Un joven de 25 años ha construido este minihotel de lujo con lago privado que ya ha generado 500.000 euros en reservas en 2022

Isaac French junto a una de las minicasas de su hotel.
Isaac French junto a una de las minicasas de su hotel.

Corey O'Connell

  • Con solo 25 años se propuso crear un negocio construyendo 7 minicasas en una amplia parcela en la naturaleza con un lago artificial privado.
  • Necesitó una gran inversión, pero ahora la ocupación ronda el 90% y llega a cobrar hasta 1.200 euros por noche en cada cabaña en temporada alta.

Isaac French, contable y promotor inmobiliario de 25 años, es copropietario y administrador de un minihotel en Texas con 7 tiny houses que abrió a principios de este año.

Antes de dedicarse a los alquileres de corta estancia, French dirigía un negocio de contabilidad en la nube. Pero a finales de 2020, adelantó a Business Insider quetenía ganas de aprovechar el mercado inmobiliario de la zona en la que residía.

"Tenía la idea de crear este concepto de vivienda escandinava moderna en Texas", explica French.

Aunque siempre había tenido un espíritu emprendedor, trabajar en el negocio de la construcción de su padre mientras crecía le dio la experiencia que necesitaba para ejecutar su idea. En marzo de 2021, compró una parcela de unos 2.000 metros cuadrados que se convertiría en el lago Live Oak. Las 7 cabañas tienen entre 51 y 60 metros cuadrados y fueron construidas en estilo escandinavo.

Live Oak Lake, como se llama el negocio, ha generado más de 500.000 euros en reservas desde su apertura, como indican los documentos revisados por Business Insider. Así consiguió French despegar su negocio.

Plano del complejo

Convirtió una parcela vacía en un minihotel de lujo en 9 meses

French utilizó 138.000 euros de sus ahorros para comprar el terreno. En aquel momento, preveía que los costes de construcción de su minihotel ascenderían a unos 1,6 millones de euros. El padre, los 2 hermanos y su suegro se unieron como socios minoritarios para que pudiera obtener un préstamo para la construcción por valor del 80% del coste de tasación de la obra.

Esta asociación le permitió usar una línea de crédito de la empresa de construcción de su padre para cubrir otros costes de construcción. 

Cuando empezaba confiaba en que la propiedad se tasaría por un valor superior al coste, sobre todo cuando pudiera demostrar que era un éxito comercial, y planeaba hacer una refinanciación en efectivo para pagar el coste de la mano de obra y los materiales.

El proyecto tardó unos 9 meses en terminarse. French actuó como promotor general del proyecto, lo que incluía labores tan diversas como la construcción de carreteras, servicios generales de luz, agua y electricidad o un lago artificial. 

La construcción del minihotel, que abrió sus puertas en enero, acabó costando unos 2,5 millones de euros; según él, el precio aumentó debido a la escasez de mano de obra y a la subida de los precios de la madera y los añadidos, como los jacuzzis y la piscina.

Exterior de una tiny house del complejo.

Apenas 4 meses después de la apertura, la propiedad fue tasada en 3,1 millones de euros, y French y su familia hicieron una refinanciación del 80% en efectivo. Recibió un préstamo del 80% del valor de la propiedad, es decir, unos 2,48 millones de euros, según indican los informes de tasación y las declaraciones de liquidación revisadas.

French entiende que, para asegurar el préstamo para la construcción, fue crucial mostrar el punto de venta de Live Oak Lake como una "experiencia", incluyendo muchos dibujos y renders en los formularios de planificación.

Con una nueva tanda de financiación, pudo liquidar su préstamo de construcción original y la línea de crédito que utilizó para completar el proyecto.

Para familiarizarse con el sector de los alquileres de corta duración, recurrió a recursos online y a YouTube. Describió Robuilt, un canal dirigido por otro empresario de alquileres a corto plazo especialmente útil. 

French también pidió consejo a unos amigos que tenían una empresa de gestión de alquileres de corta duración. Le presentaron los sistemas automatizados de gestión de propiedades, que, según él, han sido fundamentales para su éxito.

Quería que sus huéspedes se sintieran como en un oasis

Fachada de la tiny house.

Además de las 7 cabañas idénticas, el lago tiene una zona común con un pequeño muelle, mesas de pícnic, tablas de paddle surf y kayaks.

Cada cabaña tiene ventanas del suelo al techo y dos plantas con dos dormitorios, un baño, una cocina abierta y una zona de estar, junto con una lavadora y una secadora, una entrada privada, una plaza de aparcamiento, una bañera de hidromasaje exterior, una hamaca y una zona para hacer una hoguera.

Interior de la cabaña.

"El coste por metro cuadrado fue muy elevado porque se trata de una edificación de alta gama: elegimos unos acabados muy bonitos", reconoce French, y añadió que se inspiró en Olson Kundig, un estudio de arquitectura de Seattle que diseña edificios esculturales que se inspiran en la naturaleza.

"Siempre me ha gustado el diseño y cuando era más joven quería ser arquitecto", recuerda.

Quería que el hotel lograra un equilibrio entre estar "completamente perdido en la naturaleza" y tener una sensación de pueblo. Las casitas están separadas por un par de cientos de metros y rodeadas de árboles, pero las cuerdas de luces entre los edificios pueden verse reflejadas en el agua.

Las cabañas siguen un estilo de decoración nórdico.
Dormitorio de la cabaña White Rock.

Las cabañas tienen un precio casi idéntico. Una noche en una de ellas durante la semana cuesta unos 300 euros, pero esa cifra puede aumentar a 450 o 500 euros los fines de semana. Durante los periodos de mayor afluencia de visitantes en la zona, el precio por noche puede aumentar hasta los 1.200 euros por cabaña.

Para fijar los precios, utiliza una aplicación llamada Wheelhouse, que puede aplicar automáticamente aumentos de precios y descuentos y estandarizarlos en sus cuentas de Airbnb, Vrbo y Booking.com en función de la demanda de la zona.

El software de precios también le permite añadir recargos cuando los clientes reservan a través de una plataforma específica para reflejar lo que esa plataforma cobra a los anfitriones. Esto incentiva a la gente a reservar directamente desde el sitio web de Live Oak, donde French tiene más control y puede acceder a más información sobre sus huéspedes, como su correo electrónico.

Exterior de la cabaña White Rock.
Uno de los accesos al lago.

La tasa de ocupación es del 90% al 95%, y casi el 70% de las reservas proceden directamente de su o web. El 30% restante de Airbnb, Vrbo y Booking.com.

French comercializa el hotel a través de las redes sociales. Al principio se asoció con influencers en el ámbito de los viajes y realizó sorteos, lo que ayudó a que la cuenta de Instagram, que ahora tiene más de 50.000 seguidores, ganara tráfico.

"Instagram es nuestro principal canal de reservas", afirma.

Los huéspedes pueden hacer kayak en el lago.

French cree que su negocio está bien posicionado para superar la crisis económica. De hecho, ha visto una afluencia de turistas ricos o de clase media de ciudades como Austin o Dallas que normalmente harían vacaciones internacionales más largas, pero que estaban optando por ir más cerca de casa por períodos cortos.

"Ya estamos aprovechando eso", aclara French, "pero considero que hay muchas más oportunidades".

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