Ya no compro en Amazon desde hace 4 años: consigo mejores ofertas y otras ventajas, pero sigo teniendo que usar sus servicios

Eden Flaherty,
Amazon paquetes

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  • Dejé de comprar en Amazon durante el primer confinamiento por COVID-19. He encontrado en las tiendas físicas comunidad, además de comercio.
  • Sin embargo, una ruptura con la gran tecnología puede que nunca sea 100% limpia.

En el verano de 2020, cuando el COVID-19 nos tenía atrapados en nuestras casas*, lo único que quedaba en las calles de la ciudad eran flotas de furgonetas de reparto: un salvavidas para muchos y la gota que colmó el vaso para mí.

[*En España, el confinamiento duró de marzo a junio, pero en algunos estados de EEUU se mantuvo hasta terminar julio.]

Durante mucho tiempo, no me había sentido cómodo con el impacto medioambiental y social de las megatiendas online. Así que, cuando el comercio electrónico alcanzó su punto álgido durante la pandemia, juré no volver a hacer pedidos a Amazon.

Rápidamente me di cuenta de que había tomado la decisión correcta, pero con el tiempo también he descubierto que mi parte de una de las mayores empresas del mundo no era tan limpia como pensaba.

Comprar por internet no siempre es lo mejor para el bolsillo

Lo primero que he notado al dejar de comprar en Amazon es que en realidad no necesitaba el 90% de lo que pedía. La comodidad de poder ir a Amazon a por cualquier artículo que se te ocurra, por oscuro que sea, hace que compres cualquier artículo que se te ocurra, sin importar cuánto lo necesites.

Las compras impulsivas solían ser barras de caramelo en la caja, pero cualquier cosa puede ser una compra impulsiva cuando está a un solo clic de distancia. Abstenerme de Amazon —y de todas las megatiendas online— ha significado que he dejado de hacer esas compras impulsivas y, como era de esperar, la vida ha continuado.

Lo que me ha sorprendido, sin embargo, es que no era una persona compradora tan astuta como pensaba. Había dado por sentado que, por el hecho de que algo estuviera en internet, era la mejor oferta que iba a encontrar. No obstante, después de evitar Amazon durante unos meses, me di cuenta de que eso no siempre era cierto: el mismo artículo que he encontrado en una tienda puede costar el doble si lo busco en internet.

Las tiendas físicas son tanto una comunidad como un comercio

En las tiendas físicas no solo se compra. Hace unos años, si necesitaba piezas para un equipo de música, material para hacer deporte o equipos para cámaras antiguas, los habría pedido por internet. Ahora, me aventuro en el mundo real.

Esto me ha permitido explorar nuevos barrios, apoyar a las pequeñas empresas y, lo que es más importante, conocer gente nueva. Las pequeñas tiendas de artículos especializados se convierten en centros neurálgicos de las comunidades a las que sirven, y yo he pasado de estar sentado en mi apartamento, comprando cosas por internet, a pasarme por las tiendas, charlando con la gente sobre las cosas que me gustan.

A medida que los meses se han convertido en años, yo he seguido cabalgando a lomos de mi caballo antiAmazon, pero todo se ha venido abajo cuando he decidido profundizar un poco más.

Puede que estés utilizando Amazon sin saberlo

Pensaba que dejaba Amazon simplemente por no comprar cosas online, pero la empresa es propietaria directa de sitios como IMDb y Twitch, ambos de los cuales he utilizado en los últimos años sin siquiera cuestionármelo.

Es más, una parte de los ingresos de Amazon, y la mayor parte de su beneficio operativo, proviene de Amazon Web Services, que es la tecnología que sustenta muchos de los sitios web, aplicaciones y servicios que utilizamos todos los días, ya sea Facebook, LinkedIn o incluso Netflix.

Así que, aunque no he comprado nada en Amazon desde hace casi cuatro años, sí que he utilizado sus servicios. No creo que eso reste valor a lo positivo de dejar de comprar en Amazon, pero sí da cierta perspectiva.

Abandonar las megatiendas online tiene sus ventajas, pero en una era digital en la que todo está tan conectado, hacer una ruptura limpia es a menudo mucho más difícil de lo que piensas. Y, en el caso de un gigante como Amazon, puede que ni siquiera sea posible.

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