España es el país con más empresas usando datos para mejorar procesos o vigilar empleados en toda Europa, que ya debate cómo regular los algoritmos en el trabajo

Trabajador del centro de distribución de Inditex en las afueras de Meco, cerca de Madrid 19 de marzo de 2014.
Trabajador del centro de distribución de Inditex en las afueras de Meco, cerca de Madrid 19 de marzo de 2014.
Andrea Comas/ Reuters
  • La Comisión de Empleo y la Comisión de IA y Digitalización del Parlamento Europeo interroga a expertos para abordar la regulación de los algoritmos en el trabajo.
  • Los sindicatos ya están plantando batalla en toda Europa ante los riesgos de que los trabajadores se vean afectados por sesgos en los algoritmos en su empleo.
  • España es el país europeo con más empresas haciendo analítica de datos para mejorar su rendimiento y monitorizar empleados, según la Encuesta a Empresas de Eurofound.
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Europa quiere regular los algoritmos en el trabajo antes de que acabe el año.

Sobre el horizonte ya hay una propuesta de Reglamento sobre usos de la Inteligencia Artificial, que algunas especialistas en ética algorítmica ya consideran un buen primer paso. También una ley rider europea, después de que España se haya convertido en un referente internacional con la suya.

El despliegue y uso de sistemas de inteligencia artificial en los centros de trabajo es una diatriba que no se ciñe únicamente a la economía de plataformas como Glovo o Deliveroo. 

Los algoritmos ya deciden a quién entrevistar para acceder a un puesto de trabajo o qué bajas están justificadas o no. Los sindicatos ya están presentando batalla en todo el continente, tras conocerse vulneraciones a los derechos de los trabajadores en países como Alemania, Francia, Países Bajos o Portugal.

Empresas que espían las conversaciones de sus empleados y algoritmos que penalizan hasta por enfermedad: Europa quiere regular la IA en el trabajo antes de que acabe el año

Por esta misma razón, el Parlamento Europeo ha albergado este martes una mesa redonda organizada por las comisiones de Empleo y Asunto Sociales y la de Inteligencia Artificial en la Era Digital. En el encuentro, los eurodiputados han tenido la oportunidad de consultar sus dudas sobre los usos y aplicaciones de la IA en el mercado laboral de la mano de varios expertos.

Expertos como Christina J. Colclough, fundadora de The Why Not Lab, una consultoría que pretende poner los derechos de los trabajadores en el centro de los debates tecnológicos; Irene Mandl, jefa de Empleo del Eurofound, la fundación europea para la mejora de las condiciones de vida y del trabajo; y Valerio de Stefano, profesor de la universidad de KU Leuven.

En la ponencia también tomó la palabra el comisario europeo de Empleo, Nicolas Schmit.

España, país con más empresas haciendo analítica de datos

Mandl destacó en su intervención cómo España es, según la Encuesta Europea de Empresas (ECS) de 2019, el país europeo en el que más empresas —según la muestra— hacen analítica de datos. Por delante de Croacia e Italia, más del 65% de las compañías españolas consultadas usan analítica para mejorar sus procesos, para monitorizar a sus empleados, o para ambos fines.

Uso de analítica de datos en empresas según la ECS 2019.
Uso de analítica de datos en empresas según la ECS 2019.

Eurofound

Colclough, de The Why Not Lab, pidió un alto en el camino. "En 1919, tras el final de la Primera Guerra Mundial, el tratado de Versalles acordaba que el trabajo no se podía considerar únicamente como un elemento de canje o de comercio". "Se confirmó al fin de la Segunda Guerra Mundial, con la declaración de Filadelfia".

"Hoy, son millones los datos que se extraen del trabajo a diario para ver cómo actúan o cómo no actúan los trabajadores. Todo en datos matemáticos y en probabilidades estadísticas. ¿Estamos traicionando todo esto que he citado?", se preguntó. "Los sistemas digitales pueden ser eficaces y productivos. Pero hay que preguntarse eficaces en qué y productivos para qué".

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"La productividad no siempre implica algo positivo o siquiera legal", apostillaba.

En ese sentido, Christina J. Colclough considera que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que esta semana ha cumplido 3 años en vigor, ofrece "mucha protección a los trabajadores" pero "tiene fallos", sumándose así a las voces que empiezan a denunciar que el RGPD se ha quedado desfasado.

"Los trabajadores solo acceden a estas cuestiones [en referencia a la transparencia de los algoritmos en los centros de trabajo] cuando les influyen porque sus datos personales están en juego", explica la experta. "Pero la mayoría de esas influencias repercuten en nuestras vidas diarias y no están relacionadas con nuestros datos. Desde qué ver en Netflix hasta el muro de Facebook".

La regulación española puede quedar desamparada

De Stefano, profesor de la KU Leuven, reconoció cómo la ley rider española abría la puerta a una regulación de los algoritmos en los centros de trabajo. A pesar de ser una norma pensada para las plataformas digitales que cuentan con autónomos para hacer repartos, la ley prevé que los comités de empresas y los representantes de los trabajadores tengan acceso a las bases y parámetros con los que funcionan los algoritmos que estén implementados en el centro de trabajo.

Sin embargo, el docente también advirtió que ese tipo de avance legislativo "corre el riesgo de que se considere incompatible" con la nueva propuesta de Reglamento de usos de la Inteligencia Artificial que esboza la Comisión Europea. "La propuesta de reglamento no hace bastante en ese sentido".

"Muy al contrario, permite la posibilidad de seguir vigilando las emociones de las personas trabajadoras. La supervisión de las emociones es peligrosísima. Cualquier neurocientífico nos dirá que es imposible supervisar las emociones, pero sin embargo se está intentando con la inteligencia artificial, y se logrará".

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El docente abundaba en que ya hay compañías vigilando a sus empleados mediante GPS para comprobar que están en los almacenes donde se desempeñan laboralmente, e incluso hay algoritmos capaces de determinar cómo mueven el ratón o cómo y con qué intensidad teclean.

El comisario de Empleo, Nicolas Schmit, dimensionó la envergadura de los retos a los que se enfrenta Europa. "Los sistemas de inteligencia artificial serán todo lo buenos que puedan ser sus datos. Quizá haya márgenes para crear nuevos empleos que garanticen una 'higiene' en los datos para verificar esa masa de información que nutren a los algoritmos, a menudos descritos como 'cajas negras' por la falta de claridad acerca de cómo operan".

"En la reciente propuesta de Reglamento sobre usos de la IA se determina que la aplicación de la IA en el trabajo son de alto riesgo, por lo que deberán cumplir muchos requisitos antes de aplicarse e incorporarse al mundo laboral. Seguimos analizando todas estas propuestas", concluía.

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