10 años del 15-M: el movimiento que sacudió los cimientos del sistema y sembró la semilla de la nueva política

Una imagen de la manifestación del 15-M celebrada en Madrid hace 10 años.

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  • El movimiento 15-M surgió en plena crisis: España vivía récords de paro, las familias sufrían el drama de los desahucios y la ciudadanía reclamaba responsabilidades a los políticos. 
  • Las protestas de mayo fueron un golpe a los cimientos del sistema y fueron el germen para que nacieran los partidos de la llamada nueva política. 
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"Dormíamos, despertamos". Esta frase se leía hace 10 años en la Puerta del Sol. El kilómetro cero de Madrid se convirtió en una acampada de indignados que reclamaban soluciones para los problemas de una ciudadanía ahogada por una crisis que había disparado el paro hasta los 5 millones de personas, sufría el drama de los desahucios y veía que políticos esquivaban las consecuencias de una situación que ellos habían provocado. 

La chispa saltó en la manifestación del 15-M organizada por la plataforma Democracia Real Ya, pero llevaba fraguándose meses con otros movimientos como las protestas de Juventud Sin Futuro, las de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y, sobre todo, al calor de una crisis que dinamitó los años de bonanza económica en los que España jugaba en la Champions League. "Ni PP, ni PSOE", gritaban los manifestantes mientras pedían soluciones para salir de la crisis. 

En 2007, la crisis de las hipotecas subprime de Estados Unidos sonaba lejana, pero en 2008 sus efectos asolaron España. Estalló la burbuja del ladrillo, se rompió el mantra de que el precio de la vivienda nunca baja y miles de familias fueron golpeadas por el paro, la precariedad y los desahucios

Cuatro años después, la crisis ya había pasado de ser un pequeño bache a una dura recesión que había demostrado que los cimientos económicos del sistema estaban construidos sobre barro. El sistema de las cajas de ahorros empezó a caer como piezas de dominó arrastrado por el derrumbe del ladrillo y mostrando que se habían valorado viviendas a precios exorbitados dejando ahora en sus cuentas un gran agujero producido por los activos que ya no valían nada. Fue el primer paso hasta llegar al rescate de Bankia.

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Mientras tanto, los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) arrojaban cada trimestre récords de paro y la juventud preparada viajaba fuera de España en busca de oportunidades. Ante esto, la respuesta de las instituciones fue la austeridad. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España hasta noviembre de 2011, dió en 2010 un vuelvo a su política y acuciado por la urgencia de Bruselas traspasó todas sus líneas rojas con un gran recorte en gasto social

"La crisis financiera de 2008 es muy importante para entender el movimiento del 15-M porque se dan las condiciones de tormenta perfecta para que se produjera ese movimiento transversal de protesta", apunta Ignacio Jurado, investigador y politólogo de la Universidad Carlos III de Madrid, a Business Insider España. 

"Ya existía antes de la crisis un suelo fértil para una movilización frente al sistema político. Si, por ejemplo, miramos los indicadores de desafección política, estos son anteriores a la crisis financiera. Ese sentimiento de baja representación empezó a erosionarse antes, pero en el contexto de una crisis financiera se combinan ambas cuestiones. Sin la crisis financiera de 2008, habríamos estado en un estado de desafección, pero probablemente no habrían llegado las movilizaciones", añade al preguntarle por el momento en el que nació el 15-M. 

Protestas tras el 15M

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Unas movilizaciones que nacieron en un contexto internacional de protestas. En el norte de África, la primavera árabe pedía democracia y derechos humanos. Mientras que en Portugal, nuestros vecinos de la Geração à Rasca (generación precaria) salían a la calle en un movimiento con muchas similitudes al español. Era el momento, también del rescate a Grecia, donde su población salía a manifestarse a la plaza Syntagma para luchar contra las políticas de austeridad que les imponía Bruselas. 

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Octubre de 2010. El veterano activista francés Stéphane Hessel publica en Francia ¡Indignaos!, un manifiesto político en el que llamaba a una insurrección pacífica contra "la indiferencia". En España llegaría editado por Destino con el prólogo del economista José Luis Sampedro.

A principios de mayo de 2011 se presenta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid otro libro que parece una respuesta, este titulado ¡Reacciona!, en el que participaron personalidades como el entonces juez Baltasar Garzón, el ex director general de la ONU Federico Mayor Zaragoza, el periodista Ignacio Escolar o el economista Juan Torres.

Al término de la presentación un muchacho irrumpe en el escenario para repartirle unas pegatinas a los ponentes. Lejos de amedrentarlo o echarlo, le ofrecen un micrófono. El joven supera por poco la treintena y hoy reconoce que no sabe cómo no le temblaron las piernas y se cayó en redondo al tener que enfrentarse a semejante auditorio.

Su nombre es Carlos Paredes y fue parte de uno de los grupos promotores de la manifestación que se convocó el 15 de mayo de 2011. Acudía a asambleas al Patio Maravillas, un centro social okupado ya desaparecido de la calle Pez de Madrid. En conversación con Business Insider España reconoce que jamás había participado en espacios activistas hasta entonces y muchos prejuicios que tenía se le cayeron.

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El de Paredes es uno de tantos nombres que acabó confluyendo en lo que fue el movimiento 15-M. Tras la manifestación que un colectivo llamado Juventud Sin Futuro celebró en abril, la idea de convocar otra manifestación antes del verano siguió rondando los mentideros de grupos de Facebook y asambleas a lo largo de todo el país.

