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Este científico aquejado de una grave enfermedad neurodegenerativa pretende desafiar a la muerte y convertirse en el cyborg más avanzado de la historia

Peter, robot
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  • Peter Scott-Morgan es un científico que sufre ELA, un trastorno neurodegenerativo devastador e incurable que destruye progresivamente las células que controlan la actividad muscular voluntaria.
  • Este científico ha ideado un plan de supervivencia con el que espera convertirse en el primer cyborg total de la historia.
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Peter Scott-Morgan padece ELA, la misma enfermedad que tenía el célebre físico Stephen Hawking.

La ELA es un trastorno neurodegenerativo devastador e incurable que destruye progresivamente las células que controlan la actividad muscular voluntaria. Lo que se traduce en la incapacidad de desarrollar acciones tan básicas como hablar, tragar, respirar o caminar.

Su cuerpo biológico se encuentra en estos momentos muy deteriorado, pero sus planes no pasan por dejarse ir. Está concienciado y decidido a convertirse en el cyborg más avanzado del mundo, incorporando una extensa lista de dispositivos médicos para respirar, alimentarse o comunicarse.

A finales de este año nuevos wearables se están empezando a incorporar a su cuerpo. Según él, no se trata de evitar la muerte sino de evolucionar. “Sí, lo sé, todo esto suena a ciencia ficción”admite en su blog.

A principios de esta semana, este hombre de 61 años de edad regresó a casa después de casi un mes en cuidados intensivos recuperándose de una serie de procedimiento como un mini ventilador, un tubo de alimentación en el estómago o una bolsa de colostomía. A Scott-Morgan también se le retiró la caja de la voz para reducir el riesgo de aspirar su saliva, y se comunica con el habla sintética.

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Cada nueva pieza de ingeniería se considera “una actualización” en lugar de un sustituto. “Estamos a solo un año o dos de poder lograr algo revolucionario. Toda la tecnología ya existe aisladamente”, dice a Science Alert. Entre sus planes se encuentra la instalación de interfaces cerebro-computadora y el seguimiento ocular. Sin embargo, Scott Morgan va más allá y dice imaginar un futuro en el que Peter 2.0 no es tanto un cuerpo en el espacio físico, sino una mente en un paisaje digital.

Junto con su esposo Francis, Scott-Morgan ha impulsado una fundación de nombre homónimo que tiene como objetivo investigar el uso ético de la IA y la robótica para mejorar la vida de cualquier persona que se sienta restringida por enfermedad, edad o discapacidad. Para ampliar el acceso a tratamientos y tecnologías que salvan vidas para las personas con enfermedad de las neuronas motoras, su campaña ‘Right to Thrive’ ha pedido apoyo a los miembros del parlamento.

La campaña no estriba sobre construir cyborgs futuristas o vivir en una utopía digital, sino que emplea esa información llamativa para hablar del “acceso justo, la elección genuina y la igualdad en el cuidado de la salud”.

 

[Fuente: Science Alert]

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