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Así es cómo afectan a la economía y la innovación las marcas blancas y productos compatibles

Ofrecido por HP

Marcas blancas y productos compatibles

Getty Images

  • La innovación supone un importante motor para la economía de los países.
  • Basarse en un modelo económico que no apuesta por la innovación está abocado a la precarización de la economía.
  • Una competencia real y equitativa mejora la calidad de los productos y, por tanto, los modelos productivos.

Según Tom Penninckx de Nielsen, los productos compatibles y marcas blancas (también denominadas marcas de distribuidor) suponen aproximadamente el 50% de los productos del mercado minorista en España, frente a las cuotas del 30% que este tipo de productos tiene en las economías escandinavas.

Cuando hablamos de marcas blancas, tendemos a pensar en los productos alimenticios que los supermercados o grandes distribuidores, etiquetan bajo su propia marca para competir de forma directa con los productos de marcas tradicionales en los lineales de los supermercados.

Sin embargo, ese mismo modelo se ha extendido a otras áreas comerciales no tan visibles, pero que comparten el mismo patrón económico y de producción. Un buen ejemplo de ello son los cartuchos y tóneres para impresoras.

Cartuchos de impresora

HP

En primera instancia, estos productos compatibles se caracterizan por su bajo precio para el consumidor, pero a largo plazo tienen un efecto negativo sobre la economía global de los países incurriendo en graves problemas para el tejido comercial.

Efectos negativos de los productos compatibles sobre la competencia

Las marcas blancas o los productos compatibles tienen muchas cosas en común. Si bien es cierto que su modelo de distribución no es siempre el mismo en ambos casos, sí coinciden en sus procesos productivos y en sus modelos económicos.

En primer lugar, las marcas blancas y productos compatibles no invierten en I+D para desarrollar productos innovadores y diferenciales. Esto ya justifica en gran parte la rebaja de precio ya que, en esencia, no están aportando nada nuevo al usuario.

Estos productos se “alimentan” de la investigación de las marcas reconocidas, que sí tratan de ofrecer nuevas líneas de productos más elaborados y precisos que aporten mayor calidad y un valor añadido para sus clientes.

Marcas blancas y productos compatibles

Getty Images

Apostar únicamente por una política de usar lo que ya existe sin mejorarlo, y centrar todos sus esfuerzos en rebajar los costes de producción para abaratar precios, termina por asfixiar la competencia con las marcas que sí invierten en innovación.

Este modelo que elimina a una competencia que sí invierte en innovar, acabará con ellas mismas. Sin innovación no hay nuevos productos y sin nuevos productos que satisfagan las nuevas demandas de los usuarios, las marcas blancas no obtienen sus beneficios. Es como la pescadilla que se muerde la cola.

Situaciones de monopolio y pérdida de calidad

La anterior situación lleva a un nuevo escenario: la creación de monopolios en determinados sectores donde la presión de las marcas blancas y su política de precios en el mercado acaba con las marcas que sí invierten en innovación.

Acabar con la competencia puede crear situaciones de monopolio en las que una sola marca blanca sostenga la única oferta de un producto limitando la capacidad de elección para el usuario.

Con ello se pondría en serio riesgo la calidad de los productos y su fiabilidad ya que al no existir una competencia que espolee el mercado, los productos relajarían sus exigencias y el usuario no tendría alternativa en la elección de productos que sí cumplan con sus exigencias.

Esto es especialmente grave en un sector con un importante empuje en innovación como es el de los cartuchos de tinta y tóner, donde los cartuchos compatibles ofrecen resultados pocos fiables y una calidad cuanto menos dudosa.

Cartuchos de impresora

HP

Si los usuarios no tuvieran la opción de elegir cartuchos originales en los que se ha innovado para conseguir sistemas de impresión más fiables y pigmentos de mayor calidad, el rendimiento que obtendría el usuario sería todavía peor que el de las tintas y tóneres compatibles que ofrecen actualmente.

La presión del precio por encima del valor añadido de la innovación y la calidad hace que los productos de marcas blancas o compatibles tengan peor calidad y una experiencia de uso más pobre, afectando seriamente a su fiabilidad. ¿Imaginas comprar un cartucho de tinta y tener que llegar a casa para saber si va a funcionar en tu impresora o no?

Precarización del mercado laboral

El modelo de producción de las marcas blancas y productos compatibles se basa en coger un producto del mercado y copiarlo lo más fielmente posible para que sus características se parezcan a los del producto original, pero a un precio muy inferior.

Según un informe que el sindicato CCOO elaboró en 2009, un modelo de producción y ventas basado únicamente en precios ajustados, tiene como consecuencia directa e inmediata la precarización de los puestos de trabajo relacionados con ese determinado producto. La lógica es aplastante.

Trabajador HP

Cuando se invierte en innovación no solo se dinamiza el sector al que pertenece el producto, sino que esa “onda expansiva” se mueve transversalmente a otros sectores adyacentes.

Por ejemplo, la industria química no es la única implicada en el proceso de fabricación de los cartuchos de tinta y tóner. Gracias a la innovación, marcas como HP utilizan plástico reciclado para fabricar sus cartuchos, lo cual contribuye a dinamizar también otros sectores relacionados con el reciclaje y la recuperación de esos materiales, amén de los beneficios que esto aporta a la conservación del planeta y sus recursos naturales.

Esto genera una mayor diversificación de la economía y la creación de mejores oportunidades laborales para las personas, mientras que un modelo basado en la bajada constante de precios provoca un efecto de precarización a todos los niveles.