"Prefiero tener menos dinero que aguantar esto, no estudié una carrera para servir platos": 4 jóvenes cuentan qué hay detrás de la 'Gran Renuncia' española

Gran renuncia

Rebecca Zisser/Business Insider

El pasado mes de junio, Laura dimitió como responsable de administración en una empresa hotelera de Gran Canaria. A sus 29 años, tenía un contrato fijo y llevaba 2 años en el puesto, pero la falta de flexibilidad de la empresa pesó mucho más.

Mateo tiene 32, y en abril dejó su trabajo en consultoría estratégica. "Me prometieron que iba a dejar de trabajar 16 horas al día, fines de semana y festivos, pero nada cambió", explica.

Ambos renunciaron hace poco al empleo que tenían por otro que les ofrecía mejores condiciones. Pero no son los únicos.

Ahora mismo en España hay más trabajadores que nunca renunciando a sus trabajos. En lo que va de año, el número de dimisiones se ha disparado a máximos históricos, hasta alcanzar las 46.065 personas entre enero y agosto de 2022.

Hay quien habla de 'Gran Renuncia' a la española. Otras voces califican el fenómeno de Renuncia silenciosa. Lo cierto es que, en valores absolutos, el volumen de dimisiones está años luz de lo que está pasando en EEUU, donde en 2021 se contabilizaron 4 millones de dimisiones cada mes. 

Si se compara con los más de 20 millones de ocupados en el mercado español, 46.000 personas no un dato muy significativo, apenas llega a suponer menos del 0,3% de todos los ocupados.

"El término de renuncia silenciosa no es algo nuevo. Venimos observándolo desde hace años, pero quizás con los nuevos modelos de trabajo de la pandemia ha podido aumentar este fenómeno", apunta Silvia Piqueras, national manager de Hays en España.

Sin embargo, ahora la tendencia sí es insólita. La de 2022 se trata de la cifra de dimisiones más alta jamás vista en España, y está lejos de las 23.859 renuncias registradas durante la primera mitad de 2007, en plena euforia económica por la burbuja inmobiliaria

"El crecimiento exponencial en bajas voluntarias o dimisiones suele producirse en dos colectivos", observa Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute. 

A un lado, están los empleados con bajos salarios, con un peso muy elevado de la generación Z y de millennials. En este colectivo, además, las encuestas de Adecco están detectando mayores síntomas de agotamiento pospandémico, "lo que puede incitar a ese abandono". 

Al otro lado, añade Blasco, "nos encontramos con colectivos con mayores facilidades de recolocación y salarios normalmente altos", sobre todo de sectores relacionados con Tecnologías de la Información y Comunicación.

La pandemia pudo ser el detonante de un aluvión de dimisiones de jóvenes, pero lo cierto es que el terreno ya estaba más que larvado. 

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"Los jóvenes son el colectivo que afronta las peores condiciones laborales relativas, sufren niveles de precariedad insoportablemente altos", señala CCOO en un estudio sobre precariedad laboral. El 60% de los menores de 36 años cobra menos del salario mínimo, según datos de la Agencia Tributaria.

En Business Insider España analizamos la Gran renuncia joven a través de las historias de 4 jóvenes españoles que dejaron su empleo este año.

Irene, 29 años (Murcia): "Prefiero tener menos dinero que aguantar esto. No estudié una carrera para servir platos"

Irene estudió filología, pero la dificultad de sacar plaza fija la tiene eternamente a la espera de que la llamen de la bolsa de empleo. Mientras tanto, le toca encadenar trabajos en hostelería.

A principios de año, empezó a trabajar en un casino de Murcia con un contrato temporal de 20 horas semanales. "Lo pasé fatal. Me trataban mal, y me sentía poco realizada. No tener tiempo libre para pasarlo mal y ganar 300 euros al mes no tenía sentido", cuenta.

En junio dejó el trabajo: "Me veía en un trabajo para el que estoy sobrecualificada, donde me estaban pagando poco y tratando mal, y pensé: prefiero tener menos dinero que aguantar esto. No estudié una carrera para servir platos". Afortunadamente, lo compaginaba con otro empleo en Correos.

Para Irene, la pandemia ha marcado un antes y un después en el mundo de la hostelería: "Durante la pandemia, todas las personas que trabajábamos de esto tuvimos que buscar otra cosa y, a la vuelta, no nos lo hemos tomado igual".

Ese diagnóstico explicaría la escasez de mano de obra que sufre la hostelería. "Antes de la pandemia no había dejado un trabajo en mi vida. Ahora prefiero sentirme bien aunque gane menos", añade.

Pero no es sólo por la pandemia. La experiencia cuando le han llamado de la bolsa de Empleo de Educación también le ha hecho ver un mercado laboral diferente: "He trabajado hasta en Carrefour fregando carros, pero después de ser profesora pillo depresiones".

Después de dejar uno de los trabajos, y mientras continúa en Correos, Irene se ha apuntado a una academia de oposiciones. "Me siento mejor desde que he dejado la hostelería. No tengo dinero, pero me siento bien".

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Roberto, 28 años (Madrid): "Me da pena que no haya nadie que esté a gusto con su trabajo"

Roberto era fisioterapeuta y llevaba trabajando unos 5 años como autónomo. A principios de este año, tomó la decisión de dejar el trabajo y meterse a unas oposiciones de bombero. Para él, la pandemia sembró la idea de dejar el trabajo. 

