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Rusia no existe, es una ficción: cómo ha logrado Putin desconcertar a la población para mantenerse en el poder

Vladimir Putin, junto a un caza de combate
Vladimir Putin, junto a un caza de combate. Associated Press
  • Vladimir Putin se ha mantenido en el poder desde la dimisión de Boris Yeltsin en 1999 y en marzo de 2018 volvió a ganar las elecciones con casi el 77% de los votos.
  • Durante 20 años solamente ha abandonado la presidencia entre 2008 y 2012, cuando cedió el testigo a su viceprimer ministro Dmitri Medvédev por no poder concatenar más mandatos.
  • Aunque en su primera legislatura alcanzó gran popularidad por la mejoría económica y social del país, desde 2012 existen fuertes críticas hacia la transparencia de los comicios.
  • En principio, Putin no puede presentarse a las próximas elecciones, pero mantiene una estrategia para lograrlo.
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Desde la dimisión de Boris Yeltsin en 1999, Vladimir Putin lleva 20 años como presidente o primer ministro de Rusia.

En marzo de 2018, Putin volvió a ganar las elecciones con casi el 77% de los votos, pero las críticas hacia la transparencia democrática de Rusia son cada vez más fuertes. Mientras, todo lo que tiene que ver con la política rusa se ha vuelto más hermético e indescifrable.

Desde la caída de la Unión Soviética en 1991, gran parte de la población sigue desorientada. A lo que se suma el enorme problema con el alcohol y la desigual entrada en el capitalismo que ha creado un importante desarraigo.

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En la Rusia actual, Putin se ha convertido en una figura omnipresente y mitificada gracias al asesoramiento de Vladislav Surkov. Juntos han conseguido que muchos observen el país como una democracia simulada.

La suma de Putin y Surkov

Vladimir Putin es una figura enigmática. Fue director del Servicio Federal de Seguridad, sucesor del KGB, y tuvo un meteórico ascenso hasta la presidencia. Se ha mantenido como una estrella dentro de su país y los medios nacionales lo han tratado siempre como a un héroe 

Pero para poder analizar Rusia también hay que conocer a Vladislav Surkov, catalogado como el autor del putinismo, una figura cada vez más mitificada que siempre ha jugado al despiste

Vladimir Putin
Vladimir Putin, presidente de Rusia Reuters

La visión de la política que mantiene Surkov está alejada de la escuela de Maquiavelo. Autor de tres novelas, observa el poder como un teatro en el que se gana cuando se desconcierta, tanto a la población como al resto de países.

Amante del arte, lector de ciencia ficción rusa y con una visión radicalmente posmoderna, ha ayudado a Putin a tejer un sistema político confuso.

La política como un reality show

Surkov ha asesorado al gobierno ruso desde hace una década en la imposición de la llamada democracia soberana, un Estado en el que se busca crear confusión, donde es difícil determinar qué ocurre realmente.

Para lograrlo han sabido canalizar las tendencias y necesidades del pueblo y formar partidos, ONGs y agrupaciones que parecen críticas u opositoras, pero que pertenecen al mismo gobierno sin que los ciudadanos lo sepan.

Peter Pomerantsev recoge en su libro La nueva Rusia las palabras de Surkov: “Necesitamos un nuevo partido político, y deberíamos contribuir a que surja, no hay necesidad de esperar a que se forme por sí solo”.

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Esto va unido a un control sobre los medios de comunicación y las empresas. Además de detener a grandes empresarios, existe una manipulación en los medios que son totalmente dirigidos, tanto en el aplauso como en la crítica pactada.

En el documental HyperNormalisation, Adam Curtis analiza la figura de Surkov y la une a la posterior llegada de Trump en el decreciente valor de la credibilidad política: “los relatos que los políticos cuentan a sus pueblos sobre el mundo han dejado de tener sentido. Frente a eso, se puede jugar con la realidad, cambiando y corrigiendo constantemente el rumbo y de paso minar y debilitar aún más las antiguas formas del poder”.

Rusia en el futuro

Con la oposición desmantelada o fuera del país y la figura de Vladimir Putin cada vez más ensalzada, Rusia ha encontrado una importante alianza en China y mantiene un discurso belicista.

Participó en la pasada guerra de Siria, donde anunció su retirada en 2016 aunque nunca acabó de hacerlo. Además, Rusia ha recuperado la perspectiva expansionista.

En 2014, Rusia anexionó Crimea y Sebastópol. Años después, buena parte de la campaña política de Putin en las últimas elecciones se basó en este avance.

Hoy se trabaja en que se integren Bielorrusia y Rusia. En caso de lograrse este hecho, juntos formarían un nuevo país que, entre otras consecuencias, invalidaría las limitaciones democráticas actuales y permitiría a Putin volver a presentarse en las próximas elecciones de 2024.

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