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Las guías sonoras de las carreteras no son tan seguras como dice la DGT

Guias sonoras carretera
Getty Images

Tirando de hemeroteca, nos remontamos a principios de 2017 para encontrar los primeros titulares en los que se hablaba de las guías sonoras en las carreteras.

Por aquél entonces, el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, presentaba el Plan Estratégico de Seguridad Vial 2017 ante la Comisión de Seguridad Vial en el Congreso. Eran 15 medidas urgentes para reducir el creciente número de accidentes de tráfico y, entre ellas, una medida estrella: las guías sonoras longitudinales.

Con las bandas sonoras, Tráfico pretende poner freno a uno de los tipos de accidentes más recurrentes y que más fallecidos acumulan en las carreteras: las salidas de vía y los choques frontales por invasión del carril contrario. La mayoría se producen en vías secundarias, de ahí que las carreteras elegidas para su instalación sean en su mayor parte, vías convencionales.

Tal y como explicó la DGT en su momento, las guías son "una serie longitudinal de elementos perforados en la capa de rodadura del pavimento destinada a alertar, a los conductores que sufren una distracción, de que su vehículo se está desviando de la trayectoria del carril. Así cuando los neumáticos de los vehículos pasan por las guías sonoras, el conductor recibe las advertencias sonoras y táctiles por medio de vibración y sonido".

Esta medida se implementará en 3.000 kms de tramos calificados como especialmente peligrosos.

Piden que se abra un expediente sancionador contra el director de Tráfico

Desde que supieran que Tráfico iba a colocar las guías sonoras en algunas carreteras a modo de prueba, la Unión Internacional para la Defensa de los Motoristas denunció que podían ser más peligrosas que seguras.

"Se solicita a la DGT deje de gastarse el dinero público en rajar carreteras poniendo en peligro la seguridad de los ciudadanos motociclistas, la restitución de la seguridad vial en la vías utilizadas de prueba y la retirada de la campaña referenciada", decía el comunicado emitido entonces por la ONG.

Ahora la asociación va más allá y pide "la apertura de un expediente sancionador correspondiente por incumplimiento del artículo 139 y otros del Reglamento General de Circulación al Director General de Tráfico, máximo responsable de la decisión adoptada".

Un vídeo a modo de prueba

Para demostrar que las bandas sonoras suponen una amenaza para la estabilidad de los motoristas y los ciclistas, Juan Carlos Toribio, ha grabado este vídeo:

Las imágenes han sido grabadas en la A-131, carretera secundaria que conecta Sariñena (la capital de Los Monegros) con Huesca y Fraga, en Aragón.

Toribio cuenta que al pasar con la moto por la línea sonora, la rueda delantera pierde estabilidad y la frenada se vuelve imprecisa.

"Algo que se supone que es para más seguridad a mí, como motociclista me está afectando", explica Juan Carlos Toribio. 

Según la Unión de Defensa de Motoristas, "rajar las carreteras" es una infracción al Reglamento General de Circulación, concretamente al artículo 139, y a la norma técnica de firmes que habla de uniformidad funcional.

Para este proyecto, Tráfico ha anunciado una inversión de casi 500.000 euros.

Las bandas sonoras también dañan la carretera

Además del peligro que suponen para los motoristas, Juan Carlos Toribio denuncia que “rajar el asfalto” supone un grave deterioro para la vía.

“Las hendiduras permiten que el agua penetre en las diferentes capas del asfalto deteriorándolo”, explica. El peligro en invierno será todavía mayor ya que, de acuerdo con el representante de los motoristas, el agua que penetra se puede helar con las bajas temperaturas y generar grietas en el asfalto.

“La DGT siempre ha dicho que no tiene competencia para arreglar las carreteras, que es cosa de Fomento; si tiene competencia para romperlas, también debería tenerla para arreglarlas”, sentencia el ex-guardia civil.

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