Que el ritmo no pare: un club de Glasgow usará el calor humano de las fiestas para enfriar y calentar el edificio

Club de Escocia

SWG3

  • Un club nocturno de Glasgow (Escocia) utilizará la energía térmica generada por los miles de visitantes que acuden a sus fiestas para enfriar y calentar el edificio sin necesidad de calefacción o aire acondicionado.
  • El local, llamado SWG3, se modernizará radicalmente durante los próximos 2 meses y reabrirá el 7 de noviembre para la Conferencia de Cambio Climático de la ONU (COP26).
  • El calor de los bailarines se convertirá en una valiosa fuente de energía orgánica almacenada en una bomba de calor. 
  • Descubre más historias en Business Insider España

Las fuentes de energía pueden residir en los lugares más insospechados: el azúcar, las heces y la orina, las medusas que brillan en la oscuridad o los lagos con actividad volcánica son algunos de ellos. También es posible sacar rendimiento del calor humano, tal como demuestra el curioso caso de un club escocés que revelan desde Fast Company. 

SWG3 es un club de baile y espacio de arte situado en Glasgow, que se someterá a una reforma radical en las próximas semanas para absorber y almacenar el calor generado por miles de visitantes, pudiendo bombearlo de vuelta y aprovechar la energía térmica para enfriar y calentar el edificio.

La tecnología detrás de esta idea es la de las bombas de calor, que permiten que los edificios se enfríen o calienten con rocas que se encuentran en las profundidades de la superficie de la Tierra, en vez de recurrir a electricidad y a combustibles fósiles como el gas natural o el carbón. 

El proyecto SWG3 se sirve de esta idea gracias a la compañía pionera TownRock Energy, pero sacándole partido a la energía humana que, de otro modo, va a parar a ninguna parte.  

El club escocés se servirá de colectores de aire en el techo para aspirar el aire caliente que emiten los asistentes a las fiestas y eventos. Después, el calor corporal se conducirá desde el techo a uno de los 17 pozos gigantescos perforados a 200 metros bajo tierra.

La energía térmica desciende por dichos agujeros, calentando las rocas circundantes, que actúan como baterías de calor y, de esta manera, enfría el club durante las fiestas de los viernes y los sábados sin necesidad de recurrir al aire acondicionado, con gran coste ambiental, económico y energético.

De domingo a jueves, cuando el edificio se utiliza para oficinas y espacio artístico, el sistema funciona a la inversa: el calor del baile se puede bombear desde las rocas hacia el edificio de arriba.

David Townsend, fundador de TownRock Energy, explica que los módulos del sistema pueden modificarse rápidamente de un momento a otro. Además es potente: la energía humana bastará para calentar el edificio incluso durante los meses más fríos, cuando la temperatura media de Glasgow no sobrepasa los 5 grados centígrados. 

El propósito es lograr un edificio más sostenible y que aproveche esa fuente de energía infinita que es calor humano. Así, SWG3 se deshará para siempre de las calderas de gas. 

Otros artículos interesantes:

Esta camiseta de algas negras absorbe dióxido de carbono de la atmósfera, pero cuesta la friolera de 110 dólares

Baterías de cemento instaladas en cada casa para almacenar la energía renovable; así es la tecnología que un equipo de investigadores ha desarrollado

Un instituto público de una localidad gallega de 14.000 habitantes se convierte en centro de pruebas del cargador de Wallbox que permite suministrar energía desde un coche eléctrico