La manifestación del 15-M podría haberse quedado en eso, en una protesta multitudinaria, pero fue a más y acabó derivando en una acampada en Sol. Paredes recuerda que tras celebrar la manifestación el 15-M, los convocantes de la marcha fueron a celebrar el éxito a una cervecería cerca de la Puerta del Sol. Allí recibieron las primeras noticias de las cargas policiales. Por entonces no estaban tan implantados los smartphones, ni el uso de internet en el móvil estaba tan extendido. 

Tras las cargas del domingo 15 de mayo de 2011, un grupo de personas anónimas consideraron que aquello no podía "quedar así", por lo que decidieron dormir en la plaza al raso. Las redes hicieron el resto. De forma espontánea, decenas, cientos y miles de ciudadanos anónimos decidieron apoyar el movimiento, llevando garrafas de agua, comida, sacos para dormir y cualquier otro tipo de enseres.

Acampada en Sol tras la manifestación del 15-M.

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Las plazas llenas de asambleas para buscar el cambio 

A partir de ese momento surgió una acampada que se mantuvo en Sol durante semanas organizando asambleas y poniendo sobre la mesa que no solo los políticos tenían algo que decir. Un fenómeno que llegó a las plazas de otras ciudades donde ciudadanos anónimos pasaban horas debatiendo sobre temas económicos y sociales recordando a los políticos que la gente quería un cambio. 

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"El 15-M fue un despertar para muchos de nosotros. Ya pensábamos que no podríamos tener un panorama más allá del bipartidismo de PSOE y PP. Nos sentíamos huérfanos a nivel político, que uno y otro partido se pasaban el poder sin escucharnos", recuerda Belén, que en aquel momento se acercaba a la treintena. Una de tantas personas que acudió esos días a Sol, un movimiento de gente que no se había acercado antes a los movimientos sociales, pero que estaban cansados. 

"Desde el comienzo de las acampadas en la Puerta del Sol me escapaba a escuchar las charlas y las asambleas que se celebraban, siempre que el trabajo me dejaba. Sentía que al fin salíamos a la calle a pedir por algo tan básico como trabajo digno, salarios decentes y a gritar contra la corrupción de unos y otros. Fue muy emocionante ver y formar parte de aquel movimiento en el que se daba cabida a personas de todas las edades", rememora. 

Protestas tras el 15M.

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El cineasta y documentalista Stéphane M. Grueso, conocido en redes sociales como @fanetin, grabó por entonces un documental sobre el movimiento. Venía de haber hecho otro documental, Copiad, malditos, desgranando las nuevas fórmulas de derechos de autor y atribución que había surgido y fomentado internet. Se estrenó en mayo de 2011, meses después de que las protestas contra la Ley Sinde abrigase la primera aparición del movimiento hacktivista Anonymous en España.

Grueso reconoce que el 15-M fue un proceso de transformación personal "muy grande". "Desde entonces vivo de otra forma y me preocupo de otras cosas". Entendió que tenía "derecho" a participar en la vida pública. "Desde el 16 de mayo de 2011 a las 9 de la mañana hago política. No en las instituciones, pero política".

La mecha de la nueva política

El 15-M fue una sacudida al orden establecido y a partir de estas protestas comenzaron a forjarse los partidos de la conocida como nueva política. 

"Una cosa es el 15-M, que es un movimiento social que pone sobre la mesa, las demandas de la agenda pública, con temas que no estaban antes y otra cosa son los partidos políticos que nacen dos años después, relacionados con estas reivindicaciones", explica Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, a Business Insider España. 

Simón considera que no es un fin de ciclo porque el movimiento sigue y pone, como ejemplo, las mareas que se vivieron en 2013 o 2014 y las movilizaciones ecologistas o feministas de los años 2017 y 2018. El politólogo habla de que existe, más bien, un proceso de reestructuración, pero "las preocupaciones siguen sobre la mesa". 

"La ruptura del bipartidismo es diferente", apunta Simón, que señala que los elementos de desafección política y las preocupaciones económicas y sociales explican los dos fenómenos, pero esto es distinto al 15-M. 

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El 15-M "continúa", defiende Grueso, que hoy es miembro de la junta directiva de la Plataforma en Defensa del Derecho a la Información (PDLI), además de haber colaborado en medios como Carne Cruda o el verificador Maldita.es

Dos ejemplos que expone es las dimensiones que ha alcanzado el movimiento feminista cada 8 de marzo, "una causa tan absolutamente legítima con la que no se puede no estar de acuerdo". O el Fridays for Future en el que miles de jóvenes se movilizan para reivindicar acciones que frenen el cambio climático.  

Respecto al momento que atraviesan las formaciones de la nueva política, Jurado reflexiona que estamos ante una situación "algo extraña". "Es cierto que se rompió el bipartidismo, pero no desapareció el bipartidismo. Estamos viendo un cierto reforzamiento de las opciones del bipartidismo en general, con excepciones", explica.  

"Los partidos que estuvieron a punto de ser superados por sus alternativas, PP y PSOE, siguen siendo los más votados y digamos que siguen siendo llamados a liderar la política española en los años que vienen", añade. 

"Sí que creo que quedan algunas esperanzas frustradas para mucha gente. Los nuevos partidos no renovaron la política, pero sí que es cierto que el sistema bipartidista saltó por los aires y no hemos vuelto a él", añade. "El sistema político ha quedado totalmente cambiado. Incluso aquellos protagonistas puede que hayan perdido protagonismo, pero han roto el techo de cristal del bipartidismo y el sistema político de hoy no es el de hace 10 años y probablemente no va a serlo", zanja. 

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