Calor asesino, ciudades ahogadas, cultivos en declive y nuevas epidemias: el informe más detallado hasta la fecha revela cómo cambiará Europa por culpa del cambio climático

Inundación en Venecia

REUTERS/Manuel Silvestri

  • Así se transformará Europa debido al cambio climático, según una revisión de POLITICO de más de 100 artículos científicos, entrevistas con especialistas climáticos y un borrador filtrado de 4.200 páginas del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). 
  • El norte europeo luchará contra inundaciones, incendios y subida de las temperaturas, mientras que el sur, mucho más afectado, será golpeado por la sequía, el calor asesino y el declive agrícola. 
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El cambio climático ya se deja notar desde hace años en España y en Europa, donde los termómetros han registrado temperaturas nunca antes vistas y se teme por la biodiversidad, las olas de calor o la subida del nivel del mar que podría sepultar bajo las aguas a varias ciudades a final de siglo.

Este mes se ha dado a conocer que la ONU prepara un demoledor informe climático para 2022, el cual reúne las valoraciones de expertos desde 2014, que sostienen que el planeta podría cambiar para siempre dentro de 30 años. 

Desde POLITICO han publicado los resultados de una revisión de más de 100 artículos científicos, entrevistas con científicos del clima y el mentado borrador filtrado del próximo informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un estudio de 4.200 páginas que se considerará el más completo elaborado por la ciencia. 

La principal conclusión es que una profunda brecha dividirá el norte y y el sur de Europa debido al cambio climático: será el lado sureño el que se lleve las peores embestidas del calentamiento global. Por supuesto, en la proyección está España: la Península Ibérica tiene todas las papeletas para cobrar el territorio más desertificado, tanto que muchos califican la sequía como la próxima pandemia.  

El norte de Europa luchará contra inundaciones e incendios, e incluso con un calentamiento en el extremo más bajo de las expectativas las temperaturas llegarán a 1,5 o 2 grados por encima del promedio mundial preindustrial. Pero el sur será golpeado por la sequía, el calor urbano y el declive agrícola, marcando una nueva era sin precedentes. 

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Si en 2003 la ola de calor que asoló Europa convirtió el agosto en el más caluroso en al menos medio milenio (lo que se saldó con 80.000 personas fallecidas), veranos de tal calibre podrían ser inquietantemente normales. Según una investigación de la UE, si se llega al umbral de 1,5 grados de calentamiento, alrededor de una de cada cinco personas en la UE y el Reino Unido experimentará un calor similar en un año determinado. A 3 grados, eso aumenta a más de la mitad de la población.

Un estudio italiano advierte que este calor asesino aumentará las emergencias psiquiátricas y los suicidios, que se duplicaron por ejemplo durante una ola de calor en Moscú en 2010. Las achicharrantes noches tropicales acarrean unsomnio climático y además, el efecto isla de calor en los enclaves urbanos agrava el calentamiento: las urbes y centros de las ciudades pueden ser de 5 a 10 grados más cálidas que la periferia o el campo. 

En Roma y otras ciudades mediterráneas, el calor será tan intenso que los sistemas arquitectónicos tradicionales que se basan en la ventilación natural dejarán de funcionar. Este calor abrasador es especialmente preocupante para la población mayor de 65 años, que en Europa aumentará unos 40 millones para 2050. Este segmento suma más riesgo de morir por insolación o golpes de calor, así como padecer enfermedades como diabetes, problemas respiratorios y cardiovasculares. 

Sin cambios rápidos en el entorno construido, la UE alerta de que el calor extremo podría matar a 95.000 europeos cada año, más de 30 veces la tasa promedio actual.

Termómetro en el centro de Sevilla en junio de 2004.
Termómetro en el centro de Sevilla en junio de 2004.

Reuters

Desde POLITICS advierten que combatir el calor será un lujo que no estará al alcance de todos. Mientras, se proyecta que la demanda energética para enfriar edificios en el Mediterráneo se duplique para 2035, por lo que los expertos recomiendan construir las nuevas edificaciones pensando en la refrigeración pasiva. 

Europa se está secando

En el terreno de la agricultura, también saldrá ganando el norte: las latitudes más altas serán más húmedas y el sur europeo se secará. En el norte los inviernos más cálidos, el incremento de precipitaciones y las temporadas de cultivo más largas originarán más alimentos que en la actualidad. 

La falta de agua y el estrés hídrico será un grave problema derivado de la sequía: el 9% de la población competirá por un suministro de agua inadecuado si el mercurio global sube 2 grados. Pero en el sur de Europa más de un tercio experimentará escasez de agua con respecto a lo que necesita. Y en el caso de que las temperaturas suban 3 grados, las regiones que sufren sequías en Europa se duplicarán del 13 al 26%.

En el Mediterráneo, en el caso más extremo la parte de tierra que puede sufrir sequías podría llegar al 49%. Los períodos secos abarcarían más de la mitad del año y algunas partes de la Península Ibérica podrían experimentar sequías durante más de 7 meses al año. Tres cuartas partes de España se enfrentan a la desertificación y el 99% de Chipre podría ser polvo sin vida. 

