A Charles Darwin se le olvidó algo cuando planteó su teoría de la selección sexual entre machos y hembras, según muestra un estudio reciente

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Reuters

  • Desde que Charles Darwin planteara su teoría sobre la selección sexual, con datos limitados por la época que le tocó vivir, se ha creído que la diferencia de tamaños entre sexos se debe a que existen pocas hembras en la población.
  • Sin embargo, el análisis de 462 amniotas (reptiles, aves y mamíferos) de un nuevo estudio, ha añadido un resultado inesperado, que el macho más grande es el encargado de fertilizar a un número mayor de hembras, en detrimento de otros más pequeños.
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A mediados del siglo XIX, Charles Darwin se enfrentó a un interrogante que le supuso un gran quebradero de cabeza a la hora de teorizar sobre la selección natural en diferentes especies: el apartado de la selección sexual.

Aunque a muchos naturalistas de finales del siglo XIX esta teoría les sentó bastante mal, debido a la visión antropocentrista del momento, Darwin había desarrollado la mayor teoría evolutiva de todos los tiempos; sin embargo, seguía sin poder explicar por qué, por ejemplo, los pavos reales seguían teniendo esas colas imponentes, por su cualidad inútil para la supervivencia, en un primer vistazo. Así, su conclusión fue que las hembras eligen según el valor y la eficacia de los machos portadores.

En este sentido, son los machos los encargados de mostrar a las hembras su calidad, mediante coloridos rasgos, olores que las atraigan o rituales sorprendentes en la naturaleza, como hacen numerosas especies con el cortejo a través de danzas. De esta forma, Darwin distinguió 2 caracteres sexuales: los primarios, que hacían referencia a la selección natural, y los secundarios, más asociados a la competencia por la fertilización.

Algo de razón tenía, aunque los estudios respecto a este tema han sido escasos, debido a esa concepción histórica y científica en la que los machos son el sexo predominante. Para ofrecer un terreno más ampliado en dicha cosmovisión, un equipo de investigadores ha estudiado cómo las diferencias de tamaño entre sexos pueden estar relacionadas con el incremento del tamaño de un sexo para mejorar las oportunidades de apareamiento

Qué explica la diferencia de tamaño entre machos y hembras

Tamas Székely, del departamento de Biología y Bioquímica de la Universidad de Bath (Reino Unido) y coautor del estudio, describe en Science Alert algunas cuestiones previas antes de entrar en la matización que han realizado sobre la selección sexual de Darwin. 

Así, muestra un ejemplo de algunas especies de mariposas y mamíferos, incluidos los humanos, en las cuales las hembras adultas superan con creces el número de machos adultos. Esta característica se intensifica en los marsupiales. Por ejemplo, los antechinus machos de Australia mueren de golpe tras el apareamiento, lo que deja solo a las hembras adultas preñadas con vida.

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En el otro lado de la balanza se encuentran los chorlitos, donde los machos muestran una proporción de 6 a uno respecto a las hembras. Para los biólogos evolutivos esto puede radicar en 3 factores diferentes.

El primero de ellos es la diferencia de longevidad entre machos y hembras, como ocurre con los seres humanos; el segundo, a las preferencias de depredadores sobre qué sexo les alimentará, y una tercera que hace referencia a la diferencia entre sexos a la hora de padecer enfermedades y curarse.

A Darwin se le olvidó algo

Cabe señalar, antes de nada, que este nuevo estudio no viene a decir que Darwin estaba equivocado, sino a rellenar ese vacío que a él le faltó debido a la falta de datos con los que ahora se cuenta con más facilidad. Para llenar ese vacío, esta investigación ha utilizado análisis comparativos de 462 amniotas (reptiles, aves y mamíferos).

Tras dicho análisis exhaustivo, los biólogos encontraron una relación muy estrecha entre el dimorfismo del tamaño sexual y las proporciones de los sexos, algo que ha venido a reafirmar lo que Darwin ya planteó en un primer momento.

Sin embargo, Darwin basó su hipótesis en que la competencia por las parejas se debía a la escasez de estas parejas de apareamiento. Por el contrario, el estudio ha demostrado que la selección sexual más intensa ocurría en las especies donde existían muchas hembras para la elección de los machos, en lugar de la escasez planteada por el naturalista del siglo XIX.

En conclusión, el macho más grande y pesado es el que disfruta de mayor apareamiento, fertilizando a una mayor cantidad de hembras, mientras que los más pequeños no pueden apenas reproducirse. Aun así, los biólogos han advertido que harán falta nuevos estudios para descubrir más a fondo la teoría de la selección sexual.

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