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Las razones por las que Barcelona es una de las 3 ciudades más inteligentes del mundo

Barcelona
El Distrito 22@ de Barcelona, con la torre Agbar como emblema, se ha posicionado como espacio tecnológico de referencia para 'expats' del mundo Wikipedia Commons
  • Singapur es la ciudad más inteligente del planeta según una encuesta elaborada por SmartCitiesWorld, seguida por Londres y Barcelona.
  • Las restricciones presupuestarias, la falta de infraestructuras y la visión cortoplacista se perfilan como los mayores obstáculos para las smart cities.
  • El informe destaca que Barcelona ha creado alrededor de 47.000 puestos de trabajo mediante la implementación del Internet de las Cosas (IoT).

Barcelona es una de las tres ciudades más inteligentes del planeta según un reciente informe elaborado por SmartCitiesWorld en colaboración con la multinacional Philips a partir de una encuesta a más de 150 líderes intelectuales de una veintena de países de todo el mundo. Ese mismo ránking de ciudades inteligentes sitúa a Singapur en primera posición y a Londres en la segunda posición.

El futuro de las ciudades pasa por volverse más inteligentes no solo para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos sino para asegurar su sostenibilidad. A día de hoy las ciudades consumen más del 70% de la energía mundial y se calcula que para el año 2050 las zonas urbanas a cogerán a 6.500 millones de personas, una cifra que implica que a lo largo de las próximas tres décadas la población urbana aumentará en 2.500 millones de personas.

El informe profundiza en los 150 elementos que definen el desarrollo de una ciudad inteligente, destacando el impacto de los líderes "iluminados" e inspirados por visiones a largo plazo así como la colaboración entre departamentos e instituciones. En el otro lado la falta de infraestructuras, la visión cortoplacista o las restricciones presupuestarias son según los encuestados los mayores obstáculos a los que se enfrentan las smart cities.

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Singapur, la ciudad más inteligente del planeta, se describe en el informe como una ventana al futuro. "La ciudad presume de buenos ejemplos a nivel de infraestructura con una firme visión de futuro, transporte inteligente, edificios inteligentes, centros comerciales subterráneos para reducir el número de peatones sobre las carreteras y medidas inteligentes en torno al medioambiente", esgrime uno de los encuestados.

La implicación política en el desarrollo de Singapur como una ciudad inteligente se sustenta en Smart Nation, una iniciativa gubernamental que ha financiado inversiones en infraestructura digital y en decenas de proyectos que apuestan por el Internet de las Cosas (IoT) para mejorar la vida en las ciudades.

Londres, segunda clasificada en este ránking de las ciudades más inteligentes del planeta, destaca por su apertura de miras y su enfoque en la creación de asociaciones tecnológicas. La capital del Reino Unido es alabada en el informe por su apuestas por las zonas verdes: en la actualidad Londres dispone de 1.572 kilómetros de áreas verdes, lo que cubre un 47% de su superficie.

El informe precisa, eso sí, que Londres no está al mismo nivel que Singapur como campo de pruebas para el desarrollo de nuevas técnicas y tecnologías basadas en el IoT aunque está llevando a cabo varias iniciativas en este campo.

El espejo de Barcelona

Barcelona es la tercera ciudad más inteligente en este listado de SmartCitiesWorld que destaca la decidida implicación política en la transformación digital de la ciudad. En este caso es fundamental la figura de Francesca Bria, nombrada a mediados de 2016 Comisionada de Tecnología e Innovación Digital de la ciudad.

El informe subraya la voluntad y el entusiasmo de la ciudad a la hora de aceptar y promover el cambio. "Para que las ciudades se beneficien realmente del potencial que ofrecen las Smart Cities, se requiere un cambio de mentalidad en el que las autoridades locales planifiquen a largo plazo y a través de los distintos departamentos", explica Andreas Knobloch, Alliance Specialist de Philips Lighting.

Según el Ayuntamiento de Barcelona la implantación de nuevos sistemas basados en el Internet de las Cosas ha generado aproximadamente 47.000 empleos, se han ahorrado 42,5 millones de euros en agua y se han generado otros 36,5 millones de euros en un año gracias a los aparcamientos inteligentes.

Barcelona tiene además la intención de reducir en los próximos años su dependencia de las grandes empresas tecnológicas. Un proyecto ambicioso que se traduce en la apuesta por el software libre de código abierto, la colaboración con pymes locales, el abandono de la externalización y la contratación de más personal informático. 

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De esta manera el consistorio pretende sustituir servicios como Microsoft Outlook, Internet Explorer o Microsoft Office por alternativas abiertas como Open-Xchange, Mozilla y OpenOffice. El camino se completará con el abandono de Windows para utilizar un sistema operativo como Ubuntu —basado en Linux—, una migración que en su momento realizó la ciudad alemana de Múnich, que curiosamente acaba de decidir regresar al sistema operativo de Microsoft.

La ciudad catalana se convirtió hace meses en el primer ente municipal de la campaña europea Public Money, Public Code (dinero público, código público) que pretende que el software desarrollado para el sector público y financiado con recursos públicos esté disponible públicamente bajo una licencia de Software Libre y Código Abierto, lo que según esta iniciativa se traduciría en un significativo ahorro de gastos para las administraciones al no tener que programar (o externalizar) aplicaciones similares desde cero una y otra vez.

Barcelona es además una de las ciudades que lideran el proyecto europeo Decode, nacido para favorecer el control de los datos y la gestión de la identidad digital de los ciudadanos a través de plataformas colaborativas. El programa piloto, que busca ofrecer a los ciudadanos una mayor independencia de las multinacionales, se desarrolla también en la ciudad de Amsterdam y cuenta con colaboradores como The UK Innovation Agency Nesta (Reino Unido), Universitat Oberta de Catalunya (UOC)-Internet Interdisciplinary Institute (IN3), University College London (Reino Unido), Arduino Verkstad (Suecia) o el Centre d'Economie de la Sorbonne (Francia). 

Retos de la ciudad inteligente

Las restricciones presupuestarias son el principal escollo para el desarrollo de las ciudades inteligentes según este informe de SmartCitiesWorld, seguidas de la necesidad de contar con una infraestructura que ofrezca un mejor respaldo. Esas preocupaciones vienen a confirmar que la inversión de las ciudades en proyectos de transformación digital no es sencilla de llevar a cabo, sobre todo en tiempos de crisis.

Sin embargo, el mismo estudio subraya algunos ejemplos de cómo estas inversiones para volver más inteligentes las ciudades acaban siendo rentables a medio y largo plazo. Es el caso del l alumbrado público con funciones de telecomunicaciones integradas de San José y el alumbrado público con LED conectado de Los Ángeles, que permiten ahorrar al año 9 millones de dólares y tiene previsto amortizar los costes iniciales en siete años.

La iluminación es una de las principales oportunidades para las ciudades en el universo de las ciudades inteligentes, ya que a día de hoy no es extraño que se destine la mitad del presupuesto energético al alumbrado público. Esa cifra puede reducirse significativamente con soluciones conectadas que, además de reducir el consumo energético, suponen también un impacto social que pueden llegar a transformar espacios urbanos para —por ejemplo— reducir la tasa de criminalidad. 

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