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Trabajar con mala iluminación puede dañar tu capacidad de recordar y aprender

Ordenador bajo la luz de una lámpara
Pixabay

La iluminación de nuestro entorno es mucho más importante de lo que creemos. Así lo afirma un estudio en ratas que ha llevado a cabo la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos), que revela que estar demasiado tiempo en ambientes con poca luz puede cambiar la estructura del cerebro, así como dañar la capacidad de aprender y recordar

En la investigación, el equipo estudió el cerebro de las ratas de hierba del Nilo, una especie diurna que duerme por la noche. Los ejemplares se dividieron en dos grupos: uno fue expuesto a luz tenue y otro a luz brillante, durante un período de cuatro semanas.

Transcurrido el tiempo del experimento, los científicos pudieron comprobar que el grupo expuesto a poca luz había perdido aproximadamente un 30% de la capacidad en el hipocampo, una región cerebral con un papel importante para el aprendizaje y la memoria, resintiéndose sus habilidades de aprendizaje espacial.

Por el contrario, las ratas que habían sido expuestas a luz brillante mostraron una mejora significativa en una prueba espacial. Además, cuando los roedores de la luz tenue pasaron a estar expuestos a luz brillante durante otras cuatro semanas, pudieron observar que recuperaban por completo las capacidades perdidas.

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De acuerdo con Joel Soler, uno de los miembros del equipo, la exposición prolongada a la luz tenue lleva a la reducción significativa de la neurotrofina o factor neurotrófico, una familia de proteínas que favorece la supervivencia de las neuronas y a mantener las conexiones sanas. Al haber menos neurotrofina se realizan menos conexiones neuronales, "lo que reduce el aprendizaje y el rendimiento de la memoria del hipocampo".

No obstante, el hipocampo no se ve afectado directamente por la iluminación baja, sino que afecta en primer lugar a un grupo de neuronas del hipotálamo. Estas células producen orexina, un péptido que influye en una variedad de funciones cerebrales, y los científicos se están preguntando si la administración de orexina permitiría recuperar las capacidades perdidas por la falta de luz.

El equipo continuará trabajando en esta línea, y sus resultados pueden abrir la puerta a tratamientos para personas que pasan mucho tiempo en interiores o pacientes con enfermedades oculares, como glaucoma, degeneración de la retina o discapacidades cognitivas.

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