Pasar al contenido principal

Los 10 mejores destinos emergentes del mundo

Hay casi dos millones de ciudades en el mundo, una muestra de que todavía quedan muchos rincones por descubrir.
Hay casi dos millones de ciudades en el mundo, una muestra de que todavía quedan muchos rincones por descubrir. Pixabay

Londres, Nueva York, Venecia, Riviera Maya, Pekín... son algunos de los lugares que reciben incesantemente y dan mucha importancia al turismo.

Sin embargo, existe casi dos millones de ciudades en el mundo, una muestra de que todavía quedan muchos rincones por descubrir. Los propios viajeros también van en busca de lugares originales, más allá del "ABC" que recomiendan las guías al uso. Gracias al acceso ilimitado a información que ha venido propiciado por el desarrollo tecnológico de las últimas décadas, resulta más sencillo que nunca descubrir y explorar destinos diferentes.

Una de las ventajas de aproximarse a este tipo de destinos emergentes es que suelen ser más económicos, al no contar —en la mayoría de casos— con un sistema completamente desarrollado para liquidar la billetera de los turistas. Por lo general, será más sencillo obtener una experiencia más genuina de lo que es la vida local, ya que estos lugares todavía pertenecen a sus habitantes y no son una mera atracción diseñada para complacer a los viajeros. Esto último se extiende tanto al trato con la gente, como a la gastronomía o los planes culturales.

Teniendo en cuenta este interés creciente por los lugares inexplorados, TripAdvisor ha dedicado uno de sus premios Traveller's Choice 2018 a este tipo de rincones, que ha entregado basándose en los comentarios y clasificaciones de sus usuarios durante un periodo de un año. Desde África hasta América, pasando por Asia y Europa, esta es la lista de los 10 mejores destinos emergentes del mundo

 

10. Casablanca (Marruecos)

Vista de la mezquita de Casablanca.
Pixabay

Casablanca forma parte del imaginario colectivo gracias al drama romántico dirigido por Michael Curtiz tras la II Guerra Mundial, rodado en su medina y casco antiguo. Pero además revisitar el gran clásico hollywoodiense, hay que visitar la ciudad marroquí al menos una vez en la vida.

Uno de los lugares más mágicos es la mezquita del Rey Hassan II, rematada con su minarete infinito —el más alto del mundo— y observar cómo los habitantes más jóvenes se remojan en la costa saltando desde el malecón al más puro estilo habano.

9. Nerja (España)

Paisaje de una playa de Nerja.
Flickr/Nick Kenrick

De Nerja no se puede decir que no esté enfocado al turismo, pero este municipio malagueño ha sabido conservar su paisaje sin destrozarlo con rascacielos.

Sus 16 kilómetros de playas de arena fina y agua cristalina, 320 días de sol al año y sus parajes naturales hacen de este paraje perteneciente a la Costa del Sol un auténtico paraíso.

El visitante no puede acabar las vacaciones sin haber disfrutado de los boquerones en escabeche, los espetos de sardinas o el pimentón con pescado y almejas. 

8. Rovinj (Croacia)

Paisaje de la ciudad croata de Rovnij.
Flickr/Tim Ertl

Es considerado como uno de lo pueblos costeros más bonitos de Croacia. El ambiente de Rovinj se concentra en alrededor de su puerto pesquero, el lugar más vibrante de toda la localidad.

El silencio, la tranquilidad, el sonido de las aves y sus calles empedradas embriagan los sentidos de un viajero que cree encontrarse por momentos en Venecia. Y es que este lugar tiene muchos puntos en común con su país vecino, tales como la gastronomía o la Basíllica de Santa Eufemia, el templo barroco más importante de la península de Istria, una reproducción de la Basílica de San Marcos de Venecia.  

7. Riga (Letonia)

Paisaje de la ciudad de Riga, en Letonia.
Pixabay

El casco histórico de la capital de Letonia fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, no obstante ha sido durante mucho tiempo una de las ciudades más infravaloradas de Europa.

La oferta de vuelos low cost son la excusa perfecta para descubrir la ciudad europea con más edificios modernistas del mundo, como es el caso del Mercado Central.

Un enclave repleto de historia, que quedó prácticamente destruido a causa de la II Guerra Mundial, pero que hoy en día florece más que nunca gracias a su infinidad de bares y restaurantes.

