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No siempre el ejercicio es bueno para el cerebro: los trabajos físicamente estresantes también pueden afectar a la memoria, según un estudio

Homer Simpson en su trabajo en la planta nuclear de Springfield.
Homer Simpson en su trabajo en la planta nuclear de Springfield.

Fox

  • Los trabajos con físicamente estresantes, aunque no estén basados exclusivamente en labores físicas, pueden estar relacionados con el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria, según un estudio de investigadores de la Universidad de Colorado (EEUU) publicado en la revista científica Frontiers.
  • La investigación, realizada a un grupo de 100 personas a los que se sometió a resonancias magnéticas y test de estrés, reveló que aquellos que tenían trabajos con algunas actividades físicamente estresantes mostraban una reducción del hipocampo, una parte del cerebro muy vinculada a la memoria.
  • No obstante, la mayoría de estos trabajadores no hacían trabajos puramente físicos, solo uno de los participantes en el estudio consideraba su profesión como una labor física.
  • Mientras que el estrés psíquico ha sido tradicionalmente reconocido como un factor para el deterioro cognitivo, el ejercicio físico siempre se ha considerado como positivo para retrasar el envejecimiento del cerebro.
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La actividad física en el trabajo podría ser, contraintuitivamente, un factor de riesgo para el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) y publicado en el sitio especializado Frontiers que evaluaron la relación entre los trabajos con actividades físicas "estresantes" y el volumen del hipocampo, la parte del cerebro que se vincula a la memoria.

Según este estudio, realizado a un grupo de un centenar de trabajadores de entre 60 y 80 años sin problemas psiquiátricos ni enfermedades neurológicas, que se sometieron tanto a resonancias magnéticas como a un cuestionario sobre las características de su trabajo, aquellos que tenían un mayor estrés físico en su último trabajo mostraban un hipocampo de menor volumen y un peor funcionamiento de la memoria, independientemente de sus condiciones socioeconómicas o educativas.

Por estrés físico, los autores del estudio entienden actividades como colocar cajas en estanterías u otro tipo de tareas no excesivamente demandantes pero repetidas en el trabajo, según explicó al sitio Science Daily una de sus autoras, Aga Burzynska, profesora de la Universidad de Colorado.

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La mayoría de estos trabajadores no definían su ocupación como puramente física —solo uno se consideraba a sí mismo un trabajador con una labor física—, ya que la mitad aseguraban ser directivos y profesionales, otros trabajan en oficinas, ventas o profesiones técnicas.

Se trata de un resultado "intrigante" según explican los autores del estudio, , ya que por lo general está demostrado que el ejercicio físico, particularmente el de tipo aeróbico —aquel que requiere una mayor demanda de oxígeno, como correr, nadar o montar en bicicleta— o el de resistencia suele ayudar a incrementar el volumen del hipocampo y a reducir el retroceso cognitivo. Es más, según sus hallazgos, tener una actividad física saludable fuera del trabajo no previene los efectos del estrés físico, sino que ambas situaciones influyen de forma independiente.

Prevenir el deterioro cognitivo no solo depende del ocio, también del trabajo

Un taxista en Nueva York
Algunos estudios aseguran que los taxistas tienen un mayor desarrollo cognitivo porque ponen a prueba su cerebro para encontrar las direcciones en una ciudad.

Getty/Creatas

La importancia de este hallazgo, que deberá confirmarse con posteriores investigaciones, se basa en que las investigaciones sobre la pérdida de memoria y cómo prevenirla deberán tener en cuenta no solo las actividades que una persona realiza en su tiempo libre para evitar el deterioro cognitivo, sino también las labores que realiza en su ocupación profesional.

"Muchas de las actuaciones de prevención del deterioro cognitivo se basan en el tiempo libre, no en el trabajo. Es un territorio inexplorado, pero probablemente las investigaciones futuras podrán ayudarnos a hacer cambios en nuestro entorno laboral para facilitar nuestra salud cognitiva a largo plazo", afirmó Burzynska a Science Daily.

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Esta investigación forma parte de un mundo complejo, el de la influencia del trabajo en el desarrollo del cerebro, que está aún muy fragmentado. Algunos estudios relacionan determinadas actividades con un desarrollo mayor del hipocampo —y por lo tanto de la memoria—, como es el caso de un trabajo que comparó a taxistas con conductores de autobuses urbanos y descubrieron que los primeros desarrollaban un hipocampo de mayor volumen debido a que su labor les requería encontrar las direcciones en la ciudad.

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