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Por qué los grandes inversores ahora tienen en cuenta al medio ambiente y el buen gobierno en sus inversiones

Aire sucio ciudad
Getty Images
  • Los aspectos ISR habían contribuido positivamente a los resultados financieros de las empresas en un 62,6%, según un estudio de Deutsche Bank.
  • Las empresas cuyos accionistas poseían mayores derechos presentaban mejores niveles de valor, beneficios y crecimiento de las ventas.
  • Una muestra de la implementación de estos conceptos sería la gran emisión de bonos verde a las que compañías como Iberdrola o BBVA han realizado cada vez con mayor fuerza.

Hace unos años los que entienden el mercado y viven de él realizaban inversiones con un único objetivo: obtener rentabilidades a toda costa y batir a los índices. Aunque la raíz de esa filosofía se mantiene a día de hoy, lo cierto es que se está instaurando un nuevo concepto al que cada vez se suman más adeptos: ganar dinero, pero siendo respetuoso con la sostenibilidad, el buen gobierno y el entorno que nos rodea.

Esta estrategia, que lleva años cada vez acaparando más volumen y adeptos, se la denomina inversión ISR (Inversión Socialmente Responsable). Se basa en la captación de rendimientos, pero teniendo en cuenta criterios éticos, de respeto al entorno y de vigilancia sobre la buena gobernanza por parte de las compañías. 

La cuestión es porque este tipo de metodología se está imponiendo cada vez más, puesto que cada vez circulan una mayor cantidad de vehículos de inversión bajo el paraguas de estos criterios, y que ventajas pueden tener.

Principalmente, para ver por qué un inversor debe seguir la línea que están trazando tanto banca de inversión como gestoras. He aquí cuatro motivos principales.

Más rentabilidad que los vehículos tradicionales

Alguien que invierte en el mercado al final quiere tener resultados concretos. En este sentido, muchos pueden pensar que invertir circunscribiéndose a los criterios ISR puede dotar de menor rentabilidad a las carteras, pero curiosamente el resultado es el contrario. 

Sin ir más lejos, la División de gestión patrimonial de Deutsche Bank en colaboración con la Universidad de Hamburgo llegó a la conclusión de que los aspectos ISR habían contribuido positivamente a los resultados financieros de las empresas en un 62,6% de los metaestudios, ejerciendo una incidencia negativa sobre ellos en sólo un 10% de los supuestos, en comparación con los que no siguen estos criterios.

Leer más: Las finanzas sostenibles se cuelan en la agenda de los bancos: por qué ahora les preocupa el medio ambiente

Mayores beneficios para las empresas

Existen diversos estudios que analizan la contribución de los factores ISR a los beneficios de las empresas. Uno de los primeros, y de los más famosos, fue el realizado en 2003 por Paul Gompers, de Harvard Business School, en el que se identificaba un fuerte vínculo positivo entre las prácticas de buen gobierno y los resultados empresariales.

Para ser más exactos, se detectó que las empresas cuyos accionistas poseían mayores derechos presentaban mejores niveles de valor, beneficios y crecimiento de las ventas.

Además, hay pruebas sólidas de la relación entre una buena gestión del capital humano y los resultados. Tal y como desvela un estudio realizado por Alex Edmans, de la Universidad de Pennsylvania, las empresas que figuraban en la lista Fortune’s 100 de mejores empresas en las que trabajar (es decir, con empleados satisfechos) superaban a la media de las empresas en rentabilidad accionarial.

Responsabilidad con el entorno

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que este tipo de compañías, al final, tienen una mayor responsabilidad con el entorno y el medio ambiente. Este punto es simplemente desde un punto de vista ético, pero es un criterio que no deja de ser importante de cara a cuidar todo lo que nos rodea para garantizar un futuro mejor.

Una muestra sería la gran emisión de bonos verde a las que compañías como Iberdrola o BBVA se han sumado cada vez con mayor fuerza.

Millennials: Más responsabilidad en la inversión

Otro punto importante se centra en el hábito de consumo de los jóvenes. Las nuevas generaciones apuestan por una mayor responsabilidad a la hora de tomar decisiones y eso se puede trasladar también al entorno de la inversión.

La mayoría quiere tener este tipo de productos en cartera y opta por tener menos exposición, por ejemplo, a compañías que son más contaminantes o productores de armas
 

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