La extinción, contada a través de árboles milenarios: científicos explican qué pudo pasar con el campo magnético de la Tierra

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Marvel Studios

  • Un nuevo estudio, que ha utilizado árboles milenarios kauri de Nueva Zelanda, ha relacionado los cambios en los polos magnéticos de la Tierra con la extinción de grandes mamíferos.
  • El evento que se ha estudiado es una excursión geomagnética que ocurrió hace 42.000 años, bautizada como la excursión de Laschamp, un fenómeno extraño que no ocurre muchas veces.
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De manera literaria, muchos artistas han calificado a los árboles como seres repletos de historia que llevan en su tronco una novela que narra las diferentes épocas que han vivido. Por suerte para los geólogos, estos no se parecen a Groot –el árbol humanizado de Marvel que solo sabe decir su nombre– y son el recurso perfecto donde observar la evolución de los tiempos.

Con el objetivo de conocer qué pasó hace 42.000 años, fecha a partir de la cual comenzaron a desaparecer algunos grandes mamíferos, un grupo internacional de geólogos ha echado la vista hacia los kauris, una especie conífera endémica del norte de la isla Norte, en Nueva Zelanda.

Estos árboles, según este último estudio publicado en la revista Science, narran la historia de aquel momento, 42.000 años atrás, en que la Tierra sufrió un debilitamiento en su campo magnético, el cual asocian presuntamente a la aparición del arte rupestre y la extinción de grandes mamíferos y neandertales

Este evento, sin embargo, ocurre muy raras veces y la última vez que se registró hace referencia a esa fecha, en la que se cambió el clima, permitiendo la entrada de mucha más luz ultravioleta. Este fenómeno es muy extraño y se conoce como excursión geomagnética.

En este vídeo de la Universidad de Sydney (Australia) se explica detalladamente este hecho, al que han bautizado personalmente como evento Adams, en referencia a la cinta La guía del autoestopista galáctico:

Los responsables del estudio, Alan Cooper, biólogo evolutivo de Blue Sky Genetics y el Museo de Australia del Sur, y Chris Turney, geólogo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, utilizaron kauris milenarios de Nueva Zelanda para su investigación –uno de estos árboles vivió hace 41.000 años–. 

"Los árboles en sí mismos son bastante únicos", señaló a NPR Cooper. "Son una cápsula del tiempo, de alguna manera, que no se obtiene en ningún otro lugar del mundo".

Un evento raro, narrado a través de árboles milenarios

Para entender por qué estos árboles son tan importantes a la hora de estudiar los cambios que tuvieron lugar en el magnetismo de los polos, hay que mirar hacia las formas de carbono que utilizan los kauris.

Así, estas coníferas transformaron dichas formas en madera, por lo que pudieron observar los incrementos de estos niveles, su punto máximo y la caída posterior.

Este punto es importante, ya que el carbono está relacionado con el campo magnético de la Tierra: si este aumenta en los árboles, el magnetismo de la Tierra se encuentra en un punto débil.  

Kauri de Nueva Zelanda, el árbol milenario protagonista del estudio.
Kauri de Nueva Zelanda, el árbol milenario protagonista del estudio.

Getty Images

Aparte, otros estudios han reforzado la idea de que el cambio en los polos magnéticos está asociado a la extinción de algunos grandes mamíferos.

De esta forma, se ha hecho referencia en ambos a la composición del núcleo de la Tierra, que está formado por hierro sólido, y alrededor del cual existe un océano de metal fundido. El movimiento de este es el que crea el campo magnético que recubre la Tierra y protege al planeta de los rayos cósmicos provenientes del espacio exterior.

La última que vez que el campo se modificó fue 42.000 años atrás, en lo que se conoce como el evento de Laschamp, una excursión geomagnética –cambio dramático de duración corta que disminuye la intensidad del campo magnético terrestre–, de las primera que se han estudiado y la cual llegó a debilitar el campo hasta el 6% de su fuerza en la actualidad, durante el final del último periodo glacial.

5 animales que se han extinguido en la última década

"Aunque fue corto, el Polo Norte vagó por América del Norte, directamente hacia Nueva York, y luego regresó a Oregón", explicó Cooper. Además, "luego bajó a través del Pacífico muy rápido hasta la Antártida y permaneció allí durante unos 400 años, y después, se disparó de nuevo a través del Océano Índico hasta el Polo Norte".

Para afinar más la puntería, los geólogos utilizaron modelos climáticos avanzados con el objetivo de entender los efectos del magnetismo sobre las condiciones climáticas del planeta.

Al analizar estos, se dieron cuenta de que la capa de ozono sufrió en aquella época y "tan pronto como comienzas a hacer eso, cambias los patrones climáticos, porque la dirección del viento y el calentamiento se ausentan, se esparcen por todas partes", según detalló Cooper.

Por ello, se plantea la posibilidad de que las personas que moraban la Tierra en aquel tiempo recurrieran a las cuevas para poder soportar las temperaturas del momento. Algo en lo que coincide otro estudio anterior elaborado por James Channell, geólogo de la Universidad de Florida (Estados Unidos), quien cree que el debilitamiento del campo magnético está detrás de la extinción de grandes mamíferos.

"Por lo que sabemos sobre la intensidad del campo a lo largo del tiempo, durante los últimos 100.000 años, parece haber un vínculo entre las extinciones y la baja intensidad del campo geomagnético", explicó en dicho estudio

Aun así, la humanidad no ha de preocuparse, pues la edad geológica de la Tierra hace que estos eventos sean muy extraños para las personas y, probablemente, no tendrán lugar en un espacio corto de tiempo. Que no cunda el pánico.

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