El 'Robinson Crusoe italiano' obligado a abandonar su isla desierta 32 años después

  • Las autoridades italianas obligan a Mauro Morandi a abandonar la isla donde ha vivido solo más de 3 décadas.
  • El Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena, propietario de la isla de Budelli desde el 2016, tiene que hacer obras en la vivienda donde reside.
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Mauro Morandi lleva viviendo en soledad en Budelli, una pequeña isla al norte de Cerdeña, los últimos 32 años. 

Morandi llegó a esta isla por casualidad en 1989 cuando se averió su catamarán en un momento en el que se dirigía hacia el Pacífico Sur. Ahora, las autoridades del país obligan a este italiano de 82 años a abandonar este paraíso donde está ubicada la playa Rosa, informa La Voz de Galicia.

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El Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena, propietario de la isla de Budelli desde el 2016, ha invitado a irse al conocido como el Robinson Crusoe italiano porque tiene que hacer obras en la vivienda donde reside este.

No es la primera vez que ocurre. Según recordó el protagonista de esta historia en una entrevista en Radio City, en 2018 los responsables del Parque ya le animaron a dejarla, pero consiguió quedarse. 

"Quiero seguir aquí, porque estoy enamorado de Budelli y Budelli está enamorada de mí. En estos años nunca me he enfermado. Yo amo la naturaleza y aquí está la verdadera naturaleza incontaminada", explicaba a la emisora.

Ahora, Morandi se ha rendido cansado de luchar "desde hace demasiado tiempo" contra los que quieren echarle. Pese a ello, el italiano espera que en el futuro los 1,6 kilómetros cuadrados que ocupa la isla sean protegidos como él lo ha hecho hasta ahora. Los gestores de la Maddalena pretenden convertir a esta isla en "un eje de educación ambiental".

Según explicó en el Corriere della Sera el director del Parque Nacional, Michele Zanelli, a Morandi le han dado el tiempo que solicitó para buscar otra vivienda, pero la que ha sido su casa hasta la fecha necesita varias reparaciones, como quitar las placas de amianto y eliminar la ampliación construida sin autorización. 

Durante todo este tiempo, este ermitaño ha hecho las veces de guardián de la isla. Según explica Zanelli, durante el verano se instalarán cámaras de seguridad y habrá guardias para controlar los accesos a la isla, que están muy restringidos, y evitar la pesca y el submarinismo en sus aguas. 

"Cuando acaben las obras estoy dispuesto a regresar para hacer de vigilante día y noche de manera gratuita. Pero no creo que me llamen. Con 82 años dicen que ya soy demasiado viejo", asegura Morandi.

Ahora podrá seguir cuidando de la naturaleza en la vecina isla de La Maddalena, donde ha alquilado una casa y espera poder vivir con su nueva pareja.

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