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Un informe de KPMG alerta de que Google, Facebook o Apple pueden acabar siendo una amenaza para los bancos si siguen ampliando su negocio financiero

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook
Reuters / Stephen Lam
  • Las grandes tecnológicas empiezan a dar sus pasos en el terreno financiero, pero por el momento no se han lanzado a captar depósitos, aunque esto no quiere decir que no vayan a hacerlo. 
  • Un informe de KPMG y Funcas advierte de que si las BigTech como Google, Facebook o Apple empiezan a entrar en este terreno, los bancos tradicionales podrían ser una amenaza para la banca tradicional.  
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Google, Facebook o Apple van entrando poco a poco en el terreno financiero, aunque por el momento no se han lanzado a captar depósitos. Eso sí, las conocidas como BigTech ya han empezado a entrar en áreas como los pagos o incluso a crear alianzas con algunas entidades para ofrecer tarjetas de crédito. Si acaban entrando en el terreno de la captación de depósitos, esto podría ser una amenaza para la banca tradicional. 

"Si se atiende a las preferencias de los clientes, la irrupción de las grandes tecnológicas en el sector financiero apunta a que sí podrían constituir una verdadera amenaza para el sector", señala un informe elaborado por KPMG y Funcas. 

En este documento se apunta que por el momento estas grandes tecnológicas están ampliando horizontes y dando sus primeros pasos financieros aunque en principio no están orientados a funcionar como bancos. La razón es la regulación. "El sector bancario está mucho más regulado y supervisado que el sector tecnológico: provisiones, normativa y requerimientos de capital distintos en cada país", señala el informe. Pero esto podría cambiar. 

Por el momento, las grandes tecnológicas están realizando actividades relacionadas con las compras digitales y movimientos para obtener información de sus hábitos de pago. Aunque los expertos que han elaborado este informe advierten de que "cada día tienen mayor apetito por ampliar sus líneas de negocio, aprovechando su gran imagen de marca y sus capacidades en cuanto a recursos tecnológicos y financieros". 

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Aunque como dice el dicho financiero "rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras", lo que aplicado a este sector bancario cambiante se podría traducir como que aunque hoy las grandes tecnológicas no estén interesadas en entrar en el terreno de los depósitos, no quiere decir que no les interese hacerlo dentro de un tiempo. 

"Capacidad para hacerlo tienen, para ellos no supondría ningún problema y, aunque hoy por hoy lo que está moviendo a las BigTech es la línea de prestación de servicios a clientes y de mejora de la experiencia del usuario, esto está muy abierto y, si cambian las circunstancias, quién sabe", ha reflexionado Ramón Cañete, socio responsable de transformación de KPMG en España, según recoge Europa Press. 

En este sentido, el socio responsable del sector financiero de KPMG en España, Francisco Uría, ha apuntado que las BigTech "no parecen tener apetito en tomar depósitos porque eso atrae una regulación financiera más exigente", por lo que estas compañías están optando por aliarse con bancos en otras áreas de regulación más ligera, como los pagos, aunque no descarta que "les entre hambre dentro de un par de años".

Entre las iniciativas que ya han llevado a cabo estas grandes tecnológicas se encuentran, por ejemplola tarjeta que ha lanzado Apple en colaboración con Goldman Sachs, la herramienta de pago de Facebook o la alianza de Google con la banca para comercializar cuentas corrientes. 

Esta amenaza llega en un momento complicado para los bancos que están observando problemas para recuperar su rentabilidad en un momento de tipos de interés negativos que complica su negocio tradicional, lo que les ha llevado a una búsqueda de la reducción de costes. Por un lado, con cierres de oficinas y expedientes de regulación de empleo. A lo que se suma una apuesta por la automatización de procesos y la digitalización. 

En este aspecto, el informe apunta que aunque los bancos hayan avanzado con rapidez en la transformación de su front office, al objeto de ofrecer a sus clientes el acceso a sus servicios a través de esos nuevos canales, también es necesaria e imprescindible la transformación del back office, la estructura operativa de las entidades. El problema reside el gran esfuerzo e inversión, en actualizar los
sistemas y procesos, que deben realizar los bancos para acometer una transformación real y efectiva.

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