Cómo tener menos remordimientos profesionales

Rebecca Knight,
Britney Nguyen
| Traducido por: 
Remordimiento profesional

Marianne Ayala/Business Insider

  • El arrepentimiento profesional es inevitable a lo largo de la carrera, aunque no se prolongue en el tiempo.
  • Los expertos dicen que es importante lamentarse, pero en realidad existen oportunidades para hacerlo de nuevo.
  • Recomiendan reflexionar sobre tus valores, objetivos y lo que quieres de tu vida profesional.
Análisis Faldón

Scott Wain sabe algo de arrepentimiento profesional.

Después de graduarse en la universidad en 2000, consiguió un trabajo de principiante como vendedor de coches y, a los veintitantos, ganaba seis cifras como jefe de ventas en un concesionario Honda en la ciudad de London, (Ontario, Canadá). La vida iba bien.

Pero en 2008, Wain estaba inquieto. Dejó el concesionario para crear una empresa de software. La empresa acabó quebrando, y Wain se pasó la siguiente década cambiando de trabajo en trabajo, de industria en industria.

Hace poco, se enteró de que el antiguo concesionario había sido adquirido por un grupo automovilístico canadiense por una suma de dinero desconocida y que los antiguos compañeros de Wain, incluidos algunos a los que formó, se habían llevado varios millones. 

"No tienen que trabajar ni un día más en su vida", explica Wain, que ronda los 40 años. "No me quedo en el pasado. Tengo una familia estupenda y vivo en un barrio agradable, pero a veces es fácil mirar atrás y pensar: 'hubiera podido, hubiera debido'".

El arrepentimiento profesional -ya sea agudo o crónico- es inevitable a lo largo de la carrera, y puede surgir de cualquier parte y en cualquier momento: el camino no tomado o la oportunidad de ganar dinero que se escapó.

Según una encuesta realizada en 2021 a millennials de mayor edad por The Harris Poll por encargo de la cadena CNBC, casi la mitad de los encuestados afirmaron que desearían haber elegido un camino diferente cuando iniciaron su carrera profesional. 

"La mayoría de nosotros hemos imaginado de vez en cuando que nuestra situación actual podría ser mejor si hubiéramos tomado una dirección diferente", señala Ricardo Rodrigues, profesor titular de gestión de recursos humanos en el King's College de Londres, que ha estudiado el arrepentimiento profesional. Además, añade que "la pandemia ha acentuado nuestra sensación de inseguridad y dudas".

De hecho, tres años después del inicio de la pandemia, que ha obligado a millones de trabajadores a abandonar sus puestos de trabajo en cifras récord, la sensación de malestar de muchas personas no ha hecho más que intensificarse. Para algunos, renunciar fue la solución. Para otros, fue una fuente de decepción. Una encuesta publicada en enero de 825 empleados realizada por Paychex, proveedor de servicios de RRHH y nóminas, reveló que el 80% de los que renunciaron se arrepintieron de su decisión, entre ellos el 89% de los encuestados de la generación Z.

En un momento en que la mano de obra estadounidense está exhausta, los empresarios deben velar por sus trabajadores, y los trabajadores deben velar por sí mismos. El arrepentimiento profesional está vinculado con la ansiedad, así como con la insatisfacción de los empleados, la falta de compromiso y la rotación.

"Las personas deben reflexionar periódicamente sobre lo que quieren: sus valores y objetivos fundamentales", afirma Rodrigues. "Y los empleadores necesitan apoyar a las personas con tutorías y entablando conversaciones sobre objetivos y ambiciones profesionales que vayan más allá de la organización".

 

Hay que perdonarse a uno mismo

La diferencia entre el arrepentimiento profesional y la decepción profesional común y corriente es que el arrepentimiento tiene su origen en una decisión que tomaste tú, y no en una decisión que tomaron por ti. Una decepción profesional es un trabajo que no conseguiste; un arrepentimiento profesional es el trabajo que rechazaste y que no puedes quitarte de la cabeza.

El dinero y la familia suelen estar en el centro de estas decisiones. Lo fueron para Alan Lemire, de 59 años, que sigue pensando en el "trabajo de sus sueños" que rechazó hace seis años.

Fotógrafo y ávido ciclista, Lemire solicitó ser el primer fotógrafo de plantilla de Specialized Bicycles. El trabajo consistía en hacer fotos en el estudio y viajar a eventos como el Tour de Francia. El responsable de contratación le dijo a Lemire que su experiencia y conocimientos le situaban en lo más alto de la lista.

