Estos son los consejos para viajar en avión cómodamente que he descubierto después de coger 22 vuelos en un año

Aeropuerto
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  • Cuando viajas mucho por trabajo, conviene seguir una rutina para que nada se escape a tu control.
  • Ya sean vuelos continentales o transoceánicos, escoger la aerolínea adecuada o el hotel idóneo puede suponer una gran diferencia.
  • Estos 6 consejos resumen lo que he aprendido de viajar en avión por trabajo.

Desde San Francisco hasta Tokio, pasando por la práctica totalidad de capitales europeas (Londres, París, Oslo, Berlín…), citas imprescindibles en Estados Unidos para el turismo de negocios (como Las Vegas, Nueva York u Orlando) y algunos movimientos internos para atender eventos o reuniones dentro de España.

En total, el año pasado sumé 22 viajes por motivos laborales que me llevaron a pasar más de la mitad del año fuera de casa. Un hito que, más allá de sus inexorables ventajas, tampoco deja de suponer un sacrificio personal incalculable, como ya hemos visto en la reconocida película Up in the Air, protagonizada por George Clooney.

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Cuando uno se desplaza tanto, al final acaba aprendiendo algunas rutinas que le sirven para hacer más placentero estos viajes, sentirse lo más parecido a “como en casa” (lo cual no implica renunciar a la cultura local ni a descubrir el folclore de cada lugar) y a reducir las incomodidades inherentes a las horas y horas de avión, largas esperas en los controles policiales o en los fríos hoteles.

Con la osadía de quien solo desea ayudar y la poca o mucha experiencia que me quieran asignar, un servidor propone seis de los consejos que he ido incorporando a mis viajes de trabajo. Tan sólo espero que a ti, querido traveller de altos vuelos, te sean tan útiles como a mí.

Aerolíneas: puntos o calidad

Un avión de la aerolínea estadounidense Southwest airlines
Greg Reese/Pixabay

En muchas ocasiones, la elección de la aerolínea con la que vas a moverte te viene impuesta por la empresa/organizadores del encuentro. Sin embargo, en otras muchas tienes la posibilidad de priorizar algunas compañías por encima de otras en función de tu propio criterio. Y ahí es cuando nos enfrentamos al primer dilema.

Y es que, si eres un viajero frecuente, seguramente te compense más escoger una aerolínea con un itinerario peor (más tiempo de viaje, escalas casi imposibles, horarios para no dormir) en favor de acumular puntos en tu tarjeta de viajero frecuente. Gracias a ello, una vez alcances cierto status, podrás acceder a la cola prioritaria de seguridad (Fast track), ser de los primeros en embarcar al avión (y, por tanto, olvidarte del sempiterno temor a que nos manden la maleta a la bodega en el último instante por falta de capacidad) y poder canjear los puntos por viajes personales o actividades de ocio en tu ciudad.

Rutinas en el aerpouerto

Mujeres de la Guardia Civil en el Aeropuerto de Madrid Barajas
Guardia Civil

Hay quienes odian pasar tiempo en los aeropuertos y apuran hasta el último segundo para entrar en la terminal y hay quienes pueden hasta verle un lado divertido a la experiencia. Si eres de los segundos, existen una serie de recomendaciones a seguir cuando estás esperando al avión:

  • La información que aparece en los paneles no siempre es la más actualizada: dependiendo de qué aeropuerto se trate, a veces Google y páginas como FlightView se adelantan y nos proporcionan la puerta de embarque de nuestro vuelo unos minutos antes.
  • Todo es más caro (mucho): No es ningún secreto, pero conviene recordarlo: incluso en los Duty Free, y con honrosas excepciones como el alcohol o el tabaco, los productos no suelen ser más económicos que en la calle.

Salas VIP

Aeropuerto
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Si eres viajero frecuente, seguramente te interese frecuentar las salas VIP que están disponibles para los clientes Business, los que tengan un alto status de su tarjeta de socio (en Iberia, la condición es ser Oro) o aquellos que abonen una cantidad (entre 15 y 30 euros, según la sala y el aeropuerto) por acceder puntualmente.

