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Richard Stallman, gurú del software libre: "Cuando alguien diga 'smart', escucha 'espía'"

Richard Stallman
Richard Stallman, en Madrid

Richard Stallman (Nueva York, 1953) está solo en una pequeña sala del edificio del Medialab (Madrid). A un lado tiene el nuevo libro de Moderna de Pueblo, 'Idiotizadas. Un cuento de empoderhadas', en cuya aportada aparecen caricaturas de Blancanieves, La Bella Durmiente y La Sirenita. Al otro lado, un cuchillo y un enorme trozo de queso gouda holandés. Ha venido a España a dar una serie de charlas sobre software libre - al Foro de la Cultura en Burgos, a la LibreCon de Bilbao y al ConsulCon en la capital - y, cuando termina de hablar, firmar libros y hacerse fotos con gente, se aparta y se sienta frente a su ordenador a comer.

"Compré el libro anoche en Bilbao. ¿Lo conoces? ¿Te gusta?", pregunta, siempre en español con marcado acento americano. Le digo que no lo sé, que conozco otros de la autora y que son divertidos, pero que ese concretamente no. Le explico que Moderna de Pueblo empezó narrando las aventuras de una chica de provincias llegada a la ciudad y sus desencuentros con la fauna masculina madrileña, que en los últimos tiempos había virado a contenido feminista y que este nuevo cómic iría por ahí. ¿Cómo es que se lo había comprado? "Me pareció divertido. Me gustan los chistes", dice.
 

Moderna de Pueblo


Un poco antes de la entrevista, ha habido en el mismo evento una mesa redonda sobre desarrollo de software y género. La brecha en el sector es enorme - de media, las mujeres solo son el 12% del alumnado en las carreras de informática - y crece aún más en los proyectos de código abierto (que no es lo mismo que el software libre, como Stallman repite varias veces, pero está estrechamente relacionado con él). Solo el 3% de las colaboradoras en proyectos abiertos son mujeres: entre otras cosas, porque es algo que suele hacerse en el tiempo libre (y las mujeres, sobre las que recaen las tareas domésticas y de cuidados, tienen menos) y porque el ambiente en esas comunidades es agresivo. Así lo explicó un estudio elaborado por Github en 2017.

"No sé por qué hay menos chicas", dice Stallman. "Pero sé que hay disputas. Y he leído que a las mujeres no les gusta, pero tampoco a mí me gusta mucho. Hay mucho enojo. Por eso he propuesto... ¿Cómo se traduce 'kindness'?

"Bondad"

"No sé si es bondad, pensaba que bondad era estar disponible a hacer cosas para otros"

"¿Amabilidad?"

"Quizá. Es un tipo de 'kindness', pero no es la acepción que quiero usar. He publicado una guía de la comunicación amable para las comunicaciones en el proyecto GNU [un sistema operativo libre creado por él]", continúa. "Para que intentemos hablar de manera amable, sin criticar fuerte a las personas, expresando acuerdos sin hostilidad, respetando a cada uno por escrito... Es mejor evitar el sarcasmo, que solo ofrece la posibilidad de malentendido. Es uno de los puntos de la guía".
 

No diga 'smart', diga espía

Richard Stallman es el padre del movimiento software libre e inventor del concepto del copyleft. En 1985 fundó la Free Software Foundation y desde entonces se dedica a dar conferencias por todo el mundo como evangelizador. Su figura es controvertida y excéntrica: es activista, su mensaje es absoluto ("si usas Skype, eres culpable de promover el software privativo", dice, por poner un ejemplo) y ha hecho su motto de la privacidad, así que exige que nadie grabe sus intervenciones y que se desactive la geolocalización en el móvil si se pretende sacarle fotos. También ha protagonizado polémicas sexistas en la comunidad: en un evento en Gran Canaria en 2009 describió como "vírgenes del EMACS" a las mujeres que nunca habían usado el editor de texto EMACS y dijo que era un deber sagrado "liberarlas de su virginidad". Más tarde hizo pública una respuesta "para evitar malentendidos": 

"Para que quede claro: mi punto de vista sobre las mujeres es simplemente que merecen libertad en el uso de los ordenadores, como los hombres. Algunas mujeres ya aprecian esta libertad y se han convertido en activistas del software libre. Necesitamos más gente, sin importar el sexo, para hacer esto. Los malentendidos no son un buen resultado. Para ayudar a evitarlos, cambiaré el chiste de Virgen de Emacs para que pueda ser de ambos sexos".

*

Stallman ha venido a Madrid como plato fuerte de la ConsulCon, un evento organizado por el Ayuntamiento que gira alrededor de Consul, el programa de código abierto sobre el que se asienta Decide Madrid - donde los ciudadanos hacen, debaten y votan propuestas para la ciudad - y que ya usan en 33 países de todo el mundo. A su charla, precedida de una pequeña conversación con el concejal de participación ciudadana, Pablo Soto, acuden decenas de fieles entusiasmados con el mensaje.

