Nanocell, QLED y, especialmente OLED, te van a ofrecer unos colores más intensos y naturales, y un mejor contraste entre negros y blancos. Es un salto en la calidad de imagen que merece la pena, porque a fin de cuentas una tele te va a durar bastantes años y la ves todos los días. Es dinero bien invertido que vas a disfrutar.

Quiero colores naturales

Te levantas a ver la televisión
Getty Images

Hemos visto dos aspectos que influyen en la calidad de imagen: la resolución (4K), que nos da el detalle, y el tipo de panel, que es el que muestra esa imagen a nuestros ojos. Pero entre medias hay una serie de tecnologías que también aportan su grano de arena.

El gamut de color extendido y las tecnologías para manejar el color de los píxeles es algo que subirá el precio de la tele, pero es clave para conseguir el Santo Grial: que los colores que vemos en la tele sean iguales a los de la Naturaleza.

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Basta observar un televisor barato durante un momento para comprobar que los colores que vemos no se corresponden con la realidad. La piel de las personas, los paisajes o una ciudad de noche no son iguales en la tele que en la realidad. Esto es porque su representación del color es limitada.

Nuestros ojos detectan el color gracias a la luz, formada por fotones de diferente color. Mezclando los colores primarios rojo, verde y azul, se obtienen todos los colores. Y eso es justamente lo que hacen las teles: cada pixel tiene tres subpíxeles rojo verde y azul, que según se apaguen más o menos, de forma independiente, se obtiene el color que pide la imagen en cada momento.

LG NanoCell SM9010

La clave está en cómo esos píxeles, que no dejan de ser luz, interpretan la imagen que reciben de una serie de Netflix, por ejemplo. Las teles baratas utilizan paneles de 8 bits, que solo pueden mostrar 257 variantes de cada color primario. Sin embargo las teles más avanzadas codifican el color con 10 o 12 bits. Así que son capaces de mostrar más variantes de un color. En otras palabras: colores más cercanos a la realidad.

Es lo que se llama Gamut de Color ExtendidoWCG, que muestra más combinaciones de colores según diferentes parámetros. No queremos ponernos técnicos pero esto es importante, primero, por lo que hemos comentado: colores más naturales. Y segundo, porque los paneles con color extendido son compatibles con la norma BT 2020, usada en el cine. Es decir, las películas y las series se muestran exactamente con la misma tonalidad de color que eligió el director. 

Existen también tecnologías específicas de las marcas que se centran en los píxeles de color. LG, por ejemplo, usa un cuarto subpixel de color para cada pixel. Al rojo, verde y azul añade un cuarto subpíxel blanco, que permite añadir más brillo sin afectar a la pureza del color.

En resumen, los televisores que cuestan más de 1.000 euros emplean paneles con gamut de color extendido y tecnologías de mejora de los píxeles de color, con las que se obtiene colores más cercanos a la realidad y, al mismo tiempo, sin alterar la coloración original de las películas, tal como la concebió el director artístico. Si vas a ver muchas series y películas en tu nueva tele te conviene dar el salto a la gama media, porque vas a notar la diferencia.

Todo el HDR no es igual: la importancia de los nits

Niño viendo televisión

Resulta que te has comprado una tele 4K con HDR por 500 euros, animado por tus amigos que te dicen que el HDR es una pasada en las series de Netflix y HBO, o los Blu-ray 4K. Te dispones a ver una película con HDR... y acabas quitándolo porque se ve peor que sin él. ¿Es el HDR una estafa? No, lo que ocurre es que tu tele no puede mostrarlo correctamente... aunque sea compatible HDR.

El HDR Alto Rango Dinámico intenta emular cómo percibe el ojo humano los colores. Aporta a la imagen colores más realistas, y un mejor contraste entre las zonas iluminadas y las oscuras.

Se trata de unos datos que se almacenan junto al vídeo, por eso solo se puede usar con el contenido que ha sido codificado con HDR. Existe un montón de formatos que no son compatibles entre sí: HDR10, HDR10+, Dolby Visión, HLG, etc. Otro gran fracaso de una industria incapaz de unificar estándares.

El más común es HRD10, pero tiene una limitación: codifica el mismo nivel de HDR para toda la película o capítulo. En cambio, el HDR10+ y Dolby Visión lo ajustan a cada escena, por lo que es más perfecto, porque cada escena tiene diferentes requisitos de luz y contraste. Este es un factor que sube el precio de los televisores pero que merece la pena pagar por él, si puedes permitírtelo. Especialmente una tele que tenga todos los formatos.

Pero incluso dentro del mismo formato, como hemos dicho, una tele puede tener un HDR desastroso, o un HDR espectacular. Porque lo que mucha gente no sabe es que no basta con tener HDR. Tiene que implementarlo bien.

