La caída de Inflection y el estancamiento de ChatGPT revelan el problema de consumo que afronta la inteligencia artificial

Alistair Barr,
Mustafa Suleyman, antiguo CEO de Inflection AI.
Mustafa Suleyman, antiguo CEO de Inflection AI.

Cortesía de Inflection

  • Las preocupaciones que exponía el inversor tecnológico Garry Tan con respecto a los chatbots de inteligencia artificial orientados al consumidor final se están haciendo realidad.
  • Pi, el generador de texto por IA de Inflection AI, no ha conseguido alcanzar una escala masiva y el crecimiento de la web ChatGPT se ha estancado. Puede que se esté produciendo un cambio hacia los modelos de negocio empresariales.
Análisis Faldón

Garry Tan, uno de los inversores tecnológicos con más éxito de Silicon Valley, cuestionó el año pasado la viabilidad comercial de la inteligencia artificial orientada al consumidor final, productos y servicios como ChatGPT.

"Personalmente, estoy a favor de la interfaz de chat y a favor de las implementaciones SaaS y empresariales que utilizan LLM", tuiteó Tan en julio de 2023, haciendo referencia al modelo de negocio que han impulsado las empresas de software como servicio —SaaS, por sus siglas en inglés— y a los grandes modelos lingüísticos que hacen funcionar la IA (LLM).

Menos de un año después, sus predicciones se están haciendo realidad.

Esta semana, la startup Inflection AI sufrió una suerte de demolición controlada. Sus dos principales fundadores se han marchado a Microsoft, llevándose consigo a un equipo considerable de personas que antes trabajaban en la compañía de inteligencia artificial.

Inflection recaudó más de 1.000 millones de dólares el año pasado, lo que la llevó a alcanzar una valoración de 4.000 millones (unos 900 millones y 3.600 millones de euros respectivamente). Entre sus inversores se encontraban gigantes como Bill Gates, Eric Schmidt y Nvidia.

Una persona usando WhatsApp

El principal producto que ofrecía Inflection era Pi, un chatbot de IA generativa para consumidores que ofrecía apoyo emocional y asesoramiento. 

Según publicaba Bloomberg esta misma semana, menos de un año después de su lanzamiento, la empresa "abandona su proyecto de chatbot para consumidores Pi", una información que ha sido corregida más tarde por la agencia de noticias estadounidense, ya que —según parece— Inflection "seguirá gestionando Pi, por ahora". Sin embargo, "eso podría cambiar en el futuro".

Lo que ha quedado de la startup tras la salida de sus cofundadores va a pivotar hacia un modelo de negocio empresarial, en el que van a elaborar, probar y afinar modelos de inteligencia artificial personalizados para clientes comerciales.

A principios de este mes, Inflection afirmó que Pi contaba con un millón de usuarios diarios de media. Según datos de Similarweb, la página web del chatbot recibió algo más de 4 millones de visitas en febrero.

Esto puede parecer mucho, pero en el mundo de los negocios de consumo online, es un desastre. Especialmente para una compañía supuestamente valorada en 4.000 millones. Para contextualizar, X tiene más de 200 millones de usuarios únicos diarios (DAU), a pesar del caos desde que Elon Musk se hizo cargo de la plataforma anteriormente conocida como Twitter. Instagram tiene más de 500 millones de DAU.

Un fenómeno preocupante

La posible futura desaparición de Pi ilustra un fenómeno preocupante para cualquier empresa que intente hacer que la IA generativa funcione para los consumidores en lugar de para los clientes corporativos.

O bien estos productos no están calando a la velocidad y la escala necesarias para lograr el éxito de un negocio digital de consumo, o bien todavía no existe una forma clara de que estos servicios generen ingresos y beneficios significativos.

ChatGPT es el chatbot de inteligencia artificial para consumidores que más éxito ha tenido hasta ahora, con un amplio margen... Pero incluso este servicio se ha estancado.

Poco después del lanzamiento de la herramienta de OpenAI, en noviembre de 2022, las visitas mensuales a su web se dispararon hasta los 1.800 millones. Desde mayo de 2023, sin embargo, esta cifra se ha estancado e incluso ha caído, según datos de Similarweb. Estos datos excluyen la aplicación de ChatGPT y otros servicios relacionados, pero la tendencia es notable.

Los datos de Similarweb también muestran que otros chatbots de IA centrados en el consumidor están luchando por conseguir la escala masiva necesaria para desafiar a gigantes de internet como Google o Meta (la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp).

Otro estudio de Similarweb publicado a principios de este mes muestra que los chatbots de las startups Character.ai, Perplexity AI y Anthropic están muy por detrás en términos de visitas a sus respectivas páginas web.

Gráfico de Similarweb que muestra las visitas web a varios chatbots de inteligencia artificial.
Gráfico de Similarweb que muestra las visitas web a varios chatbots de inteligencia artificial.

Similarweb

Por ejemplo, Claude el chatbot de Anthropic, tuvo unos 20 millones de visitas en febrero, menos que en agosto de 2023. Perplexity recibió unos 50 millones de visitas el mes pasado, menos que en noviembre de 2023.

El negocio empresarial de OpenAI

Aunque ChatGPT sigue teniendo muchos usuarios de consumo, OpenAI se está inclinando más hacia las empresas. En la actualidad, obtiene gran parte de sus ingresos de los servicios de plataforma, como el acceso de pago a sus potentes modelos de inteligencia artificial por parte de desarrolladores externos.

Los modelos de OpenAI son también la base de varias de las nuevas herramientas de IA empresarial de pago de Microsoft.

"Nuestra asociación con Microsoft se basa en el aprovechamiento de la infraestructura de supercomputación Azure construida para OpenAI para potenciar nuestra investigación y entrenar nuestros modelos de próxima generación, una parte fundamental de nuestra misión", declaró un portavoz de OpenAI a Bloomberg esta semana. 

"También continuaremos desarrollando productos de inteligencia artificial útiles, como ChatGPT, destinados a distribuir ampliamente los beneficios de la IA e impulsar la innovación en toda la industria para todos".

No se trata de un respaldo especialmente convincente al modelo de negocio de los chatbots para consumidores.

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