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11 señales de que estás haciendo bien tu trabajo… aunque no lo parezca

Una chica sentada frente a otra persona toma notas en su cuaderno
¿Vas camino al éxito? Shutterstock / ESB Essentials
  • Es difícil valorar tu desempeño en el trabajo, especialmente si tu jefe no tiende a dar elogios. 
  • Hay algunos comportamientos característicos de aquellos empleados que están haciendo un buen trabajo: saber priorizar, ponerse metas realistas y ayudar al resto de manera eficaz. 
  • Hemos dado con 11 señales de que eres exitoso en tu trabajo… pese a que parezca que no. 

No siempre es fácil valorar tu desempeño en el trabajo de forma objetiva, y no todos los jefes están tan dispuestos a dar feedback, ya sea positivo o negativo.

Pero hay ciertas señales fiables que indican que estás haciendo tu trabajo de forma exitosa, independientemente del puesto o el sector en el que estés. Aquí, 11 señales inconfundibles que indican que eres un trabajador excelente… o que lo serás.

 

Acudes a las reuniones para hablar de soluciones, no de problemas

Tres mujeres mantienen una conversación en un ambiente laboral
Jacob Lund/Shutterstock.com

Tal y como establecía Aine Cain de Business Insider, a los jefes no les gusta que les des un problema y te largues. Quieren escuchar tus ideas sobre cómo solucionarlo.

Por ejemplo, el director financiero de Weebly, Kim Jabal, recomienda decirle a tu jefe: "Tenemos una gran oportunidad para arreglar algo que está mal. Aquí tienes algunas ideas. Me encantaría saber tu opinión".

De hecho, Leon Shimkin, director de la empresa editora Simon and Schuster que posteriormente se convirtió en el dueño de la compañía, tenía una regla por la que establecía que no podías presentar un problema en una reunión a no ser que lo hubieras intentado resolver previamente por tu cuenta. Por lo visto, la regla redujo la duración de las reuniones en un 75%. 

Así que ahórrale tiempo y disgustos a tu jefe: sé una persona resolutiva, no un quejica.

Sabes cómo priorizar tus tareas

Dos personas preparan un planning juntos en el trabajo
Flickr/Jeremy Keith

En las oficinas modernas todo el mundo está hasta arriba de tareas y responsabilidades. Los empleados que sepan cómo priorizar destacaran entre el resto.

Amy Jen Su, cofundadora y socia de Paravis Partners, aconseja usar una gráfica dividida en cuatro partes para organizar mejor todas tus tareas, especialmente cuando tu jefe no está dispuesto a hacerlo por ti.

El eje X representa lo que contribuyes: ¿qué impacto estás generando en la firma cuando haces esta tarea? El eje Y representa tu pasión: ¿cuánto te importa esta tarea? 

Organiza tus responsabilidades en base a la respuesta a esas dos preguntas. El punto en el que esté cada responsabilidad indica cuánto deberías priorizarla a lo largo de tu jornada.  

Sacas tiempo para aprender

Chica leyendo rodeada de libros concepto el conocimiento no tiene límites
Peter Macdiarmid / Staff / Getty Images

Beth Comstock, exvicepresidente de General Electric, dice que dedica un 10% de sus horas de trabajo a lo que denomina "descubrimiento".

En una entrevista con el redactor jefe de LinkedIn, Daniel Roth, Comstock dijo: "Puedo pasar el 10% de mi tiempo semanal leyendo, yendo a sitios como Singularity, TED… hablando con personas, yendo a eventos de la industria, preguntando a las personas: ¿qué tendencias estás viendo? ¿Qué te preocupa? ¿Qué te emociona?"

De esta manera te aseguras de que sigues siendo creativo y que la inevitable transformación de tu industria no te pillará desprevenido.

Te pasas el día consultando tu bandeja de entrada

Hay dos tipos de persona en el mundo, los que abren todos los correos y los que tienen cientos sin abrir
Elie Langer via Twitter

Enviar y mirar emails puede darte la sensación de que estás haciendo mucho, pero los mejores empleados saben que es mejor invertir su tiempo en otras cosas.

Charles Duhigg, un periodista de The New York Times experto en productividad y autor del libro publicado en 2016 Smarter Faster Better, dice que mide su productividad diaria en base al número de correos que manda. Cuanto menos, mejor.

En una entrevista para la cumbre Peak Work Performance, Duhigg le dijo al psicólogo Ron Friedman: "Puedes estar ocupado todo el día y nunca ser realmente productivo". Añadió: "Tú y yo sabemos que podemos pasarnos todo el día respondiendo a emails y vaciando nuestra bandeja de entrada, sintiendo que hemos trabajado cada minuto y realmente no llevar a cabo nada importante. Podrías hacer eso toda tu vida". 

Así, la experta en gestión del tiempo Laura Vanderkam escribió en su libro publicado en 2015 I Know How She Does It: "Nunca llegarás al final de tu bandeja de entrada. Es mejor darte cuenta de que cualquier cosa que no hayas atendido tras una semana habrá desaparecido o habrá vuelto a ti a través de más mensajes o llamadas".

 

Puedes decirle que no a tu jefe… sin faltarle el respeto

Una mujer sujeta un libro mientras mantiene una conversación con otras dos
Strelka Institute for Media, Architecture and Design/Flickr

Nunca deberías decirle que no a tu jefe directamente cuando te encomiende una tarea. La clave, según Michael Kerr, un orador experto en negocios internacionales y autor de The Humor Advantage, es encontrar una manera para poder decir que sí

Por ejemplo, quizá estés hasta arriba con otros proyectos. Según Lynn Taylon, una experta en el ámbito de trabajo y autora de Tame the Terrible Office Tyrant: How to Manage a Childish Boss Behaviour and Thrive in Your Jon, puedes decir: "Me gustaría hacer ese proyecto, pero implicará que tendría que posponer [el otro proyecto] hasta mañana, porque iba a dedicar las últimas tres horas a acabar esa propuesta. ¿Te gustaría que lo aplazara?".