Para que el HDR realmente mejore la imagen requiere un panel de 10 o 12 bits y gamut de color extendido, que ya hemos explicado. Algo que muchas teles baratas no cumplen, y por tanto no pueden mostrar correctamente los colores naturales que aporta el HDR.

Mejores ofertas en TV 4K HDR

Hay otro factor crítico: el brillo y contraste. Para mostrar los diferentes tonos de blancos y negros y el contraste entre ellos, el gran logro del HDR, se necesita mucho brillo y un gran contraste entre el negro y el blanco más puro que el televisor puede mostrar.

Esto lo podemos medir con los nits, es decir, la luminancia o cantidad de brillo, que aparece en las especificaciones.

La cantidad mínima de brillo que exige el HDR son 400 nits. Muchas teles con HDR apenas llegan a los 300 nits, así que no cumplen los estándares, aunque se vendan como teles HDR. Para una buena calidad de HDR se recomienda 500 o 600 nits, aunque para apreciar el efecto en todo su esplendor lo ideal son 1000 nits o más. Los televisores Samsung QLED 8K llegan a los 3.000 y 4.000 nits, por ejemplo.

Comprar una tele con un panel de más de 500 nits te costará más de 1.000 euros, pero la naturalidad de colores y la definición en las escenas oscuras de series y películas, mejora de forma asombrosa.

Mi tele 4K se ve borrosa

pareja ve television

La gran paradoja de los televisores actuales es que tienen resolución 4K u 8K... pero el 90% del contenido que vamos a ver en ellos está a resolución 1080p, o incluso menos. Es decir, el video que reproducimos tiene cuatro veces menos píxeles que la pantalla.

Si la tele recibe una imagen con menos píxeles que su resolución nativa no le queda más remedio que, literalmente, inventarse píxeles para poder llenar la tele. Es lo que se llama reescalar.

Todas las teles 4K llevan un procesador que se usa para reescalar la imagen. Tiene que realizar una gran cantidad de cálculos en tiempo real, porque cada fotograma 4K tiene más de 8 millones de píxeles que tienen que ser dibujados en pantalla al menos 24 veces por segundo.

Las teles baratas suelen tener procesadores con menos núcleos o un software menos sofisticado, y esto hace que el reescalado cuando vemos la TDT o películas en blu-ray en una tele 4K, no sea perfecto. En otras palabras, se verá borroso o poco definido.

Por tanto, aquí tenemos otra razón para apostar por un televisor que cuesta más de 1.000 euros, especialmente si es de una marca potente como Sony, Samsung, LG o Pananonic: su reescalado está más perfeccionado, así que vamos a notar más definición cuando veamos contenido que no es 4K, como va a ocurrir el 90% del tiempo que veamos la tele.

Inteligencia artificial

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En 2019, los televisores de las marcas de referencia han comenzado a introducir la inteligencia artificial en el procesador de la imagen. Esto afecta tanto al reescalado que hemos mencionado, como a la aplicación del HDR o la elección de los colores.

¿Qué aporta la inteligencia artificial a la calidad de imagen?

La IA es entrenada con millones de imágenes con diferentes niveles de color, brillo y contraste. Así aprende a saber cuándo estos parámetros están bien o mal aplicados.

Mientras que un software siempre aplica un mismo algoritmo de reescalado o de brillo y color a cierta situación, la IA es capaz de analizar cada escena, y ajustar el reescalado, el brillo o el color en función de ella.

IA

LG

Con ello consigue un resultado más perfecto en aspectos como la definición del reescalado, la naturalidad de los colores, o la fidelidad de las escenas a la fuente original.

Marcas como Samsung o LG ya usan la IA en sus televisores, y es un factor por el que merece la pena pagar un extra más por el televisor, porque vamos a obtener una mejora en la calidad de imagen.

 

Cosas por las que merece la pena gastarse más de 1.000 euros en un televisor

pareja viendo televisión en la cama
South_agency / Getty Images

En resumen, si realmente valoras la calidad de imagen y la fidelidad a la fuente original y a los colores reales que vemos en el mundo real, merece la pena gastarse dinero en una o varias de estas tecnologías:

  • Tecnología del panel más allá del LED básico (NanoCell, QLED, OLED)

  • Panel de 10 o 12 bits con gamut de color extendido compatible con BT 2020
  • HDR10+ o Dolby Vision
  • Brillo de 500 nits o más
  • Procesador para reescalado de imagen de calidad
  • Procesador con inteligencia artificial

A pocos electrodomésticos les vas a sacar más rendimiento que a un televisor. A fin de cuentas lo usa toda la familia varias horas al día, durante varios años. Merece la pena invertir algunos cientos de euros más, si esas miles de horas van a ser más disfrutables.

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