6. San José (Costa Rica)

Paisaje de unos jardines de San José, en Costa Rica.
Wikipedia/Jerre and Roy Klotx Mat

La capital de Costa Rica es una de las ciudades más cosmopolitas de América Latina. Bullicio, juerga y vitalidad son adjetivos que definen a San José, una población en la que no falta de nada, desde hoteles de lujo a centros comerciales, de mercados coloridos a museos da gran calidad, sin olvidarse del ocio nocturno.

El viajero disfrutará si se deja llevar por el ritmo tropical y se rinde a la gastronomía local de los patacones —un plato hecho a base de trozos aplanados y fritos de plátano verde— y al inigualable café costarricense.

Si lo que se busca es entrar en contacto con la naturaleza, hay que visitar el volcán de Irazú, situado a unos 50 kilómetros de la capital.

5. Gdansk (Polonia)

Paisaje de Gdansk, ciudad Polaca.
Pixabay

La ciudad báltica de Gdansk fue el puerto de entrada de la ideología nacionalsocialista que condujo a la Segunda Guerra Mundial y de salida del régimen comunista en Europa del Este, del cual queda un testimonio en los astilleros del puerto.

Pese a haber sido testigo de dos de los grandes episodios históricos del siglo XX, la gente se decanta por visitar otras ciudades polacas, como Varsovia y Cracovia.

Es recomendable acercarse al Ayuntamiento, un edificio del siglo XIV que alberga el museo histórico de la ciudad y está situado en un casco viejo que tuvo que ser reconstruido con sumo cuidado para conservar su regusto medieval.

4. Halifax (Nueva Escocia, Canadá)

Paisaje de la ciudad canadiense de Halifax, en Nueva Escocia.
Pixabay

Halifax es considerada como uno de los lugares con mejor calidad de vida de Canadá. La capital de la provincia de Nueva Escocia es famosa por sus varios campus y universidades, lo cual ha llenado a esta ciudad de población joven.

Uno de los lugares más característicos es el Muelle 21, que fue el punto de entrada de más de un millón de inmigrantes durante años y hoy en día funciona como un museo.

Otro centro cultural, el Maritime Museum of the Atlantic, ilustra la historia naviera de la provincia, cuya esencia es fundamentalmente pesquera. Finalmente, se recomienda pasear alrededor de la Citadel Hill, una fortaleza que permite contemplar gran parte de la ciudad, que data del siglo XIX. 

3. Nairobi (Kenia)

Paisaje de la selva africana en Nairobi, Kenia.
Pixabay

Nairobi es otra de las ciudades que recordamos gracias a una película Hollywood: Memorias de África, un biopic basado en la novela homónima escrita por Karen Blixen, a quien está dedicado uno de los museos locales.

Esta capital, que es la urbe más grande y rica del este de África, está repleta de contrastes, ya que se trata de uno de los lugares con mayor desigualdad económica del mundo, poblado por rascacielos y chabolas a partes iguales.

El viajero debe disfrutar de su música en los clubes, mercados vibrantes y restaurantes eclécticos para, posteriormente, avistar rinocerontes negros en el Parque Nacional de Nairobi y hacer lo propio en el Centro de Jirafas. 

2. Kapaa (Hawái)

Playa hawaiana en Kapaa.
Pixabay

Hawái es sinónimo de playa y relax, uno no puede esperar menos de un destino como Kapaa.

El turista tiene a su alcance una gran selección de actividades marítimas y de hoteles, centros comerciales y restaurantes.

Una de las actividades más recomendables consiste en pasearse por las tiendas de recuerdos de la ciudad en busca de la etiqueta "Kauai Made", que acompaña a todos aquellos productos que han sido fabricados de manera artesanal por artesanos locales.  

1. Ishigaki (Japón)

Playa paradisíaca de Ishigaki, en Japón.
Pixabay

Aguas color esmeralda de arena fina, Ishigaki contiene a la bahía Kabira Bay, una de las playas más bellas de la isla de Okinawa.

Actividades como el buceo o el submarinismo permiten disfrutar de la diversidad del ecosistema marino y, con suerte, encontrar alguna de sus perlas negras.

Este "caribe" nipón permite conectar con la naturaleza tanto de sus playas como de sus ríos y degustar manjares como los noodles soba, compuestos de flor en vez del típico trigo sarraceno.

Te puede interesar