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El negocio del transporte aéreo se multiplica y ya supera al PIB de Noruega, Dinamarca, Chile o Irlanda

Aviones de United Airlines en el aeropuerto Internacional de San Francisco, California, EEUU, el 7 de febrero de 2015.
Aviones de United Airlines en el aeropuerto Internacional de San Francisco, California, EEUU, el 7 de febrero de 2015. Reuters/Louis Nastro

A 30.000 pies (9,1 km) sobre la superficie de la tierra, el sector aeronáutico genera una auténtica economía paralela, valorada en 400.500 millones de dólares (344.000 millones de euros), con más de 1.260 millones agregados cada día (1.081 millones de euros), según un informe del banco HSBC.

Si el sector aéreo fuese un país, sumaría una población mayor que Bélgica y contaría con la vigesimoquinta economía más grande del mundo, con un producto interior bruto (PIB) superior al de Noruega.

En su estudio, realizado por la consultora de investigación independiente británica BDRC, la institución financiera concluyó que 11,9 millones de personas vuelan cada día alrededor del mundo conformando una economía virtual en el cielo, que denominó Flyland, y que considera "reveladora de los ciudadanos de hoy".

Con una estimación de 107.000 vuelos diarios, un ciudadano típico de esta imaginaria Flyland toma un promedio de 6,5 vuelos al año, pasando alrededor de 50 horas en el aire.

El informe señala que los vuelos de larga distancia (de más de 12 horas) representan casi una quinta parte del total (18%), "lo que demuestra el deseo creciente de explorar el mundo".

Como en cualquier otro lugar, sus habitantes conocen personas, se enamoran y realizan negocios. Compran y disfrutan de comidas, bebidas y entretenimiento.

Casi la mitad (47%) de los viajeros aéreos inició una conversación con un extraño, el 12% hizo una amistad duradera durante un vuelo y el 13% estableció una estrecha relación comercial. Uno de cada 50, además, encontró el amor en un avión.

Beneficios de viajar

Los habitantes de Flyland se muestran abrumadoramente positivos acerca de los beneficios del viaje.

Así, más de ocho de cada diez viajeros aéreos (83%) consideran que volar les ayuda a entender el mundo, el 67% afirma ser más tolerante y un 63% también más paciente como resultado de un viaje.

En cuanto a los beneficios personales, un 77% afirmó sentirse más independiente y un 73% más seguro.

Compras en el cielo

Los pasajeros gastaron un promedio de 78,9 euros por vuelo. Esto incluye el pago de Wifi a bordo (2,81 euros), alimentos (6,76 euros), bebidas (2,65 euros), bebidas alcohólicas (2,94 euros) y otras compras en el duty free (58,62 euros), entre otros artículos.

La mayoría de los viajeros aéreos pagaron por los artículos de a bordo con tarjetas (72%) en lugar de dinero en efectivo, en lo que supone una tendencia mundial cada vez mayor hacia una sociedad sin efectivo.

Cindy Wong, directora regional de marketing de HSBC para América del Norte, afirmó que "los viajes aéreos se han convertido en una parte cada vez más importante de la vida de las personas en los últimos 10 años, gracias al creciente comercio mundial y la pura pasión por los viajes, dando lugar a relaciones nunca antes posibles".

En 'Flyland' también hay normas

En el capítulo de costumbres y cultura a bordo, ser grosero con los tripulantes de cabina (65%) es el comportamiento más molesto para la comunidad, seguido por dejar que los niños den patadas al asiento de alguien (57%), quitarse los zapatos (48%), permitir que los niños corran (47%) y beber demasiado (46%).

Cerca de la mitad (44%) de los pasajeros afearon la costumbre de inclinar el asiento sin consultar con la persona que está detrás.

Ocupar demasiado espacio en cabina (37%), acaparar el reposabrazos (32%), quedarse dormido en el hombro de alguien (30%) y roncar (26%) fueron otros comportamientos rechazados.

Los aplausos cuando el avión aterriza generan otra situación incómoda para casi una quinta parte de los pasajeros (18%).

 

 Artículo original de Cerodosbé.

 

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