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Así es como el 'glamping' está conquistando el mercado premium

El glamping conquista el mercado premium
Martín Robles/ Unsplash

Desde México a Laos, desde Australia a los EE.UU., la tendencia que combina el camping con los servicios más exclusivos se extiende a toda velocidad. Se trata de un concepto, el glamping, que ofrece a los viajeros novedad, desconexión digital y acceso a experiencias auténticas y, a la vez, perfectas para Instagram.

Tiendas de campaña frente a Manhattan, carros de antiguas diligencias en el parque nacional de Yosemite, burbujas para observar auroras boreales o carpas entre las dunas rojas del desierto con vistas al Uluru, el monolito más conocido del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, son solo algunos de los ejemplos más codiciados.

En España también existen excelentes ejemplos de glamping, que van desde las burbujas del Hotel Miluna, en Hormigos (Toledo), hasta las tiendas de Mahara Tent en Casares (Málaga), pasando por las cúpulas retro chic del eco camping Otro Mundo, en Fuente del Taif (Albacete) o las yurtas del Eco Yurt Royale, en Lanzarote.

Una experiencia diferente

Carpas estilo safari, cabañas, yurtas, caravanas o tiendas de campaña elevan el listón del confort con bañeras independientes, chimeneas, suelos de madera o duchas al aire libre.

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La inmersión en parajes naturales y la posibilidad de vivir experiencias únicas son otros de los grandes atractivos para esta modalidad de viaje que, además, es "apta para viajes multigeneracionales", según ha señalado Jack Ezon, presidente de Ovation Vacations, en declaraciones a Bloomberg.

Viajes de lujo

La exclusividad y la originalidad de estos establecimientos, no obstante, se paga con creces. Según Luca Franco, fundador y director ejecutivo de Luxury Frontiers, consultora especializada en el diseño de este tipo de establecimientos, “hemos vistos nuestras carpas con precios de hasta 5.000 dólares por noche (unos 4.322 euros)".

Entre sus trabajos se cuentan Abu Camp y Eagle Island Lodge, dos de los más icónicos glampings de Botswana. Entre sus próximos proyectos se cuenta también un resort en Riviera Nayarit (México), una isla privada en las Maldivas y un campamento en Utah (EE. UU.).

Los safaris africanos fueron inicialmente la fuente de inspiración para este tipo de alojamientos. Según señala Franco, “entre el 50 % y el 70 % de los huéspedes de los safaris de primer nivel en África procedían de los EE. UU.”, un segmento en el que detectó rápidamente “mucha demanda y poca oferta”, añade.

Del inicial concepto de safari, el modelo se ha extendido a otras modalidades, con el foco no tanto en el establecimiento en sí, sino en su atractivo como vehículo para experiencias únicas.

“Damos la vuelta al concepto de diseñar la caja y llenarla con actividades”, señala. “En lugar de eso, primero diseñamos las actividades y luego diseñamos la caja a su alrededor”.

Grandes negocios

Cuando abra sus puertas Nayara Tented Camp en Costa Rica el próximo otoño ofrecerá piscinas de inmersión alimentadas con aguas termales en cada una de sus terrazas privadas, interiores que fusionan el estilo colonial inglés y español o armarios “tan grandes que Paris Hilton se sentiría como en casa”, ha señalado Leo Ghitis, dueño del resort.

Según Franco, los hoteleros que invierten en este tipo de proyectos pueden esperar beneficios entre un 20%  y un 40% superiores a los de un establecimiento habitual, mientras que los costes de producción pueden ser hasta un 50% menos.

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La personalización y adecuación a cada emplazamiento es clave, por lo que este experto rechaza la idea de replicar un modelo en diferentes lugares. Afrontar el viento, el calor extremo o la humedad de la jungla requiere soluciones diferentes.

Las carpas que construye su empresa pueden costar entre 50.000 dólares y un millón por unidad (43.000 euros y 864.000 respectivamente). Además, la exposición a los elementos ambientales implica un mantenimiento exigente y el reemplazo cada pocos años.

Lujo asequible

Además de las opciones de ultra alta gama, existen otros alojamientos más sencillos con precios más ajustados, como las que comercializa Collective Retreats en el Parque Nacional de Yellowstone y Governor´s Island con vistas al distrito financiero de Manhattan, con estancias desde 130 euros por noche.

En Australia, Sierra Escape, Nashdale Lane y Bubbletent se pueden reservar por menos de 260 euros.

Sin embargo, y por mucho que prospere el glamping de gama media, es la propuesta de gama más alta la que cosecha los mejores resultados entre los viajeros.

 

Artículo original de Cerodosbé.

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