La Tierra esconde restos sepultados de un mundo alienígena "millones de veces más grandes que el Monte Everest", según una reciente investigación

Representación artística de un impacto de un protoplaneta como Theia y la Tierra.
Representación artística de un impacto de un protoplaneta como Theia y la Tierra.

NASA/JPL-Caltech/Wikimedia Commons

  • Dos gigantescas manchas de roca densa de cientos de kilómetros de altura se encuentran en las profundidades de la Tierra.
  • Una nueva investigación sugiere que estas manchas son restos de un planeta que chocó con la Tierra hace 4.500 millones de años.
  • La colisión entre la Tierra y este antiguo planeta, llamado Theia, podría haber contribuido a crear la Luna.
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Si miráramos en las profundidades de la corteza terrestre, veríamos dos gigantescas manchas de roca rodeando el núcleo del planeta como un par de manos.

El origen de estas misteriosas formaciones del tamaño de un continente —una bajo el océano Pacífico y la otra bajo África— ha desconcertado a los geólogos durante las últimas cuatro décadas. Algunos expertos han sugerido que las enormes rocas son fragmentos de placas tectónicas que quedaron atrapadas bajo sus homólogas.

Pero, según una nueva investigación, su origen podría ser de otro mundo.

Un grupo de científicos de la Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés) sugiere que las manchas son restos de un "embrión planetario del tamaño de Marte" llamado Theia, que golpeó la Tierra en su juventud hace 4.500 millones de años. Se cree que el impacto convirtió la superficie de la Tierra en un mar de magma ardiente y provocó la expulsión de suficientes restos planetarios para crear la Luna.

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Qian Yuan, el investigador principal de los hallazgos, estudia geodinámica en la ASU. Cree que, tras la ancestral colisión, partes de Theia pudieron hundirse y conservarse en las profundidades del manto de nuestro planeta, la capa semisólida que se encuentra entre la corteza y el núcleo de la Tierra, explica.

Esos trozos son "millones de veces más grandes que el Monte Everest en términos de volumen", afirma Yuan a Business Insider.

Zonas densas de hasta 1.000 kilómetros de altura

Los geólogos descubrieron estos trozos -su nombre técnico es grandes provincias de baja velocidad de corte- enviando ondas sísmicas hacia el interior del planeta. Tanto debajo de África como del Océano Pacífico, la velocidad de estas ondas sísmicas se redujo a un ritmo lento, lo que sugiere una zona de roca más densa que sus alrededores. La siguiente animación, basada en un análisis de 2016, muestra el tamaño de estas zonas.

Según Yuan, estas manchas son entre un 1,5 y un 3,5% más densas que el resto del manto terrestre, y más calientes.

Si el planeta Theia era rico en hierro y muy denso, según los modelos de Yuan, los trozos que se desprendieron al chocar con la Tierra se habrían hundido en el manto de nuestro planeta. Allí podrían haberse acumulado sin alterarse, en lugar de mezclarse con el resto del manto.

También es posible que trozos más densos de la corteza terrestre se hundieran en el manto y entraran en él, contribuyendo al crecimiento de las manchas con el paso del tiempo, según Yuan.

Ilustración de las capas de la Tierra. El manto está en rojo brillante.
Ilustración de las capas de la Tierra. El manto está en rojo brillante.

Shutterstock

Averiguar de qué están hechas estas placas es todo un reto. Sus partes más profundas están a 2.900 kilómetros bajo nuestros pies, en la parte del manto más cercana al núcleo externo de la Tierra. Tienen 1.000 kilómetros de altura y son dos o tres veces más anchas que altas.

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Pero los científicos han descubierto que las columnas de roca caliente y magma de algunos volcanes de Islandia y Samoa proceden de estas manchas. Al analizar la composición de este magma, los investigadores pueden obtener información sobre la composición de estos misteriosos trozos enterrados. Según un estudio de 2019, algunos elementos de las columnas volcánicas se remontan a hace unos 4.500 millones de años, cuando supuestamente Theia llegó a la Tierra.

Cuando los planetas colisionan

La Luna, vista por el Mariner 10 de la NASA en 1973.
La Luna, vista por el Mariner 10 de la NASA en 1973.

NASA/JPL/Northwestern University

La idea de que el impacto entre un diminuto planeta y la Tierra ayudó a formar la Luna lleva más de 45 años circulando. Pero un problema con esa hipótesis es que los científicos no han encontrado ninguna prueba de la existencia de Theia.

Un estudio de 2016 sugirió que eso se debe a que los núcleos de la Tierra y de Theia se fusionaron. Otra idea, planteada en 2018, postula que cuando los planetas colisionaron, ambos se "vaporizaron casi por completo", señala Yuan. Según esta idea, la Tierra se convirtió en una masa giratoria de roca fundida y vaporizada llamada sinestia, y luego volvió a colapsar en un planeta fundido. Parte de esa masa giratoria se convirtió en la Luna y Theia dejó de existir.

Una tercera teoría es que Theia simplemente se desprendió de la Tierra, y trozos de un planeta, o piezas de ambos, se combinaron para formar la luna. Pero la composición de la luna coincide casi exactamente con la de la Tierra, lo que sugiere que contiene muy poco de Theia.

Los nuevos descubrimientos de Yuan, que se publicarán próximamente en la revista Geophysical Research Letters, pueden ofrecer por fin pruebas de que Theia estuvo en nuestro sistema solar hace miles de millones de años.

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