Pero el sueldo no era suficiente para que la mujer de Lemire dejara de trabajar como ejecutiva en un pequeño negocio si tenían que trasladarse a Morgan Hill, California, por el trabajo. "No podía ser egoísta y decir: 'Esto es algo que tengo que hacer'", afirma Lemire. 

Hoy trabaja como fotógrafo freelance, y a veces le da envidia ver por televisión a fotógrafos en eventos ciclistas. Pero dice que no dejará que su nostalgia le reste importancia a los "avances significativos" en la carrera de su mujer que compensan su pesar.

"No es que piense que la vida es una mierda", afirma. "Sólo desearía tener una bola de cristal para ver lo que podría haber pasado".

Scott F., que ha pedido que no se revele su apellido aunque sea conocido por Business Insider, también se pregunta cómo podría haber sido su vida. Creció con una madre soltera en una familia de clase trabajadora, por lo que el dinero siempre fue un bien escaso. De adolescente, su pasión era fotografiar grupos de punk-rock; se matriculó en la universidad pública para estudiar fotografía. Pero pronto se dio cuenta de que no ganaría mucho dinero haciendo lo que le gustaba.

Hoy tiene un negocio de compraventa de artículos al por menor por Internet. Aunque ha encontrado la seguridad económica que siempre quiso, Scott, de 46 años, dice que lamenta haberse centrado siempre en el dinero y no en tener una vida más plena.

"Si me hubiera dedicado a la fotografía, probablemente estaría en una situación mucho mejor que la actual", afirma. "Ganaría mucho menos dinero, pero habría estado rodeado de más gente y habría tenido más amigos".

La autoflagelación es una reacción natural al arrepentimiento, pero no es sana, afirma Anne Genduso, asesora profesional en Washington DC. "Arrepentirse implica haber hecho algo mal. Pero tienes que recordar que tomaste decisiones basándote en lo que pensabas que te serviría en ese momento", dice. 

"Tienes que perdonarte a ti mismo". 

 

"En realidad, hay muchas cosas que se pueden volver a hacer". 

Según los expertos, es fundamental superar el arrepentimiento profesional. Escribe una carta a tu yo del pasado. Llora si lo necesitas.

"Intenta olvidarte de lo que no llegaste a hacer, pero sin catastrofizar hasta el punto de empezar a concluir: 'game over'", dice Ron Carucci, cofundador de Navalent, una empresa de consultoría y liderazgo, y autor de nueve libros, entre ellos To Be Honest.

"La idea que tienes en la cabeza es: 'La has cagado'", afirma Carucci. "Pero, en realidad, hay muchas formas de volver a hacerlo".

Gina Farran, de 30 años, lo sabe bien. Cuando era estudiante universitaria en el Líbano, Farran pensaba ser arquitecta porque así lo quería su padre. Pero después de asistir a su primera clase de arquitectura, Farran llamó a sus padres para decirles que no le interesaba.

Después de la universidad, se trasladó a Londres y entró en el banco de inversión Goldman Sachs, con la esperanza, una vez más, de complacer a sus padres. Pero los horarios extenuantes la hacían sentir infeliz. "El deseo de escapar comenzó a burbujear dentro de mí", cuenta Farran.

En 2019, tras cinco años en Goldman, renunció. Lanzó Glaize, una marca de decoración de uñas dirigida al consumidor, al año siguiente. "Me arrepiento de no haberme ido antes", confiesa. "El arrepentimiento es en parte cultural, porque sabía que mis padres no entenderían necesariamente que dejara un trabajo muy seguro y bien pagado para hacer la manicura".

Pero aunque Glaize fracase, Farran se alegra de haber dejado una profesión que no le gustaba para emprender un negocio en el que cree.

Si te corroe el remordimiento por tu carrera, debes hacer un poco de introspección, dice Carucci. La pregunta que tienes que hacerte es: ¿Hasta qué punto es exagerado tu arrepentimiento en relación con el momento actual de tu vida? 

Reflexiona sobre tus valores, tus objetivos y lo que quieres de tu carrera. A continuación, piensa en cómo podrías canalizar tu arrepentimiento para convertirlo en acción. No tienes por qué seguir el ejemplo de los miles de personas que están renunciando a su trabajo, lo que en cierto sentido podría considerarse un acto masivo y preventivo contra el arrepentimiento profesional.

En lugar de eso, empieza poco a poco. Realiza entrevistas de carácter informativo con personas que tengan un trabajo como el que te gustaría tener; explora las posibilidades de dedicar más tiempo a ese proyecto alternativo. No reprimas el arrepentimiento, pero no te precipites, dice Carucci.

"Mira hacia delante", afirma, "y decide qué puedes optimizar por ahora".

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