Por qué invertir en una startup de telemedicina puede no ser tan buena idea, según el socio de un fondo de inversión especializado alemán

El doctor Greg Gulbransen atiende una videollamada de un paciente en Nueva York (EEUU)
El doctor Greg Gulbransen atiende una videollamada de un paciente en Nueva York (EEUU)

REUTERS/Lucas Jackson

  • La inversión en startups de telemedicina se ha disparado con la pandemia, alcanzando cifras récord en Estados Unidos de más de 8.000 millones de euros.
  • No obstante, aquellas compañías que basan su negocio en los servicios de videoconferencias entre médicos y pacientes corren el riesgo de ser superadas por las aplicaciones de videoconferencias generales o por el software médico, según el inversor del fondo alemán especializado en salud Heal Capital, Christian Weiss.
  • Aquellas que ofrecen un cuerpo médico propio o servicios específicos para determinadas dolencias, como las enfermedades crónicas, son más atractivas para los inversores.
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La telemedicina, que ya llevaba una dinámica de crecimiento previa, se ha disparado con la pandemia, hasta el punto que las startups del sector han recaudado casi 8.000 millones de euros (9.400 millones de dólares) en los tres primeros trimestres del año en Estados Unidos y superan los 300 millones en Europa —al nivel de 2019, sin contar la ronda récord de 500 millones de euros de la británica Babylon Health—, un sector que es "especialmente atractivo en el mundo postCOVID-19", según dijo a Business Insider España el presidente de la española Atrys Health, Santiago Torres.

Sin embargo no todas las startups de telemedicina son una buena inversión, y de hecho aquellas que están basadas solo en poner en contacto a médicos y pacientes van a sufrir, según el ejecutivo del fondo de inversión alemán especializado en tecnología sanitaria Heal Capital, Christian Weiss.

"Varias startups de telemedicina —incluso algunas de las más potentes, como Kry, la compañía sueca de telemedicina que recibió 140 millones de euros a principios de año— están sufriendo en Alemania, parte por la competencia y parte por desafíos propios de su modelo de negocio", aseguró Weiss en declaraciones a Sifted.

Bajo su punto de vista este tipo de compañías cuya oferta de valor es dar a profesionales sanitarios una plataforma para las videollamadas entre médico y paciente están afrontando una doble competencia: por una parte las compañías de videoconferencias genéricas, como Zoom, y por otra los proveedores de software de los hospitales, que están añadiendo más posibilidades de comunicación, e incluso las instituciones sanitarias públicas de algunos países.

Por ejemplo, la empresa de telemedicina sueca Kry está viendo cómo varias regiones suecas están comenzando a dar atención médica pública a través de chats y videollamadas, y el plan del país es extenderlo a todas las regiones, según el responsable de la empresa que agrupa a los municipios y regiones suecas, SKR.

"Los proveedores de telemedicina afrontan unos márgenes pequeños que tienen que ver con la dificultad para optimizar el servicio y una falta de monetización del servicio más allá de la consulta, tras la cual habitualmente pierden al paciente", considera Weiss.

Las videoconferencias con médicos son "commodities"

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Coinciden en este análisis en el fondo de inversión estadounidense Healthy Ventures, cuyos responsables explicaron observan que el crecimiento de la telemedicina se estaba produciendo a través de los proveedores ya establecidos más que por las nuevas plataformas de telemedicina.

"La telemedicina es un negocio de servicio, como Uber. Hay varias compañías que simplemente ofrecen una solución de videoconferencia sanitaria acorde a la ley, con la posibilidad de incluir datos sanitarios. Son commodities", explicaron los responsables de este fondo en junio a través de una publicación en Medium.

No obstante, no es así en todos los casos, ya que según estos inversores estadounidenses, las empresas de telemedicina que van más allá de las soluciones de teleconferencia, por ejemplo ofreciendo un cuerpo médico propio o servicios específicos para un determinado tipo de dolencia, como Teladoc con la adquisición de la empresa de atención a diabéticos Livongo, sí que pueden ser una buena inversión.

Por ejemplo, la española Atrys Health ofrece servicios de laboratorio —entre otras, realiza pruebas PCR y tests de anticuerpos— y radioterapia además de telemedicina especializada en radiología, cardiología y oftamología o dermatología. Después de comprar varias firmas en Latinoamérica, su cifra de negocio va a superar los 55,4 millones de euros anuales entre España (22,1 millones), Brasil, Chile, Perú y Colombia,según su presidente Santiago Torres.

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“Con la llegada del COVID-19 a España, hemos podido comprobar cómo de tener más avanzada las técnicas de telemedicina estaríamos en disposición de aplicar tecnologías que permitirían monitorizar a pacientes de bajo riesgo en sus casas y de este descongestionar las urgencias y, más importante aún, prevenir contagios”, aseguró Torres a Business Insider España.

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