Teletrabajo: breve historia en 6 claves de algo más que una moda y algo menos que una revolución laboral

Teletrabajo

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"¿Y dan posibilidad de teletrabajar?". 

Hace unos años, una pregunta así solo era imaginable en una conversación entre dos altos cargos de una multinacional obligados a pasar el día viajando de sede en sede o, como mucho, entre dos recién llegados a alguna empresa tecnológica puntera de Silicon Valley.

Para el común de los mortales, las posibilidades respecto a un nuevo empleo se reducían a rezar para que las oficinas no estuvieran muy lejos de su residencia habitual o que, al menos, estuvieran bien conectadas. 

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El coronavirus lo cambió todo. 2020 trajo consigo una pandemia y, con ella, una buena dosis de cambios en el ámbito laboral. No todos se han mantenido.

Según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), más de un millón y medio de personas teletrabajaban de forma habitual (esto es, más de la mitad de los días de la semana) en España a cierre de 2021. 

Esta cifra representa un 7,9% de los trabajadores, la mitad del 16% que se llegó a alcanzar en lo peor del confinamiento y unos puntos porcentuales por encima del 5% que totalizaba el país a finales de 2019, antes de que el mundo supiera lo que era un coronavirus.

A nivel europeo, el Eurostat, en un informe dado por bueno por el propio ONTSI, cifró en un 10,9% el porcentaje de españoles que teletrabajan de manera habitual a finales de 2020, una cifra muy superior a lo que registró el país entre 2011 y 2019, cuando las cifras se movieron en un rango de entre el 3,5% y algo menos del 5%.

España quedó en todo caso por debajo de la media de países de la UE, que registraron algo más de un 12% con países como Finlandia (25,1%), Luxemburgo (23,1%) e Irlanda (21,5%) tirando hacia arriba y otros como Bulgaria (1,2%), Rumanía (2,5%) y Croacia (3,1%) en el lado opuesto.

Los datos son claros. ¿Acertaron quienes predijeron que la pandemia extendería el teletrabajo? Sí. ¿Lo hicieron quienes dijeron que, una vez acabada la crisis, muchos trabajos volverían a ser presenciales? También. Ha habido cambios, pero no una revolución.

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Y eso que, según el CIS, aproximadamente la mitad de los trabajadores piensa que el teletrabajo es beneficioso para la sociedad y para los propios trabajadores, mientras que un 20% opina lo contrario. Más del 60%, además, cree que es bueno para las empresas.

Pero, ¿cuál es el origen del teletrabajo? ¿Desde cuándo se habla de él? ¿Ha sido siempre lo mismo? A continuación, 6 claves  de un concepto que finalmente ha sido más que una moda pero menos que una revolución en España.

1. Fue idea Jack Nilles, un ingeniero de la NASA

Jack Nilles, el considerado como padre del teletrabajo.

A comienzos de los años 70, el científico Jack Nilles, graduado en 3 universidades distintas, exingeniero en la NASA y la Fuerza Aérea de EEUU, donde se ocupó, entre otras cosas, del diseño de sistemas de comunicación y vehículos espaciales, tiene una obsesión: acabar con los atascos.

La inquietud, como contó él mismo en varios de sus trabajos, nació de una pregunta de uno de los encargados de planificar la por aquel entonces ya masificada ciudad de Los Ángeles, en EEUU. 

En plena euforia tecnológica tras el alunizaje del Apolo 11, este le vino a decir a Nilles: "Si los de la NASA habéis podido mandar a un hombre a la Luna, igual hasta podéis acabar con los atascos de la ciudad". Y ni corto ni perezoso, Nilles se puso a ello.

2. El teletrabajo nació de otra crisis

Cartel desplegado por una gasolinera de Oregon, en EEUU, indicando cuándo están abiertos.

En realidad, detrás de la petición a Nilles había mucho más. El año en que este planificador le dejó caer al investigador la necesidad que había de acabar con los atascos tiene poco de casual: 1973.

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Fue el momento en que se desató la que se terminaría conociendo como la crisis del petróleo de los 70. Como represalia al apoyo de EEUU a Israel en la guerra de Yom Kippur, la OPEP, organización que aglutinaba a los principales países árabes exportadores de petróleo, cerró el grifo a Occidente.

Como respuesta, Nilles se unió a la Universidad del Sur de California que, en su intento por reemplazar transporte por telecomunicaciones, rápidamente dio con un concepto: el teletrabajo.

