Sánchez valida su estrategia en Cataluña, pero el nuevo reparto de fuerzas en el Parlament también puede afectar la estabilidad de su legislatura

Salvador Illa celebra los resultados del 12M de Cataluña.
Salvador Illa celebra los resultados del 12M de Cataluña.

REUTERS/Nacho Doce

  • Las cuentas dan para un tripartito entre PSC, ERC y Comuns Sumar, pero los republicanos han anunciado que estarán en la oposición.
  • El independentismo pierde la mayoría absoluta en el Parlament y se sumerge en un período de reflexión para revitalizar el movimiento.

Ciudadanos ganó las elecciones catalanas del 21 de diciembre de 2017 con 36 escaños y más de un millón de votos.

Anoche el partido naranja desapareció del Parlament tras no haber logrado más que unas 20.000 papeletas.

La anécdota sirve para entender lo volátil que es la política española, y en especial, la catalana.

En la noche de este domingo 12 de mayo de 2024 el PSC ha conseguido ser el ganador incuestionable de las elecciones, con 42 asientos en el Parlament.

El independentismo, por su parte, ha perdido la mayoría absoluta de la cámara. Junts ha conseguido un sorpasso sobre ERC. El partido de Carles Puigdemont suma 35 escaños y ERC, del hasta ahora president Pere Aragonès, solo 20. La CUP, por su parte, cae de nueve a tan solo cuatro parlamentarios en el Parlament.

Para Salvador Illa está claro que los catalanes han votado "cambiar de etapa".

Pero los datos no siempre matan relato. No, al menos, cuando la aritmética pueda seguir dando pie a elucubraciones y las negociaciones entre los partidos catalanes estén a punto de empezar, y muchas de ellas acabarán afectando la estabilidad de la legislatura española. Algunas claves:

Y ahora qué: cuándo se constituirá el Parlament y cuándo habrá Govern

Una vez se ha votado, el Parlament se constituirá en los 20 días hábiles siguientes. El 7 de junio es la fecha límite. El primer escollo a superar será elegir al nuevo presidente o presidenta del Parlament. Ante la Mesa constituida de la cámara Illa ya ha anunciado que proclamará su candidatura para ser investido president catalán. 

Una vez esto suceda no hay ningún plazo definido para que se celebre el debate de investidura. Cuando este se produzca, en caso de que Illa fracase, la cámara dará dos meses para que otros candidatos hagan sus números y se presenten. Si en ese lapso de tiempo no prospera ninguna candidatura a presidir el Govern, el Parlament se disolverá y se convocarán nuevas elecciones.

Carles Puigdemont (Junts) ya ha avisado que una repetición electoral es un escenario indeseable, mientras que Illa solo ha confirmado que buscará un Govern "transversal". ERC, por su parte, no ha cerrado la puerta a apoyar puntualmente al PSC, pero sí que se mantendrán en la oposición, con lo que la idea de reeditar un tripartito pierde fuelle.

Un tripartito que será minuciosamente calculado

Esto haría que el Govern resultante fuese extraordinariamente débil. Resulta prácticamente imposible que el PSC y Junts se entiendan para conformar el Govern —aunque en política no hay nada escrito y sus números dan una holgada mayoría absoluta—. Por su parte, tampoco hay vías para que el independentismo logre esa mayoría absoluta.

De hecho, Puigdemont lanzó un dardo al resto de organizaciones independentistas al considerar que los malos resultados de este domingo tenían que ver con la "desunión" y la falta de una estrategia conjunta para seguir movilizando al electorado independentista.

Carlos Cuerpo, ministro de Economía de España.

Si Maragall —y luego Montilla— lograron ser presidents en Cataluña fue gracias al apoyo de ERC y de ICV. Ahora el tripartito sería entre el PSC, Comuns Sumar y ERC. Pero las negociaciones van a ser difíciles, sobre todo en el seno de los republicanos. A ERC electoralmente no le sienta bien participar de un Govern que no dirige.

Tampoco sería descartable un PP ofreciendo una abstención siempre y cuando el PSC asuma algunos postulados económicos de los de Alejandro Fernández.

Caras agotadas en el independentismo

Solo tres candidatos reconocieron anoche que habían felicitado a Illa. Dos lo hicieron en público, Alejandro Fernández (PP) y Carles Puigdemont (Junts). La tercera, Jéssica Albiach (Comuns Sumar) le llamó por teléfono justo antes de subirse al estrado para hacer su primera declaración tras conocerse los resultados electorales.

A pesar de que el independentismo ha perdido la mayoría absoluta —que en el Parlament se sitúa en 68 escaños—, el president que ha hecho campaña desde el sur de Francia enfatizó que una repetición electoral no es deseada y que se puede tener un Govern de obediencia catalana. Aragonès, por su parte, deslizó que ERC estaría donde le han puesto los ciudadanos: en la oposición.

El descalabro del independentismo, y en especial de ERC y de la CUP, puede tener varias explicaciones. Pero una puede tener que ver con el agotamiento de ciertos rostros y de eso son conscientes incluso los propios candidatos.

Sin ir más lejos, el propio Puigdemont anunció a principios del mes pasado que si no lograba ser presidente de la Generalitat abandonaría "la política activa". Aragonès, por su parte, ya avisó que veía "imposible" ser conseller o vicepresidente del Govern si no lograba ser reelegido como president.

El independentismo podría buscar nuevos rostros de cara al nuevo ciclo político catalán.

Cómo afecta al Gobierno de España este nuevo reparto de cartas

El primer y más evidente análisis de los resultados electorales de este 12 de mayo es que el PSOE de Pedro Sánchez ha validado su estrategia: Salvador Illa ha logrado que el PSC sea la fuerza más votada —ya lo hizo en 2021, pero entonces empató en escaños con ERC—. 

Los republicanos, por ejemplo, siempre han sacado pecho de haber forzado a Sánchez a aprobar los indultos a líderes del procés. Es una frivolidad, pero electoralmente es cuestionable que ERC haya logrado sacarle más rédito a esos indultos que los propios socialistas.

Esta validación estratégica llega en un momento en el que, más allá de debates jurídicos, la ley de amnistía podría entrar en vigor en apenas unas semanas. El Senado votará en pleno esta misma semana el rechazo a la norma, que volverá al Congreso. Hay que recordar que en la Cámara Alta los populares mantienen su mayoría absoluta.

Puigdemont ya dijo que volvería a España para la investidura, lo que sucederá probablemente en junio, cuando previamente se haya conformado la Mesa del Parlament. Tendrá la posibilidad, dado que es de esperar que la ley ya esté en vigor para entonces. La norma volverá esta semana al Congreso donde es de esperar que el PSOE y sus socios de investidura sorteen el veto del Senado.

Eso afectará a Moncloa, sí, pero sobre todo de cara a las elecciones europeas de junio. Lo que también sucederá es que una ERC debilitada en Cataluña pueda hacer que muchos de los pactos para sacar adelante leyes o decretos cruciales para la legislatura —sin ir más lejos, los futuros Presupuestos Generales del Estado— ahora se vendan mucho más caros.

En cualquier caso, es complicado hacer pronósticos cuando las negociaciones para que Cataluña vuelva a tener un Govern apenas han comenzado. Y la idea de una repetición electoral no es del todo descartable. Esta se produciría ya en la segunda mitad del año, entre octubre y noviembre.

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