Cuando la crisis del COVID-19 estalló, cuenta Roberto, "yo estaba viviendo con mis padres, y dejé de ganar dinero de un día para otro. Ahí empecé a pensar en la importancia de tener una estabilidad que, como autónomo, no tenía".

Roberto comenta que, en su sector, y entre sus compañeros de promoción, "hay bastantes que han dejado el trabajo por las condiciones, que son infinitamente mejores".

Roberto venía de una familia de funcionarios, por lo que conocía esa estabilidad de la que habla, y decidió armar un plan: currar hasta junio y así ganar algo de dinero. "A finales de agosto me puse a opositar".

"Yo no quería trabajar 15 horas al día para tener una vida normal. No quería tener que hipotecar mi vida", explica Roberto.

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En cuanto al cambio de profesión, y hasta de rama de actividad, no le da demasiada importancia: "Yo no quería trabajar 15 horas al día para tener una vida normal. No me apetecía tener que hipotecar mi vida para eso. Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar".

De nuevo, la tendencia es popular entre sus amigos. "En mi grupo estamos un poco igual. Me da pena que no haya nadie que esté a gusto con su curro. Quien no lo ha dejado ya, está pasándolo mal. Lo más triste es que uno ya no pregunta ni el sueldo, porque asumimos que será bajo: les pregunto si, por lo menos, les respetan el horario".

Para Roberto ha habido un cambio de prioridades con la pandemia, pero mucho más la precariedad ya existente: "Creo que el ver que la empresa no te va a cuidar, que no te quiere, nos ha hecho pensar que no es tan importante: si tú no me vas a cuidar, yo no me voy a esforzar".

Mateo, 32 años (Madrid): "Somos inconformistas. Pensamos que siempre puede haber algo mejor"

En abril, Mateo dejó su empleo en una empresa de consultoría estratégica, donde estuvo trabajando 3 años. "El ritmo y la carga de trabajo eran exagerados, y no veía un momento en el que fuera a mejorar", cuenta. 

Pero no es la primera vez que cambia. Desde que entró en el mercado laboral, donde comenzó montando una startup de big data, asegura no haber estado más de 3 años en la misma empresa. 

"Intento hacer ciclos de no menos de 3 años, porque menos de eso es difícil de aprender", comenta.
hora, dirige un equipo de Inteligencia Artificial en un hólding de banca.

En la mayoría de las ocasiones en que ha habido un cambio, éste ha sido por falta de motivación.  "Para mí, aprender es un claro driver de los trabajos que busco, y poder hacer cosas nuevas. Si no estoy aprendiendo, no es un reto. Pierdo motivación y, como hay mucha demanda, siempre encuentro algo". Tanto es así que, en algunas ocasiones, cuenta que ha llegado a dejar empleos sin tener plan B.

Pero no sólo se trata de aprender. También es importante la cultura de la empresa. "Creo que es importante que la empresa genere un impacto que para mí tenga sentido. Ahora, por ejemplo, cambiaría de trabajo si encontrara algo que tuviera que ver con el medio ambiente, me motiva mucho". 

Para Mateo, hay una gran diferencia entre la generación más joven y otras anteriores: "Somos más inconformistas con lo que tenemos. Existe el pensamiento permanente de que siempre puede haber algo mejor ahí fuera. Es lo mismo que ocurre con las redes sociales: lo que te engancha es la expectativa de encontrar algo mejor".

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Laura, 29 años (Gran Canaria): "Se nos vendió que con esfuerzo tendríamos calidad de vida, y nos hemos dado cuenta de que es mentira"

Laura, en su último día en una empresa de auditoría.

Laura lleva trabajando desde los 17 años, pero nunca ha permanecido en el mismo empleo más de 2 años y medio. "Siempre me ocurre que, a los 2 años y poco, empiezo a desmotivarme, y la situación se agrava cuando veo que, o me explotan, o no me dan la flexibilidad que necesito", explica.

En junio, dejó su trabajo como responsable de administración en una empresa hotelera de Gran Canaria y se cambió a otra empresa del mismo sector. Antes, había trabajado en otras empresas de auditoría.

Pese a no trabajar de cara al público, Laura cuenta que le obligaban a llevar código de vestimenta ("sólo podía llevar vaqueros los viernes, y nada de deportivas. No concibo tener que comprarme ropa exclusivamente para el trabajo"). Pero no era lo único. Laura también critica la falta de flexibilidad en horarios y la imposibilidad de teletrabajar.

Para Laura, buena parte de la desmotivación joven con el mercado laboral tiene que ver con la precariedad que sufre el colectivo: "Nuestra generación está decepcionada. Se nos vendió que con estudio y esfuerzo tendríamos un buen trabajo y calidad de vida, y nos hemos dado cuenta de que es mentira. La gente está pensando de qué manera puede buscar un sueldo digno, pero que no le robe el tiempo".

Esa es la razón por la que toma el trabajo "como un medio, y no como un fin", y no es sólo su caso: "muchos de mis amigos están dejando el trabajo para opositar, o se han cambiado a tiempo parcial, o porque han colapsado. La salud mental está ahí, se han visto abrumados por las circunstancias. Han preferido dejarlo o darse un tiempo para decidir".

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