En dichas salas, uno puede encontrarse bebidas y comida (tampoco nada del otro mundo) de forma ilimitada, así como una conexión WiFi de mayor calidad, revistas y prensa, sillones cómodos para descansar, zonas infantiles e, incluso en algunos casos, hasta duchas o terrazas.

¿Te interesa pero no tienes los puntos suficientes o no sueles viajar en Business? Tranquilo, existen dos alternativas para colarte en las salas VIP: hacerte miembro del programa Priority Pass (1.200 salas a cambio de 99 dólares anuales y unos 25 euros por cada visita) o hacer lo propio con el club automovilístico RACE (15 euros al mes a cambio de acceso ilimitado a las salas VIP de Aena, esto es, solo en aeropuertos españoles).

Elegir bien la ruta de destino

Un tren de la suiza SBB haciendo el trayecto Winterthur-Lindau.
Un tren de la suiza SBB haciendo el trayecto Winterthur-Lindau.
Wikimedia/Kabelleger/David Gubler

Por defecto, cuando uno comienza a viajar asiduamente por trabajo, con gastos pagados, tiende a tirar de taxi para moverse del aeropuerto al hotel o cuando considera que andando es demasiado trayecto. Sin embargo, la comodidad del taxi, Uber o Cabify no sirve para nada en determinadas ciudades, donde sus impresionantes atascos hacen que sea mucho más rápido (y seguro, si queremos llegar a tiempo a una reunión) movernos en metro o tren.

Es el caso, por ejemplo, de Londres, Nueva York o París, donde el metro y los trenes especiales al aeropuerto son la mejor opción. En otras localidades, como Oslo, también es recomendable optar por el tren de alta velocidad antes que el taxi debido a las restricciones de acceso a muchos coches al centro de la ciudad y dado que el tiempo de viaje es exactamente igual. Por el contrario, en lugares como Las Vegas (donde no solo no hay alternativas viables de transporte público, sino que todos los hoteles están justo al doblar el aeropuerto) el taxi sí es una opción inmejorable.

Hoteles, qué lugares

The Cookbook Gastro Boutique Hotel & Spa
The Cookbook Gastro Boutique Hotel & Spa

Los hoteles son un auténtico mundo en sí mismos, pero lo cierto es que siempre tienen algo que nos puede sorprender y hemos de estar preparados para aprovecharlo. Me he encontrado con hoteles con sauna en Finlandia, con piscinas de lujo en Oslo o Ginebra, jacuzzis escondidos en un patio de la planta 20 de un hotel en San Francisco… Son muchas las experiencias que puedes disfrutar en el hotel, pero siempre que tengas a mano el bañador (incluso aunque vayas a un sitio sin costa en invierno) o cualquier otra cosa que puedas imaginarte.

Además, no olvides que no en todos los países del mundo usamos el mismo tipo de enchufe. Lo cierto es que, aunque llevo un adaptador internacional en la maleta, normalmente acabo usando únicamente un pequeño adaptador para Estados Unidos.

Para otros sitios, como Reino Unido, existen trucos sencillos para poder usar sus enchufes sin adaptador: el agujero superior tan solo sirve de seguridad, por lo que podemos calzarlo con cualquier objeto (recomendable la tapa de un bolígrafo BIC) para introducir ya con normalidad el cargador en sus dos entradas inferiores.

Sacar dinero

Joven sacando dinero de un cajero autómatico
Gettyimages

Y por terminar con las diferencias por países a la hora de viajar, recuerda que el euro no es válido ni tan siquiera en toda la Unión Europea. Antes de viajar es recomendable conocer cuál es la moneda local y el cambio actual pero, también, si en ese país se destila más el efectivo o la tarjeta.

Si es un país de moneda contante y sonante, no nos quedará más remedio que cambiar dinero, pero si optan por la tarjeta siempre podemos aprovecharnos de propuestas como las de Revolut, que nos permite pagar en cualquier moneda del mundo sin comisión alguna.

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