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Así es como la contaminación lumínica está poniendo en riesgo la existencia de animales como las luciérnagas

  • Hay más de 2.000 especies de luciérnagas distintas, todas dentro de la familia taxonómica de Lampyridae.
  • El misterio de la luz en las luciérnagas tiene su origen en su abdomen, y en concreto a una parte de su cuerpo denominada linterna. Esta luz está encerrada en un exoesqueleto translúcido y está compuesta por dos componentes clave para la bioluminiscencia: la luciferina y la luciferasa.
  • La luciérnaga puede haber desarrollado su luz como método de protección aunque hoy en día lo utilice como parte de su ritual de apareamiento. Pero es algo que la contaminación lumínica está poniendo en riesgo.
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Esta es la transcripción del vídeo.

Narrador: hay más 2.000 especies de luciérnagas distintas, todas dentro de la familia taxonómica de las Lampyridae, lo que estaría bien recordar. Y estas luciérnagas con sus espectáculos de luces parpadeantes hacen que las noches de verano se sientan mucho más mágicas y románticas. Pero, ¿cómo consiguieron las luciérnagas atrapar un rayo dentro de una botella? La respuesta está en la parte posterior de la luciérnaga, o más específicamente en su abdomen, en un órgano llamado linterna. Este órgano está formado por un conjunto de células de luz especializadas, todas encapsuladas en un exoesqueleto translúcido. Y en esas células de luz es donde ocurre toda la magia, el fenómeno de la bioluminiscencia, cuando una reacción química hace que un ser vivo pueda emanar luz. Las luciérnagas no son las únicas criaturas que tienen ese poder. Las luciérnagas y ciertas especies de peces de aguas muy profundas son algunas de las criaturas capaces de producir y emitir luz. Pero la luciérnaga es probablemente la especie bioluminiscente más famosa de la Tierra. Entonces, ¿qué pasa dentro de las células de luz de la luciérnaga? ¿Cuál es su secreto?

En el siglo XIX, el farmacólogo francés Raphaël Dubois, trabajando con almejas bioluminiscentes, descubrió que hay dos componentes esenciales en el espectáculo de la luz de las criaturas. Los llamo luciferina y luciferasa, basado en el término latino “lucifer”, para “portador de luz”. La luciferina es el compuesto que genera la luz, y la luciferasa es la enzima que actúa sobre ella. Hoy sabemos que la reacción bioluminiscente de la luciérnaga se desarrolla de la siguiente manera. Una luciérnaga desvía el oxígeno a sus células de luz a través de sus traqueolas. Y esas moléculas de oxígeno reaccionan a la luciferina, catalizada con la ayuda de la luciferasa y la energía en forma de ATP. La luciferina se agita y se excita, elevando su nivel de energía. Y cuando la luciferina excitada vuelve a su estado normal, libera esa energía en forma de luz, creando ese “fuego” en las luciérnagas. Es un fenómeno notable que también es muy eficiente. En una bombilla, el 90% de la energía consumida se emite en forma de calor, y solo la energía restante, un mero 10%, se emite en forma de luz visible. En una luciérnaga, por otro lado, casi el 100% de la energía se emite como luz. Esa luminiscencia o “luz fría”, como también se le llama, se produce en las células de luz y luego es enfocada por una capa de células reflectoras, que dirigen ese rayo hacia afuera a través de ese exoesqueleto translúcido. 

¿Pero por qué las luciérnagas hacen lo que hacen? Resulta que la bioluminiscencia tiene una serie de beneficios evolutivos, ayudando a ciertas especies marinas a atraer a sus presas hacia sus bocas o sirviendo como defensa contra los depredadores.

Sara Lewis: las luciérnagas son escarabajos, por lo que las luciérnagas jóvenes viven bajo tierra. Creemos que la luz de las luciérnagas evolucionó primero para servir como advertencia. Es como un letrero de neón que grita: “no me comas, soy tóxico”. 

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Narrador: pero para las luciérnagas, el propósito es un poco más romántico. Esos destellos amarillos que iluminan nuestras cálidas noches de verano son en realidad parte de los complejos rituales de apareamiento de las luciérnagas, con luciérnagas macho que atraen a luciérnagas hembra de la misma especie mediante el destello de un patrón distintivo y reconocible. Esas luces parpadeantes de tu alrededor, encendiéndose y apagándose aparentemente al azar, son todo lo contrario: una forma intrincada y especializada de seducción específica de su especie. 

En América del norte, los machos pueden parpadear, pero solo un destello. Espera, espera, espera, espera, espera, espera, espera, bip, otro flash, espera, espera, espera, espera, bip, otro flash. En algunas especies, los machos hacen destellos emparejados, así que vuelan y luego hacen “"bleep, bleep, espera, espera, espera, espera, espera, espera, espera". Bleep, bleep, espera, espera, espera, espera, espera. Y así sucesivamente. Y así, las hembras que están en la hierba colgadas boca abajo pueden ver esos destellos y reconocer un macho de su propia especie.

Narrador: pero a pesar de todo el romance y la magia que añaden a las tardes de verano, las poblaciones de luciérnagas de todo el mundo están en grave peligro. ¿Esos pulcros rituales de apareamiento? Gracias a la contaminación lumínica, esas cartas de amor se pierden un poco en la traducción.

Lewis: en las zonas donde hay muchas luces brillantes, se ha demostrado que es mucho más difícil par alas hembras macho encontrar a las hembras, y a las hembras les cuesta ver los flashes, los flashes publicitarios de las luciérnagas macho. 

Narrador: y otras amenazas como la pérdida del hábitat y el uso de pesticida también han puesto a la población en riesgo.

Lewis: lamentablemente, en muchas partes del mundo, hay otras especies de luciérnagas que no lo están logrando. De hecho, parpadean. Y algunas de estas luciérnagas tienen un hábitat restringido muy específico. Si ese hábitat desaparece, las luciérnagas desaparecen. No pueden vivir en ningún otro lugar.

Narrador: es una historia que se desarrolla alrededor de todo el planeta y en todo el reino animal. Pero, como explica Lewis, la educación es absolutamente clave para la conservación de las luciérnagas y de todas las especies en riesgo.

Lewis: si las luciérnagas desaparecieran, muchas de las maravillas del mundo desaparecerían también con ellas. ¿Querrías vivir en un mundo sin luciérnagas? Yo no. 

Narrador: al aumentar la concienciación de estos factores de riesgo, Lewis espera arrojar un poco de luz sobre la conservación de las luciérnagas, asegurándose de que estos pequeños bichos sean capaces de deslumbrarnos durante los próximos años, dando a las generaciones futuras la oportunidad de pasar sus noches de verano tratando de atrapar luces en una botella.

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