El Sahara devorará parte del Mediterráneo y los biomas agrícolas se desplazarán hacia el norte a una velocidad de 25 a 135 kilómetros por década. ¿Qué cultivos colapsarán? Especialmente el trigo y el maíz, pero Italia podría quedarse sin tomates. Esto no solo generará éxodos rurales y refugiados climáticos, sino también profundas recesiones y una subida elevada de precios de los alimentos.

De hecho, las últimas sequías ya nos deberían poner en alerta: son las peores en 2.100 años. 

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 El cambio climático multiplicará los fenómenos extremos en Europa

La mayoría de Europa experimentará hasta un 35% más de tormentas extremas en el invierno, particularmente en el norte, según las proyecciones publicadas. Además, 5 millones de europeos podrían sufrir inundaciones cada año en lugar de una vez por siglo, tal y como dice el borrador del informe del IPCC, en lugar de una vez por siglo.

¿Problemas añadidos? Muchos: sistemas de alcantarillado ineficientes, como demostró la gran inundación de Copenhague en 2011 o los peligros de inundación para ciudades como París, Salónica, Bucarest y Barcelona. En el caso de los ríos, sus inundaciones pasarán a afectar a casi medio millón de personas al año, frente a las 170.000 actuales, y los daños se multiplicarán por 6 con respecto a 7.800 millones de euros anuales actuales, 

Coches sumergidos por inundación, cambio climático

REUTERS/Jorge Cabrera

¿Quiénes serán los países más afectados por ríos inundados? Aquellos del norte y centro de Europa además de Reino Unido e Irlanda. Si hablamos de la subida del mar, las ciudades a su nivel en los Países Bajos, Alemania, Bélgica y la costa norte de Italia corren serio peligro. De hecho, el IPCC avisa de que el daño por inundaciones costeras podría aumentar al menos 10 veces para final de siglo, y que el nivel del Mediterráneo subiría un metro para 2.100, lo que expone a 42 millones de personas y el patrimonio de ciudades como Rávena o Venecia. 

Poe otro lado, la región mediterránea será la más vulnerable a los incendios, especialmente los bosques secos de España, Francia, Italia, Grecia y Croacia se queman más fácilmente que en el norte. Solo en 2018 se quemaron 178.000 hectáreas de bosque en la Unión Europea. Los incendios destruyeron casi 178.000 hectáreas de bosques y tierras en la UE en 2018. Suecia 

Pero el fuego no es el único enemigo que traerá consigo el cambio climático en Europa: también lo son nuevas epidemias de mosquitos, que proliferan con temperaturas más altas. El clima más fresco de Europa evitaba hasta ahora muchos de ellos, pero lo que ha sucedido con el mosquito tigre es un notorio ejemplo de lo que viene: aterrizó en Italia a comienzos de los noventa y hoy, asentado en el Mediterráneo, se dirige a Bélgica y a los países bajos. 

A los 18 grados, los mosquitos tigre no propagan la chikungunya, una fiebre dolorosa y dolorosa para la que no hay vacuna ni tratamiento, pero a los 28 grados es posible: los expertos anticipan su propagación junto a otros virus como la fiebre del dengue y el virus del Nilo Occidental. Un brote de este último causó 180 muertes durante la ola de calor de 2018. 

Otros bichos que jugarán más que malas pasadas serán las garrapatas portadoras de encefalitis y enfermedad de Lyme se mueva hacia el norte hacia Escandinavia y hacia las regiones alpinas de mayor altitud. Los expertos advierten que otra vieja conocida como la malaria, otrora erradicada, podría volver al recalentado Mediterráneo. 

El calentamiento hará la brecha de desigualdad más profunda

Huelga por el cambio climático en Viena
Reuters

Para finalizar, la fractura de desigualdad entre el norte y el sur es otro de los mayores motivos de preocupación: los analistas que trabajan en la Comisión Europea publicaron un informe en 2020 que alertaba sobre un impacto económico mucho mayor en el sur que en el norte, especialmente debido a las muertes relacionadas con el calor. 

El borrador del IPC avisa que entre 2000 y 2015, dice el borrador del IPCC, Europa perdió 300.000 millones cada año debido al cambio climático. A 3 grados, advierte el informe, “las pérdidas económicas para Europa son varias veces mayores” que a 1,5 grados. Esto tendrá el efecto de "amplificar las disparidades económicas existentes entre las regiones europeas".

También disminuirá la productividad laboral y se incrementarán las muertes y riesgos por los trabajos al aire libre o en los días calurosos. "La velocidad de la adaptación está por detrás de la velocidad del cambio climático", alerta el informe del IPCC, y agregó que incluso el esfuerzo más enérgico no puede superar todos los impactos del calentamiento. Toca pisar el acelerador ante un cambio climático en Europa que ya va cuesta abajo y sin frenos.

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