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La nueva tendencia en Suecia se llama "köpskam", la vergüenza de comprar, y afecta al sector de la moda por su alto coste medioambiental

Una joven se prepara para vender sus cosas de segunda mano en Wallapop.
Getty Images
  • En Suecia crece el köpskam, la vergüenza de comprar, un comportamiento que busca reducir la compra de ropa por el alto coste medioambiental que supone estar a la moda.
  • Esta nueva tendencia penaliza el presumir en redes sociales de las últimas compras de ropa y fomenta la compra de ropa de segunda mano.
  • Este cambio de comportamiento también ha afectado al modo de viajar y a la alimentación.
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La emergencia climática está cambiando los hábitos de consumo en Suecia, no solo como consecuencia del calentamiento global, también de cara a penalizar comportamientos que influyan en el deterioro del medio ambiente. Bajo el nombre de köpskam, ha llegado la denominada "vergüenza de comprar".

Este movimiento originario del país de la activista Greta Thunberg, la joven de 16 años en huelga escolar que ha llegado recientemente a Estados Unidos, pone en el punto de mira al sector de la moda y la irresponsabilidad ecológica que conlleva la compra excesiva de prendas.

Según Naciones Unidas, la industria de la moda provoca más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales. La concienciación sobre esta realidad está provocando cambios en el comportamiento de algunos suecos, tanto a la hora de comprar, como en las redes sociales.

La activista Greta Thunberg
La activista sueca Greta Thunberg, de 16 años de edad, participa en una protesta para pedir medidas urgentes para combatir el cambio climático, en Hamburgo. REUTERS/Morris Mac Matzen

La atención excesiva a estar a la moda o el mostrar en redes sociales las últimas prendas adquiridas han empezado a estar mal vistos, la vergüenza de comprar es la tendencia que crece. O lo que es lo mismo, comprar lo que se necesita.

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Unido a esta tendencia, también ha crecido la compra de ropa de segunda mano, tanto para uso propio como ajeno. La segunda mano ha dejado de estar mal vista al hacer regalos. En cambio, gusta la idea de que las prendas tengan una segunda vida y el valor añadido que supone elegir una prenda acorde a la persona en vez del comodín de comprar la última ropa de moda.

Pero esta no es la única tendencia que ha avanzado en los últimos tiempos en Suecia, también ha aumentado el flygskam, la vergüenza a volar. El uso del tren, medio de transporte mucho menos nocivo para el medio ambiente, está mejor visto en contraste con la rapidez y contaminación que producen los aviones.

No se sabe hasta qué punto ha influido el ejemplo de Greta Thunberg sobre el comportamiento de los jóvenes, principales protagonistas en estas tendencias. Lo que parece claro es que en Suecia avanza hacia un nuevo paradigma de comportamiento más responsable con el medio ambiente y que afecta a la moda, la gastronomía o los medios de transporte.

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