"Hemos perdido Venecia, pero aún podemos salvar Florencia": la lucha de Italia contra Airbnb

Alrededor del 30% de las viviendas del centro histórico de Florencia (Italia) están en Airbnb.
Alrededor del 30% de las viviendas del centro histórico de Florencia (Italia) están en Airbnb.Ian.CuiYi
  • El 30% de las viviendas del centro de Florencia (Italia) están registradas en Airbnb, según The Wall Street Journal.
  • Los alquileres en Florencia han subido un 42% desde 2016 y a los florentinos, que ya no pueden permitírselo, no les queda más remedio que irse.
  • La ciudad ha prohibido nuevos alquileres en el centro, pero muchos temen que no sea suficiente.

El precioso centro histórico de Florencia rebosa historia y arte, desde la pintoresca catedral del Duomo hasta la escultura del David, obra maestra de Miguel Ángel.

También está repleto de turistas que visitan la ciudad para descubrirlo todo, y de alojamientos de Airbnb que les ofrecen pernocta. Según un estudio de la Universidad La Sapienza de Roma citado por el Wall Street Journal, el 30% de las viviendas del distrito, de casi tres kilómetros cuadrados, están registradas en la plataforma de alquileres a corto plazo. 

Esta plaga de pisos de Airbnb está causando estragos en la ciudad.

El alcalde de Florencia, Dario Nardella, señala en declaraciones al Wall Street Journal que los residentes se quejan de ser tratados como "personal de hotel", con "sábanas sucias por todas partes, ruido, y llamadas de interfono a todas horas" de turistas desprevenidos que piden ayuda.

En octubre, Florencia decidió prohibir todos los nuevos alojamientos de Airbnb en el centro de la ciudad. Es una medida que llega —tarde para muchos— cuando los anuncios de alquiler vacacional en toda la ciudad se han duplicado desde 2016 y los alquileres a largo plazo han subido de precio un 42% en ese tiempo, según Nardella. 

Linda Sanesi, nativa de Florencia, señala que incluso los residentes con "mucho dinero" no pueden encontrar apartamentos para vivir a medida que suben los alquileres.

"Estamos intentando romper la inercia del país", declaró Nardella al Journal, añadiendo que los municipios tienen poco poder para influir en el cambio y que es necesaria una ley nacional que regule los alquileres de corta duración. "Estoy convencido de que si damos el primer paso, otros nos seguirán".

 

Florencia no es la única que intenta limitar el alcance de los alquileres de corta duración. Este otoño, la ciudad de Nueva York promulgó medidas estrictas que facilitaron un descenso del 77% de los anuncios en toda la ciudad. A principios de este año, Portugal prohibió cualquier nuevo Airbnb por temor a convertirse en "una especie de Disneylandia".

Massimo Torelli, nativo de Florencia y activista de la vivienda, es otra de las voces que explican al Wall Street Journal que el ruido y las molestias en los edificios invadidos por Airbnb se suman a las razones por las que los residentes se están marchando.

"¿Cuánto tiempo vas a aguantar que la gente entre y salga a todas horas, de fiesta, todo lo que hacemos cuando estamos de vacaciones?", dijo. "Es normal, pero ¿quieres vivir allí? Venecia se ha perdido, pero aún podemos salvar Florencia".

Un portavoz de Airbnb declara a Business Insider que la compañía espera "continuar el trabajo con las autoridades locales en Florencia acerca de una forma de avanzar que proteja a las familias locales que dependen de los ingresos que obtienen del alojamiento."

Airbnb es un salvavidas económico para muchos italianos; uno de cada tres anfitriones afirma que los ingresos extra les ayudan a pagar sus casas y el aumento del coste de la vida. 

"Reconocemos los retos a los que se enfrentan las ciudades históricas y acogemos con satisfacción los avances del gobierno italiano sobre nuevas normas nacionales, que ayudarán a apoyar los objetivos políticos de ciudades como Florencia", señala el portavoz.

Los esfuerzos por combatir los efectos del alquiler vacacional no han calado a nivel nacional en el país mediterráneo. En un proyecto de presupuesto, el gobierno italiano propuso elevar el impuesto sobre los beneficios del alquiler del 21% al 26%, pero solamente desde el segundo apartamento alquilado.

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