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De las ruinas a la vanguardia: 6 edificios abandonados que lograron el éxito en una segunda vida

de ruinas a edificios de vanguardia.
Alila Yangshuo.
  • Dan Barasch recoge en su libro Ruin and redemption in architecture algunos de los proyectos de rehabilitación más fascinantes de los últimos tiempos.
  • Transformaciones de espacios abandonados y en ruinas que gracias a la arquitectura y el diseño no solo han obtenido una nueva vida, también han contribuido a modificar comunidades e incluso ciudades.
  • Aquí 6 de los proyectos más deslumbrantes que devolvieron a la vida montones de ruinas.

Una fábrica de aviones abandonada que se convirtió en el cuartel general de Gucci en Milán, una vieja azucarera transformada en un elegante hotel en China o una cementera olvidada que renace en un complejo residencial en Barcelona… Mucho más que rehabilitaciones, estos fascinantes proyectos devolvieron a la vida montones de ruinas.

Dan Barasch, cofundador de un proyecto para transformar una terminal de tranvías de Nueva York en el primer parque subterráneo del mundo (The Lowline), disecciona algunos de ellos en su nueva obra Ruin and redemption in architecture, publicada por la editorial Phaidon el pasado abril.

En un recorrido por todo el mundo, Barasch recoge algunas de las más fascinantes transformaciones realizadas por arquitectos y diseñadores de los siglos XX y XXI mientras ahonda en el magnetismo de los lugares abandonados y su potencial.

Proyectos como los de la High Line de Nueva York, la Tate Modern de Londres, el Zeitz MOCCA en Ciudad el Cabo, el Gucci Hub en Milán y La Fábrica en Barcelona, así como otros menos conocidos, demuestran el poder de la arquitectura para cambiar vidas y destinos, comunidades y ciudades.

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Por sus páginas desfilan además grandes arquitectos del pasado siglo como Marcel Breuer, Louis Sullivan, Bertrand Goldberg, Paul Rudolph y Frank Lloyd Wright, además de estrellas contemporáneas de la talla de Jean Nouvel, Herzog & de Meuron, John Pawson y Thomas Heatherwick.

A continuación recogemos 6 fascinantes proyectos devolvieron a la vida montones de ruinas.

Fábrica de Caproni, Milán

de ruinas a edificios de vanguardia.
Gucci Hub/Piuarch.

En 1915 se construyeron, al este de Milán, varios edificios destinados a diseñar, fabricar y albergar aviones ideados por el pionero de la aviación Giovanni Battista Caproni, un ingeniero visionario que desarrolló también motocicletas y tranvías.

En 1950, la empresa se declaró en quiebra cerrando sus instalaciones que, posteriormente, han tenido usos diversos.

En 2013, esta emblemática fábrica fue escogida para acoger la nueva sede de Gucci y unificar así en un solo espacio las distintas oficinas que poseía en la ciudad. El nuevo complejo, denominado Gucci Hub, fue proyectado por el estudio milanés Piuarch, fundado por los arquitectos Francesco Fresa, Germán Fuenmayor, Gino Garbellini y Monica Tricario.

Respectando las edificaciones más simbólicas, como los talleres y el hangar, y siguiendo la estética industrial de los edificios originales, la nueva sede de Gucci se inauguró en 2012. En sus 35.000 m2 acoge salas de exposición y espacios para desfiles de moda, cantina, restaurante, estudios fotográficos, instalaciones de diseño gráfico y espacios peatonales interiores y exteriores.

Les Docks Magasins, París

de ruinas a edificios de vanguardia.
citemodedesign.fr

Unos almacenes portuarios de hormigón de 1907 que daban servicio al bullicioso comercio de primeros del siglo XX (con diseño del arquitecto Georges Morin-Goustiaux) y que cayeron en desuso en los años ochenta se transformaron en 2009 en Les Docks Cité de la Mode et du Design gracias a un proyecto de Jakob + MacFarlane.

El estudio parisino optó por mantener el esqueleto del antiguo almacén e imaginó una nueva y vibrante fachada para el edificio, que hoy es uno de los más reconocidos de la capital gracias a su estructura translúcida de intenso color verde, pero también uno de los grandes atractivos culturales, referencia para la moda francesa.

La Fábrica, Barcelona

de ruinas a edificios de vanguardia.
Forgemind ArchiMedia/ Flickr.

Una enorme fábrica de cemento en San Just Desvern de 1921 proveía de materiales a la gran industrialización que experimentó Cataluña en el siglo XX. La instalación original incluía hasta 30 silos, además de túneles subterráneos, chimeneas y salas de máquinas, todo ello semiderruido cuando, en 1975, lo adquirió el arquitecto Ricardo Bofill.

Repensando los espacios en su totalidad para convertirlo en un hogar, Bofill derribó muros, ‘desnudó’ la fábrica y adecuó sus diseños industriales mediante soluciones habitacionales.

Cuarenta años después, el resultado es una obra maestra de la arquitectura, donde hoy vive y trabaja el grueso de su estudio, y un ejemplo fantástico de cómo devolver a la actualidad los vestigios de la industrialización.

Silo De Zwarte, Deventer

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Fooddock.

En una de las ciudades más antiguas de los Países Bajos, A. J. Lammers Company construyó una serie de silos de almacenamiento en 1923. Empleado durante décadas como almacén portuario, se abandonó en 1990 y permaneció en desuso hasta 2010.

En ese momento una organización cívica local, BOEi, imaginó su transformación en un lugar comunitario, un encargo que desarrolló finalmente el estudio Wenink Holtkamp Architects y que reabrió en 2015 como Fooddock, un espacio de foodtrucks y puestos de comida callejera de todo tipo y que se ha convertido en un punto de encuentro ineludible en la ciudad.

Azucarera Guangxi, China

de ruinas a edificios de vanguardia.
Alila Yangshuo.

Rodeado de colinas, cuevas y túneles de piedra caliza, y junto al río Li, el molino de azúcar Guangxi funcionó en la segunda mitad del siglo XX, hasta que la inestabilidad de la producción china de azúcar la llevó al declive y al abandono.

La extraordinaria belleza natural de su ubicación y el encanto de sus edificaciones atrajeron la atención de la cadena hotelera internacional Alila, que adquirió el complejo y lo transformó en un hotel de lujo.

El Alila Yangshuo abrió sus puertas en el verano de 2017 y en poco tiempo se convirtió en uno de los destinos turísticos más sofisticados y novedosos del país, que atrae a amantes de la naturaleza y entusiastas del diseño que desean experimentar una elegante combinación de arquitectura, historia y naturaleza.

Selexyz Dominicanen, Maastricht

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Kevin Gessner/Flickr.

Otro de los proyectos fascinantes incluidos en el libro de Barasch es posiblemente una de las librerías más bellas del mundo, obra del estudio Merkx + Girod Architects.

Una vieja iglesia de los dominicos en Maastricht de 1294, que funcionó como templo durante siglos e incluso como almacén durante la invasión de los Países Bajos por parte de Napoleón Bonaparte en 1794, fue finalmente abandonada y se mantuvo en el olvido durante casi 200 años, utilizada esporádicamente como imprenta, archivo y hasta guardabicis.

En 2005, la librería holandesa Selexyz recurrió a la firma de arquitectura Merkx + Girod, con sede en Ámsterdam, para darle una nueva vida a la iglesia. Respetando la idea de santuario, esta vez de la lectura, el proyecto para la Selexyz Dominicanen restauró la estructura y rindió homenaje a sus raíces religiosas e históricas.

 

Artículo original de Cerodosbé.

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