"Voy a hablar de software libre, que es el software que respeta la libertad de los usuarios", comienza. "Una vez tienes la copia, ¿cómo te trata el software? ¿Respeta tu libertad o te priva de ella? Esas son las cuestiones importantes". Como explicará después, a diferencia del open source - cuya premisa es que abrir el código y que otros participen es bueno para mejorar su calidad - el software libre se asocia a cuestiones éticas: si es "libre" es porque respeta la libertad de los usuarios para compartirlo, mejorarlo y distribuirlo, sin que sea necesariamente sinónimo de gratis.

 

Richard Stallman

Stallman habla descalzo sobre el escenario. No oye bien, así que pide tanto a Soto, que hace las primeras preguntas, como al resto de participantes, que hablen alto, vocalicen y presten atención a las consonantes. La conversación versa sobre gobernanza y privacidad.

"Planteamos dos cuestiones. La primera, la gobernanza", comienza Soto. "Necesitamos una guía, una visión para Consul. Hay muchas personas involucradas y lo queremos resolver juntos con tu ayuda".

"No hay un método de gobernanza para proyectos libres. Hay muchos. No hace falta que funcionen igual: si tú lanzas un proyecto, haces tu versión y si a alguien no le gusta que haga la suya. Siendo libre, se elimina la responsabilidad de escuchar a todos. Cada ciudad que use Consul tiene la responsabilidad de hacerlo funcionar bien".

"Hay un tema que te preocupa especialmente. ¿Cómo pueden afectar estas tecnologías a la privacidad de los ciudadanos?", continúa Soto.

Y aquí es cuando se desata. "Lo importante es no acumular datos si se puede evitar. El problema de las bases de datos está en su propia existencia, porque una vez acumulados se abusará de ellos. La solución no es reglamentar el acceso y uso de los datos, sino prohibir que los sistemas funcionen acumulándolos. Es peligroso que el estado sepa quién va dónde, quién se comunica con quién y quién hace qué", incide. 

"Y hay que prohibir poner cámaras en la calle. Es la receta de la dictadura y sabemos que el estado español tiene tendencia a reprimir a los disidentes. Cuando alguien diga smart, escucha espía. Cualquier producto atado a un servidor de un fabricante te espía. Que el programa sea libre sí asegura la soberanía informática del estado, pero que el estado controle el funcionamiento de su software no garantiza que actúe con ética hacia sus soberanos".


No pagues con tarjeta

En privado, al acabar la charla, Stallman sí permite grabar ("es importante recoger bien las entrevistas") y ofrece un trozo de queso holandés nada más empezar. También se deja hacer fotos, posando con su chapa de 'Don't be tracked. Pay cash' ("Que no te monitoricen. Paga en efectivo"). Nos atiende para continuar la conversación sobre ciudades y datos. Como con Skype, tiene claro que si algo te monitoriza lo mejor es dejarlo de usar.

Richard Stallman
Richard Stallman, en Madrid

"Defiendo el uso del efectivo. No iré a tiendas en las que no te dejen pagar en efectivo: es muy importante defender el derecho a pagar anónimamente, rehusando usar los pagos digitales". ¿Es la gente consciente de esto? "No lo sé. Puede que no sea asunto de ignorancia completa, sino de costumbres de valorar unas cosas más o menos. Los medios tienen mucha influencia y suelen alabar el uso de los pagos trazados. Para mí, es un abuso a la sociedad. Pero podemos resistir. Lo que hace falta es, sobre todo, dar ejemplo. Yo solo pago con dinero. Si en una tienda no lo quieren, me voy a otro lugar".

- Las tecnológicas también recogen datos de movimiento en la ciudad. ¿Deberían usarlos las ciudades para planificar mejor?

- Google sigue los movimientos de los coches y es horrible. Debería ser ilegal. Para mí el asunto importante no está en ofrecer los datos a las ciudades, aunque sea de forma anonimizada. Está en no recogerlos. Y hay otras formas de recoger información para planificar.

- ¿Debería prohibir el Ayuntamiento a estos servicios que recojan esos datos? 

- No sé si un Ayuntamiento tiene la autoridad para eso, quizá deba ser el Estado. Pero hay una manera de autoprotección: colocar transmisores capaces de bloquear las señales localmente. Si colocas el transmisor muy cerca del dispositivo de recepción, puede suprimir las señales de ubicación y comunicación. 

- ¿Y si no solo son los móviles, sino también las bicicletas, coches o patinetes de alquiler?

- No se deben usar.

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