3. El teletrabajo antes de internet, una misión poco menos que imposible

Estudio de Nills

En 1976, Nilles y su equipo alumbraron Telecommunications-Transportation Tradeoff: Options for Tomorrow (Un intercambio entre transporte y telecomunicaciones: opciones para el futuro).

La principal hipótesis del estudio era que bastaba con que tan solo uno de cada 7 estadounidenses no tuviera que desplazarse en coche para trabajar para que EEUU no tuviera que importar petróleo nunca más.

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Para lograrlo, Nills planteó la posibilidad de conectar a los trabajadores remotamente a sus empresas a través de pantallas y teclados. La propuesta, desde luego, tuvo su mérito, ya que faltaban todavía unos cuantos años para que se generalizara el uso de los ordenadores y de internet.

Superada hasta cierto punto la crisis del petróleo del 73, sin embargo, las autoridades se mostraron ya mucho menos interesadas en aquel proyecto. En los siguientes años, Nills se las vería y se las desearía para que alguna empresa o agencia estatal se prestara a probar el teletrabajo.

4. Los primeros intentos de teletrabajo

Un usuario utiliza un PC de IBM a finales de los 80.

La idea, con todo, fue calando. Hubo quien, conocedor de los esfuerzos de investigadores como Nilles, quiso probar qué ocurría si se daba a la gente la posibilidad de trabajar desde casa.

Fue el caso de IBM, una de las empresas que más hizo por la popularización de los ordenadores. A principios de los 80, cuando internet todavía estaba en pañales, instaló módulos de trabajo conectados al cuartel general a un grupo de trabajadores.

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El experimento no fue mal. IBM, de hecho, lleva décadas presumiendo de haber sido una de las primeras empresas en implantar el teletrabajo.

Incluso el propio Nilles encontró quien diera cobijo a su idea: la administración del estado de California le permitió iniciar una prueba piloto con más de 200 trabajadores a finales de los 80. 

Fue un éxito, como contó el propio Nilles en un libro publicado en 1998 que recogió qué ocurrió con aquellos primeros intentos de teletrabajo: Managing Telework. Strategies for Managing the Virtual Workforce (Manejando el teletrabajo: estrategias para dirigir la fuerza de trabajo virtual).

5. España, a la vanguardia del teletrabajo con el Plan Concilia hasta que hubo que llevarlo a la práctica

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en 2005.

Tras estas primeras pruebas, España se propuso situarse en la vanguardia mundial en cuestión de teletrabajo. Sí, España.

En 2005, el Gobierno liderado por José Luis Rodríguez Zapatero sacó adelante el Plan Concilia, un ambicioso proyecto que buscaba mejorar las posibilidades del personal de la Administración pública de conjugar trabajo y vida privada.

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Para ello, una de las principales herramientas que el programa ponía sobre la mesa era precisamente el teletrabajo. "La implementación de este Plan Piloto podría tener unos efectos colaterales notablemente positivos", decía el estudio sobre el empleo remoto.

El bajo porcentaje de empleados que teletrabajan en España en comparación con el entorno europeo, especialmente en el ámbito público, pone de manifiesto que el Plan Concilia no tuvo un éxito abrumador cuando se llevó a la práctica.

6. Así ha regulado España el teletrabajo

La ciudadana alemana Olga Paul, de 34 años, trabaja remotamente desde Gran Canaria en 2021.

Los funcionarios españoles tuvieron que esperar 3 lustros y una pandemia para ver el teletrabajo regulado en la Administración pública vía Real Decreto.

Antes, a causa del propio coronavirus, el Gobierno tuvo que sacar adelante la Ley 10/2021 de 9 de julio de trabajo a distancia, que contemplaba una serie de obligaciones de las empresas hacia los trabajadores que optaran por esta modalidad y viceversa

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Para encontrar una mención en las leyes españolas al teletrabajo que no tenga que ver con la pandemia hay que retroceder a 2012. La reforma laboral de aquel año contempló una modificación del artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores que mencionó vagamente el teletrabajo como modalidad. 

Más allá de eso, mientras países como EEUU regulaban esta opción laboral en 2010, España casi se olvidó de la existencia del teletrabajo como una opción para organizar la jornada laboral. Hasta que una pandemia forzó su vuelta a escena.

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