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Este sensor, compuesto de películas poliméricas, puede detectar toxinas en el agua sin necesidad de costosos y lentos procedimientos científicos

Saúl Vallejos en el laboratorio de la UBU.

UBU

  • Este sensor permite detectar y cuantificar fenoles en medios acuosos rápidamente, en el lugar y al momento, sin necesitar personal con preparación específica ni instrumental de alto coste.
  • La invención ha corrido a cargo de científicos de la Universidad de Burgos (España) y la Universidad de Concepción (Chile).

Para quien no los conozca, nos gustaría presentarte a los fenoles: toxinas causantes de contaminación, tanto del entorno natural, como de los organismos vivos. Se encuentran muy presentes en la actividad humana, normalmente debido a los derivados fenólicos empleados en la industria química, petroquímica y farmacéutica para la creación de fármacos, químicos domésticos, tintes y polímeros.

Asimismo, la presencia de fenoles en el entorno natural, más concretamente en los recursos hídricos, es debida a la utilización y degradación de pesticidas y fungicidas.

Hasta ahora, los fenoles en el ambiente son detectados mediante técnicas de alto coste económico en términos instrumentales, que requieren personal experto y suponen procesos largos y laboriosos de extracción. En concreto, se suele realizar un análisis cuantitativo de los fenoles mediante un espectrofotómetro ultravioleta-visible que permite comparar la radiación absorbida o transmitida por dos soluciones.

Sin embargo, eso pronto podría ser pasado si se consolida un sensor inventado por científicos de la Universidad de Burgos (España) y la Universidad de Concepción (Chile), el cual está basado en polímeros eficaces para detectar fenoles dañinos en el medio acuoso.

Y es que, para el desarrollo de este sensor, se ha optado por las llamadas “películas poliméricas”, estables e incoloras, usando sales de diazonio, unos compuestos orgánicos que permiten integrar colorantes en su estructura.

Este nuevo desarrollo permite detectar y cuantificar fenoles en medios acuosos rápidamente, en el lugar y al momento, sin necesitar personal con preparación específica ni instrumental de alto coste. Saúl Vallejos, investigador principal de proyecto, destaca que se trata de un “método sencillo y barato” que cumple con el objetivo de desarrollar “materiales accesibles” como alternativa para la detección de fenoles.

Así pues, la detección tiene lugar cuando el sensor, en forma de fina película, se sumerge en el agua, el material se hincha, y si los fenoles están presentes, la película cambia de color. De esta manera es posible reconocer la presencia de toxinas de forma inmediata y a simple vista.

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