Es decir, das una respuesta asegurándote de hacer tu trabajo lo mejor posible, algo que sin duda le interesa a tu jefe.

Alargas tus metas

Entrenador dirige una clase de yoga en el gimnasio
Rick Kern / Stringer / Getty Images

La consultora Zenger/Folkman, especializada en dirección y liderazgo, recopiló más de 50.000 valoraciones llevados a cabo durante cinco años sobre 4.000 empleados. Se fijaban especialmente en los comportamientos de liderazgo que distinguían los trabajadores con buen rendimiento (con una puntuación entre 40 y 70) de los que tenían el mejor rendimiento (los que tenían una puntuación superior a 90).

Los resultados mostraron cuál era el comportamiento que más influía en las valoraciones de los trabajadores: alargar las metas

Jack Zenger y Joseph Folkman, CEO y presidente de Zenger/Folkman respectivamente, escribieron en The Harvard Business Review: "Los que más contribuyen fijan -—y cumplen— metas que se alargaban más allá de lo que el resto creía posible. También motivaban al resto a alcanzar resultados excepcionales". 

Cumples tu palabra

Dos soldados estadounidenses
Flickr / Public Affairs Office Fort Wainwright

En su libro Spark, tres veteranos estadounidenses y consultores especializados en liderazgo explican cómo todo empleado, independientemente de su puesto, puede demostrar tener comportamientos propios de un líder. Uno de estos comportamientos es reducir el hueco entre lo que digas y lo que hagas.

Limitar el espacio entre tus palabras y tus actos es una manera de ganarse la confianza del resto y dar un buen ejemplo a tu equipo. Aunque el resto de la gente no sea capaz de cumplir con los plazos establecidos o con sus promesas, los autores de Spark dicen que es importante que si lo hagas.

Asegúrate de que formas parte del éxito de tu jefe

Un chico joven se muestra pensativo en una charla
Strelka Institute for Media, Architecture and Design/Flickr

Taylor recomienda que valores habitualmente tus responsabilidades profesionales para asegurarte de que eres indispensable para el éxito de tu jefe.

Tómate 15 minutos un día para pensar exactamente en qué estás trabajando. "Un sustituto podría hacer lo que estás haciendo y mantener satisfecho a tu jefe", dijo Taylor. Si la respuesta es afirmativa puede que tengas que mejorar tu labor. 

Si la respuesta es no, estás haciéndolo bien.

Haces ¡ seguimiento de tu propio progreso

Imagen de una mano anotando algo en un cuaderno
Phawat.Topaisan/Shutterstock

La consultora especializada en marketing Erica Gellerman asegura que un simple hábito diario ayudó a su cliente a ascender en el trabajo, y que puede ayudar a cualquier persona. Solo tienes que pasar entre 10 y 15 minutos cada viernes reflexionando sobre tu semana.

Enumera la situación, lo que necesitas hacer para mejor la situación, lo que hiciste, el resultado, la respuesta a tus actos y tu nivel de satisfacción. De esta manera, puedes darle motivos de peso a tu jefe cuando le pidas un ascenso. 

Un hábito aún más simple que puede mejorar tu desempeño, según un estudio, es tomarte 15 minutos al final de cada día para anotar algunas reflexiones

 

 

Puedes ayudar a los demás sin que afecte a tu rendimiento

Una cerilla representa el burnout laboral
Derek Gavey/Flickr

Adam Grant, psicólogo de Wharton, introdujo en su bestseller Give and Take el concepto de giver,  en español literalmente dador o donante. Según Grant, se trata de aquellas personas que ayudan al resto a alcanzar al éxito.

Grant mantiene que los dadores son más propensos a destacar en el trabajo, pero sólo si saben cómo dar de manera eficaz. Por ejemplo, puedes reservar unas horas al día para ayudar a tus compañeros para que nadie te interrumpa o distraiga. También puedes dar ayudando en proyectos que estén relacionados con tus propios objetivos o los de tu empresa.

En Give and Take, Grant hace referencia al caso de Kat Cole, presidente y COO de Cinnabon, que empezó a trabajar como camarera en un establecimiento de la cadena Hooters y ascendió a su puesto actual gracias a su personalidad generosa y colaborativa. Cuando necesitaban que alguien cubriera el turno de otro camarero, e incluso de un cocinero, Cole siempre se ofrecía voluntaria. Finalmente había desempeñado tantos puestos que fue seleccionada para ayudar a lanzar los restaurantes de Hooters en el extranjero. 

Todo el mundo quiere hacer 'networking contigo

Dos personas se presentan dándose la mano en un evento de networking
nd3000/Shutterstock

Según Grant, el networking, crear redes de contactos profesionales, no te ayudará a crecer profesionalmente por sí solo. Sin duda te ayudará hacer contactos en tu industria, pero la mejor apuesta es trabajar lo mejor posible y dejar que las relaciones con tus contactos se consoliden de forma natural.

En un artículo de The New York Times, Grant revela que aprendió esto gracias a una experiencia propia: "Una vez escribí a un emprendedor al que admiraba y no recibí respuesta. Unos meses más tarde él se puso en contacto conmigo de repente y no recordaba que yo había intentado establecer un contacto anteriormente. Había atendido a una charla que había dado y quería conocerme: ahora sabía con certeza que yo podía aportar valor".

En definitiva, cuando notes que las personas estén intentando aprender de tu experiencia sabes que estás camino al éxito. 

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