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6 cosas que pueden hacerte engordar más allá de tu dieta, según la ciencia

Trucos y consejos para perder peso que funcionan
Getty Images
  • La ingesta de calorías y la actividad física son dos elementos fundamentales para mantenernos en nuestro peso.
  • Pero existen algunos factores que poco tienen que ver con nuestra dieta o sedentarismo y que podrían estar haciendo que engordes.
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La ciencia está de acuerdo en que existen dos factores clave que juegan un papel esencial en nuestro peso: la ingesta de calorías y la actividad física.

Comer menos calorías y generar un mayor gasto calórico resultará fundamental si queremos perder peso.

Por ello, lo contrario —comer abundantemente alimentos poco saludables y llevar un estilo de vida sedentario—  provocarán casi inevitablemente que engordemos fácilmente. 

Pero existen otros factores que parecen poder influenciar a la hora de perder peso.

Según ha demostrado la ciencia, ciertos elementos que poco tienen que ver con nuestra dieta, pueden estar provocando que la gente tenga mayores problemas para mantenerse delgada.

Leer más:10 alimentos que puedes comer mucho sin engordar

Desgraciadamente sobre alguno de ellos tienes poco que hacer, tal es el caso de tu genética o los niveles de contaminación de tu entorno.

Aquí tienes 6 cosas que pueden hacerte engordar más allá de lo que comes, basándonos en hallazgos científicos.

No dormir lo suficiente favorece el aumento de peso

Insomnio, razones por las que no puedes dormir
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El sueño es esencial para nuestro correcto desarrollo y  dormir poco puede conllevar serias consecuencias en nuestra salud.

Y entre todos los terribles efectos que la privación de sueño puede tener en nosotros, también se incluye el riesgo de obesidad. La investigación apunta a que aquellas personas, tanto adultos como niños, que duermen menos horas tienden a pesar más.

Entre las evidencias de esto, en 2006 un estudio elaborado sobre más de 65.000 mujeres a las que se siguió durante 16 años mostraba asociaciones entre malos hábitos de sueño y aumento de peso. Si bien ninguna de las mujeres era obesa al inicio de la investigación, 16 años después, los resultados mostraron que aquellas que habían informado dormir 5 horas o menos tenían hasta un 15% más  de probabilidades de volverse obesas que aquellas pacientes que dormían al menos 7 horas.

Entre los posibles motivos, como han demostrado algunos estudios, esto puede deberse a que aquellas personas que no duermen lo suficiente tienden a sentir mayor atracción hacia comida poco saludable y rica en calorías —lo que claramente puede derivar en un aumento de peso.

Otras posibles explicaciones ofrecidas por la ciencia, indican que al estar más tiempo despierto, se tiene mayor probabilidad de ingerir más calorías. Por otro lado, el cansancio derivado por la falta de sueño puede conllevar una menor actividad física y por tanto un menor gasto calórico.

La luz artificial —incluso la de la tele encendida — mientras se duerme puede estar haciéndote engordar

cosas que pueden hacerte engordar más allá de tu dieta
Dormir con luz artificial puede hacerte engordar. Caesar Aldhela/Unplash

La exposición a la luz artificial de noche mientras duermes no solo puede impedirte descansar plenamente. Además, quedarte dormido con luz encendida —ya sea que provenga de una lámpara, de la televisión o incluso de una farola a través de la ventana—  favorece el aumento de peso, según una investigación reciente.

El estudio, publicado el pasado 10 de junio en la revista JAMMA Internal Medicine, analizó a un total de 43.722 mujeres estadounidenses de entre  35 a 74 años durante casi 6 años, descubriendo que aquellas que habían dormido bajo la exposición de luz artificial mostraban más tendencia a engordar.

Entre los resultados más significativos obtenidos, las mujeres que afirmaban dormir bajo exposición a la luz tuvieron un 20% más de probabilidades de volverse obesas durante los casi seis años de análisis, en comparación con las que no informaron exposición a la luz por la noche.

Aquellas mujeres que durmieron con el televisor encendido o una luz encendida en la habitación tenían un 17% más de probabilidades de ganar al menos 5 kilogramos durante el estudio.

Si bien los resultados muestran un vínculo entre dormir con luz y la tendencia a engordar, los investigadores no han podido demostrar que esta exposición lumínica durante el sueño por la noche cause directamente un aumento de peso.

