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Bruselas investiga si Ikea sigue el modelo de Apple para pagar menos impuestos

Margrethe Vestager, comisaria de Competencia de la Unión Europea
Margrethe Vestager, comisaria de Competencia de la Unión Europea. EC - Audiovisual Service

La Comisión Europea investiga dos acuerdos fiscales de los Países Bajos con Ikea por los que la multinacional habría pagado menos impuestos, lo que supondría una ventaja frente a sus competidores. Es el último episodio de la lucha de la Unión Europea contra las compañías, sobre todo tecnológicas, para evitar la elusión fiscal. El caso de Apple en Irlanda fue uno de los más sonados. Bruselas consideró que los acuerdos fiscales, lo que se conoce en la jerga comunitaria como tax rulings, eran en realidad ayudas estatales ilegales y reclamó a la multinacional una multa de 13.000 millones de euros por estas ventajas fiscales.

En los años 80 el modelo de negocio de Ikea cambió a un sistema de franquicias por el que la empresa no tenía la propiedad de las tiendas. Los establecimientos lo que hacían era pagar un 3% de su facturación a Ikea que lo cobraba a través de Inter Ikea Systems (con sede en los Países Bajos), una cantidad a cambio de la cual las tiendas pueden explotar la marca. La Comisión Europea investiga ahora el tratamiento fiscal de esta empresa porque cree que pudo tener un tratamiento preferente de los Países Bajos en el pago de impuestos. Bruselas considera que IKEA podría haberse beneficiado de dos acuerdos fiscales en los Países Bajos en 2006 y 2011.

El ejecutivo comunitario estudia si el esquema de pago de impuestos que siguió la empresa y por el que habría desviado parte de los pagos primero a una sociedad en Luxemburgo y posteriormente a otra en Liechestein, contraviene la normativa comunitaria y le habría dado un trato preferente a la empresa. La comisaria de Competencia Margrethe Vestager aseguró en un comunicado que “todas las compañías, grandes o pequeñas, multinacionales o no, deben pagar sus impuestos. Los estados miembros no pueden permitir que determinadas compañías paguen menos impuestos permitiéndoles artificialmente desviar sus beneficios a otros lugares”. 

Este es el esquema fiscal que la UE ve que ha hecho Ikea.
La investigación de Bruselas analiza dos acuerdos fiscales de Ikea. Comisión Europea

¿Siguiendo los pasos de Apple?

Las investigaciones de Bruselas siguen los pasos ya dados con otras grandes compañías. El caso más sonados ha sido el de Apple y sus acuerdos fiscales en Irlanda por lo abultado de la cifra. La CE concluyó que estos le permitieron tener unas ventajas fiscales de 13.000 millones. Bruselas exigió a Irlanda que recuperara las cantidades que tendría que haber pagado esta multinacional durante el periodo comprendido entre 2003 y 2014.

En el caso de Apple, Bruselas consideró que su acuerdo con Irlanda permitió a la multinacional pagar impuestos extremadamente bajos, si en el país el impuesto de sociedades estaba alrededor del 12,5%, la empresa pagó una tasa efectiva del impuesto de sociedades del 1% de sus beneficios europeos en 2003 que bajó hasta el 0,005% en 2014. Así, no se trataba de que hubiera contravenido la normativa de Irlanda sino las leyes comunitarias.

No han sido los únicos casos que ha denunciado la Comisión que ya obligó a Starbucks y a Fiat la devolución de entre 20 y 30 millones por acuerdos ad hoc con Países Bajos y Luxemburgo. En el primer caso, Bruselas concluyó que el Ejecutivo de Luxemburgo que permitía a Fiat ofrecer préstamos por debajo de mercado a otras filiales del grupo, lo que en la práctica hacía a la empresa pagar menos impuestos. Algo similar a lo que hacía Starbucks en los Países Bajos donde la multinacional del café abonaba precios inflados a una filial que tenía una sede en Suiza por el café. Este pago hacía que la base fiscal imponible de la empresa fuera menor y por tanto pagara menos impuestos. 

¿Qué está haciendo Bruselas? 

La Comisión Europea estudia diversas vías para que las empresas paguen la parte que les corresponde de impuestos. Las tecnológicas están en el punto de mira de Bruselas que en septiembre presentó una serie de medida para gravar a la "economía digital". Entre las razones que daba la comisión europea es que el marco fiscal actual "no se ajusta a las realidades modernas" puesto que as reglas fiscales actuales fueron diseñadas para la economía tradicional lo que complica cómo medir activos que cada vez son intangibles y datos. Bruselas cree que el tipo efectivo de las compañías digitales es la mitad del de las empresas tradicionales y a veces mucho menos. 

El concepto de establecimiento permanente es una de las claves que hay que analizar para saber cómo tienen que pagar los impuestos las empresas multinacionales. Algo que puede ser más sencillo en el caso de las empresas que no son digitales. En este sentido, es importante ver dónde se genera el valor para saber dónde tiene que tributar la empresa algo que es más complicado de analizar en transacciones digitales. 

Los diferentes tipos impositivos entre países también hacen que las grandes empresas decidan establecerse en uno u otro. Bruselas ha hecho varios intentos de armonizar el tipo de sociedades para aumentar la transparencia fiscal de las grandes empresas. Aunque por el momento no ha llegado a ver la luz. 

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