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La declaración de la renta de Meghan Markle se complica: ciudadana estadounidense y parte de la familia real británica

Meghan Markle, nueva incorporación a la familia real británica
Unirte a la realeza no te exime de pagar impuestos. Ben Birchall - WPA Pool/Getty Images
  • El 19 de mayo Meghan Markle se convertirá en miembro de la familia real británica, que posee una fortuna por encima de los 500 millones de dólares (unos 406 millones de euros al cambio actual).
  • Markle seguirá siendo ciudadana de EE. UU. durante al menos cinco años y todavía tendrá que pagar impuestos al Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos por los ingresos que obtenga.
  • Si Markle acepta algún tipo de asignación económica u otra forma de "ingreso" en Reino Unido que exceda los 140.100 dólares (unos 114.166 euros al cambio) anuales tendrá que pagar impuestos en Estados Unidos por ello.

Meghan Markle se convertirá pronto en el miembro más reciente de la familia real británica, la cual posee una fortuna por encima de los 500 millones de libras (unos 563 millones de euros al cambio actual). Sin embargo, unirse a los más ricos también puede costarle un dinero extra.

La exactriz y el príncipe Enrique de Inglaterra se casarán el próximo 19 de mayo a las 12 de la mañana en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, para después comenzar un desfile en carruaje por las calles de la ciudad, sobre la una de la tarde. Sin embargo, y aunque seguramente Markle se haga con un título de duquesa, no se convertirá en ciudadana de Reino Unido hasta pasados unos años.

Markle es hoy por hoy ciudadana de los Estados Unidos y, según la BBC, supuestamente reside en Reino Unido con un visado para familiares. Como prometida de un ciudadano británico —el príncipe Harry—, Markle necesita casarse en los seis meses siguientes a obtener su visado para así conservar el derecho de residencia.

El visado de Markle se renovará en periodos de dos años y medio y no podrá conseguir la residencia permanente en el país hasta que haya vivido al menos cinco años en Reino Unido. Después de eso, la estadounidense podría solicitar finalmente la ciudadanía de Reino Unido y, en principio, conservar también la de Estados Unidos.

Hasta entonces, la actriz de Suits tendrá que pagar al Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS, por sus siglas en inglés), la agencia federal encargada de la recaudación tributaria, por cualquier ingreso que obtenga, independientemente del país en el que lo consiga.

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"Los ciudadanos estadounidenses y los poseedores de una green card [como se conoce al permiso de residencia permanente] están obligados a presentar la declaración de  la renta ante el IRS cada año, independientemente del lugar donde residan", explica a Business Insider la directora de planificación financiera y administración patrimonial de Francis Financial, Avani Ramnani.

"Esta es una declaración de impuestos especial para expatriados", continúa Ramnani. "Los ciudadanos estadounidenses, incluida Meghan Markle, tienen que pagar impuestos por los ingresos obtenidos en el extranjero".

Sin embargo, sigue Ramnani, Markle podría cumplir las condiciones para una exención fiscal de los ingresos extranjeros. Esta medida exime de impuestos los primeros 104.100 dólares (unos 114.166 euros) obtenidos anualmente en el país de residencia, pero no incluye las rentas obtenidas por inversiones.

El príncipe Harry y su prometida Meghan Markle.
El príncipe Harry percibe una asignación de 450.000 libras al año del patrimonio de la princesa Diana de Gales. AP Photo/Matt Dunham

El príncipe Harry y el príncipe Guillermo reciben desde los 21 años una asignación económica anual de 450.000 dólares (unos 365.216 euros) por los beneficios de las inversiones realizadas con el patrimonio de su madre, la fallecida Diana de Gales, y por la que tienen que pagar impuestos en Reino Unido. Los dos hermanos y la duquesa Catalina de Cambridge reciben además una asignación anual de siete cifras de su padre, el príncipe Carlos de Gales, con la que cubren gastos como los viajes y el vestuario.

"La clave para Meghan y sus asesores sería averiguar qué tipo de ingresos obtendrá", explica Ramnani. "¿Serán el resultado de las inversiones de un fideicomiso? ¿Serán 'salarios' por cualquier trabajo que haga? ¿Será cualquier otro tipo de ingreso? Algunas veces, que el ingreso sea de un tipo u otro puede resultar más ventajoso". 

Markle también podría optar a conseguir un crédito fiscal por los impuestos en el extranjero, lo que permite a los ciudadanos estadounidenses reducir los gravámenes pagados por ingresos superiores a 104.100 dólares según la cantidad de impuestos pagados en el país de residencia. Pero, indica Ramnani, "esta fórmula no es dólar por dólar, sino que existen un montón de factores en juego".

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Estados Unidos también cuenta con otra disposición fiscal llamada exención sobre el alojamiento en el extranjero. Esta fórmula tributaria permite al contribuyente deducirse de forma adicional los gastos de vivir en el extranjero, aunque no incluye "gastos lujosos o extravagantes según las circunstancias".

Nottingham Cottage, la futura residencia de Markle y el príncipe Harry, se encuentra en los extensos terrenos del Palacio de Kensington y lo más probable es que sea considerada un gasto desproporcionado y lujoso por las autoridades fiscales estadounidenses. Tal y como publicó The Washington Post en noviembreMarkle podría ser el origen de algún "quebradero de cabeza fiscal" y de ciertos "problemas mundanos" para la familia real británica.

Si Markle adquiere finalmente la doble ciudadanía, tendrá que seguir pagando sus impuestos cada año al IRS estadounidense. Ademas, si en algún momento del año llega a contar con más de 300.000 dólares (243.534 euros al cambio) en activos, tendrá que completar un formulario fiscal específico en el que detalle su patrimonio. Esto, indica el Post, podría incluir fideicomisos extranjeros y fondos similares, lo que podría someter la familia real al "escrutinio exterior".

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