Entre algunas de las explicaciones dadas por los investigadores, se considera que la exposición a la luz artificial mientras se duerme puede "interrumpir el sueño y diminuir la duración de este", lo que a su vez favorece el consumo de calorías y la disminución del gasto energético, como ya hemos visto.

Y es que un sueño pobre puede por un lado favorecer cambios en nuestro organismo que nos hagan demandar alimentos más calóricos. Por otro lado, como indica el estudio, este tipo de sueño pueden derivar en alteraciones en los niveles de las hormonas reguladoras del apetito (leptina, grelina).

El aire acondicionado y la calefacción evitan que tu cuerpo queme calorías

Mujer encendiendo aire acondicionado.
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Ciertos estudios han señalado al aumento del uso del aire acondicionado o las calefacciones como causantes de un un incremento de la obesidad en la sociedad. 

El motivo para esto, es que al acostumbrarnos vivir en temperaturas cómodas evitamos el gasto energético que el cuerpo debe hacer para calentarse o enfriarse.

El proceso conocido como homeotermia, hace que ciertos animales, como nosotros, mantengamos nuestra temperatura corporal dentro de unos límites a pesar de las temperaturas externas. Por ejemplo, es conocido, que a medida que el entorno se vuelve más frío, nuestro cuerpo deberá consumir más calorías para mantenerse caliente.

Como reflejan algunos estudios, a medida que la sociedad ha adoptado métodos con los que controlar la temperatura de sus entornos (trabajo, casa, coche...) ha dejado de enfrentarse a estas temperaturas extremas. Es decir, hemos favorecido que nuestro cuerpo se encuentre la mayoría del tiempo en un "estado térmicamente cómodo" haciendo con ello que las demandas energéticas se minimicen y contribuyendo "potencialmente"  a la ganancia de peso.

Estados de depresión o ansiedad pueden conllevar ganancia de peso

Depresión
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Un estudio de 2009 comparaba las consecuencias de la depresión en pacientes con exceso de peso y con peso normal.

Según sus hallazgos, se encontró que la depresión provocaba mayores aumentos de peso en las personas con obesidad.  Además los pacientes obesos mostraron mayor predisposición a episodios depresivos que las personas sin problemas de peso.

Tu genética puede hacer que perder peso te resulte más difícil que al resto

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i yunmai/Unplash

Desgraciadamente nuestra genética también puede jugar en nuestra contra a la hora de ganar o perder peso.

Y es que como indican las investigaciones científicas, varias variantes genéticas están vinculadas con un mayor riesgo de padecer obesidad.

Además que seamos más o menos delgados también es marcado por la familia. Según un estudio de 2017 elaborado por la Universidad de Sussex, entre un 35% y un 40% de nuestro índice de masa corporal viene heredado de nuestros padres.

Estar expuesto a altos niveles de contaminación favorece la obesidad

Los investigadores calcularon que la contaminación del aire provoca 8,8 millones de muertes en todo el mundo cada año, casi el doble de lo que señalaban las estimaciones anteriores.
Jóvenes estudiantes y sus padres con máscaras caminan por una calle en un día nebuloso en Harbin, China, el 3 de noviembre de 2015. China Stringer Network/Reuters China Stringer Network/Reuters

Otro de los factores ajenos a la dieta que puede conllevar aumento de peso es el nivel de contaminación de nuestras ciudades.

Como algunas investigaciones ya han apuntado, las personas expuestas a partículas contaminantes tienden a tener mayores índices de masa corporal y muestran una disminución menor en la pérdida de peso, que aquellas personas que viven en zonas con niveles más bajos de contaminación.

En línea con los motivos que puedan conllevar a esto, la ciencia apunta a que la contaminación puede provocar ciertas alteraciones en nuestras hormonas, afectando con ello a nuestro metabolismo.

Como recoge un artículo de Nature publicado en 2018, elementos como el bisfenol A (BPA) presente en el plástico puede llegar al organismo humano y allí alterar nuestro sistema endocrino al mimetizarse o bloquear la acción de las hormonas encargadas de conectar nuestro cerebro con funciones metabólicas o de reproducción.

Otros estudios han demostrado que exponerse durante largos periodos a altos niveles de contaminación puede derivar en aumentos de las hormonas del estrés metabólico — lo que a su vez se asocia con potenciales riesgos para la salud a largo plazo.

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