La sauna puede reducir el riesgo de sufrir un infarto hasta en un 60%

Sauna
AP Photo/Matt Dunham
  • Usar la sauna regularmente se asocia a más de un 60% de reducción del riesgo de infarto, según un nuevo estudio.
  • Esto da más volumen a un creciente cuerpo de investigaciones que sugieren que la exposición a distintas temperaturas -frío y calor- puede tener beneficios para la salud.
  • Desde el punto de vista del fitness, el conocido como condicionamiento ambiental se centra en la idea de que las burbujas climáticas controladas no siempre son buenas para la salud.

En el mundo moderno pasamos mucho tiempo en espacios climáticamente controlados, con aire acondicionado o calefacción. La temperatura a nuestro alrededor cae raramente por debajo de los 20º centígrados o sube por encima de los 22º.

Y cada vez hay más y más evidencia de que esto no siempre es bueno para nosotros.

En un estudio recién publicado en la revista Neurology, los investigadores descubrieron que tomar saunas de forma regular se asocia a una reducción substancial en el riesgo de infarto para hombres de mediana edad y personas mayores. Otra investigación ha descubierto que las saunas y baños calientes también tienen efectos positivos, incluida una reducción de la inflamación, mejora del azúcar en sangre y menor presión arterial.

Además, otros estudios han demostrado que la exposición al frío extremo puede ayudar a quemar grasa, mejorar el sistema inmunológico y contrarrestar algunos efectos de la diabetes tipo 2. Estos hallazgos han hecho que algunas personas -atletas sobre todo y algunos biohackers de Silicon Valley- incorporen duchas frías y baños helados en sus rutinas.

Forzar los beneficios para tu salud haciendo que tu cuerpo lidie con temperaturas extremadamente altas o bajas es conocido como "condicionamiento ambiental" entre los expertos en fitness.

"Lo que no te mata..."

El gurú holandés del fitness Wim Hof, también llamado "Iceman" es quien popularizó una rama del condicionamiento ambiental.

Hof argumenta que nuestro sistema circulatorio está diseñado para ayudarnos a adaptarnos a diferentes circunstancias. Dice que la falta de estrés en el sistema, generada por controlar siempre la temperatura a nuestro alrededor, puede ser parcialmente responsable de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los infartos.

El periodista y antropólogo Scott Carney investigó el método de Hof en su libro "Lo que no te mata: Cómo el agua elada, la altitud extrema el el condicionamiento ambiental renovará nuestra fuerza evolutiva". En él, Carney sugiere que el concepto de estrés ambiental de Hof puede considerarse como un tercer pilar del fitness físico junto con la dieta y el ejercicio.

En Finalndia, donde se elaboró el último estudio sobre las saunas, el condicionamiento ambiental lleva mucho tiempo poniéndose en práctical. Allí, tomar una sauna significa hacer tu cuerpo más resistente y se llama "endurecimiento".

 

Sauna

Estudiando las saunas en Finlandia

En el último estudio, los investigadores analizaron a 1.628 hombres y mujeres finlandeses de entre 53 y 74 años. Siguieron la evolución del grupo durante casi 15 años, midiendo la salud cardiovascular de todos y el número de infartos.

La mayoría de los finlandeses toma una sauna al menos una vez a la semana, según una editorial publicada junto con el estudio. Así que los participantes fueron divididos en tres grupos: uno de ellos tomó saunas una vez a la semana, otro tomó dos o tres y el último hizo lo propio entre cuatro y siete veces semanalmente.

El último grupo, el que más frecuentemente entró a la sauna, tuvo un 60% menos de riesgo de infarto en comparación al primero. El grupo intermedio mostró una reducción del 12%.

Es un estudio observacional, así que no puede probar que las saunas están directamente vinculadas o causaron el menor número de infartos. Pero no es el único estudio que prueba los beneficios para la salud del calor. Otros investigadores han utilizado los datos de este estudio para calcular que la gente que toma saunas habitualmente tiene menor presión sanguínea y enfermedades pulmonares. Otros estudios prueban un riesgo reducido de ataques al corazón.

Los estudios muestran también que tomar baños calientes regularmente mejoran la presión arterial y pueden causar mejoras en los niveles de azúcar en sangre y efectos antiinflamatorios similares a los provocados por el ejercicio.

Los beneficios de exponer tu cuerpo

Por otra parte, un estudio publicado recientemente en la revista Nature muestra evidencia para probar que la exposición a bajas temperaturas puede transformar el tipo de grasa que almacenamos en nuestro cuerpo, pasando a ser más sana y ayudando a eliminar peso corporal.

Otros datos indican que el método de Hof -y el régimen de respiración que enseña- puede mejorar la capacidad de quemar grasa, perder peso, mejorar el sistema inmunológico y contrarrestar los efectos de la diabetes tipo 2 en algunas personas.

Para los interesados en incorporar toda esta ciencia a sus vida diarias, los baños calientes y las saunas pueden ser más fácil de añadir a tu rutina que las duchas frías o los baños helados. Pero quizás lo mejor puede ser introducir un poco de estrés ambiental, permitiéndote pasar frío o calor. Puede que sea más sano que controlar constantemente la temperatura a tu alrededor.

Puede que haya buenas razones por las que algunas culturas han interpretado las temperaturas extremas como algo saludable durante años.

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