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Así funciona un PIAS y por qué te lo ofrecen ahora

Qué es y cómo funciona un PIAS
Thomas Drouault / Unsplash

Si hay un producto de inversión que en los últimos años ha dado un salto cualitativo, este es el seguro de ahorro y más concretamente los PIAS. De hecho, ha pasado de ser un producto exclusivamente asegurador y con un perfil ultraconservador a uno dinámico donde caben todos los perfiles de clientes.

Sin la publicidad de otros productos como planes de pensiones o fondos de inversión, los PIAS se están colando en las carteras de los usuarios. El mejor ejemplo de este cambio es que los PIAS son la fórmula elegida por el Roboadvisor de Finizens para gestionar el ahorro de sus usuarios.

Qué es un PIAS

Los PIAS nacieron al amparo de la reforma fiscal de 2007 como una fórmula para incentivar el ahorro a largo plazo desde el ámbito asegurador. En otras palabras, un modelo con el que las aseguradoras podían captar la atención de los ahorradores sin tener que recurrir a productos poco líquidos como planes de pensiones o PPA.

Y es que un PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático es en realidad un seguro de vida-ahorro. Esto afecta a su funcionamiento y a su configuración.

Cómo funciona un PIAS

Los PIAS están pensados para realizar aportaciones periódicas previamente pactadas en a póliza (recuerda que se trata de un seguro). De ahí precisamente la “s” de sistemático en su nombre.

Al tratarse de un seguro de vida, el PIAS debe destinar una parte de tu inversión a una póliza de vida. A modo de ejemplo, si aportas 1.200 euros al año (100 euros al mes, por ejemplo), 50 euros irán a constituir la primera del seguro de vida, por la que quien tú designes recibirá una pequeña indemnización en caso de fallecimiento. El resto será lo que efectivamente se invierta.

A partir de ahí existen básicamente dos modelos de PIAS. El primero son los PIAS tradicionales o garantizados. Con ellos obtendrás un interés técnico garantizado mínimo para tus inversiones y tu ahorro estará igualmente garantizado. La traducción es que no perderás dinero, pero ganarás muy poco.

La segunda vertiente son los PIAS de nueva generación, que básicamente funcionan como una cartera gestionada de fondos y sí pueden adaptarse al perfil inversor de cada usuario. La principal diferencia es que en este caso tu dinero no estará garantizado. El motivo es que estos PIAS funcionan de forma muy parecida a una cartera modelo gestionada por la entidad. Es decir, el PIAS invertirá el dinero que aportes en una serie de activos (normalmente fondos indexados o ETFs) para tratar de lograr una rentabilidad adecuada.

Ventajas y desventajas de los PIAS

La principal baza de los PIAS frente a otras opciones tradicionales de inversión para la jubilación como planes de pensiones o PPAs es su liquidez. Con un PIAS podrás recuperar el dinero en cualquier momento, sin tener que esperar a la jubilación o que pasen 10 años desde la primera aportación.

Para que esto no suceda y ahorres de verdad a largo plazo, los PIAS juegan la baza de la fiscalidad. Con un PIAS dejarás de pagar el 92% de lo que hayas ganado siempre que se cumplan ciertas condiciones.

La primera es que deben haber pasado 5 años desde el rescate de la inversión. La segunda es que debes rescatar el dinero en forma de renta, no como capital (todo de golpe) A partir de ahí, sólo pagarás impuestos por un porcentaje del dinero en función de tu edad. El rango va desde el 40% con 40 años hasta el 8% para mayores de 70 años. Esta es la distribución:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayores de 70 años: 8%

En caso de recuperar todo el dinero de golpe no existirá ninguna ventaja fiscal y ese dinero tributará dentro de las rentas de ahorro. La traducción es que pagarás entre un 19% y un 23% por ese dinero dependiendo también del resto de inversiones 

Esta configuración fiscal es una ventaja y al mismo tiempo una desventaja para los PIAS. El motivo es que la obligación de rescatar el dinero en forma de renta puede no encajar con todas las filosofías de vida.

A esto se suma el handicap de que sólo inviertes parte de tus ahorros, ya que un pequeño porcentaje debe destinarse a la cobertura de vida de la póliza.

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