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Así es el MIT Innovation Teams, el programa de innovación aplicada más prestigioso y que dirige un español

Luis Pérez-Breva
  • Los MIT Innovation Teams son una iniciativa conjunta de la Escuela de Ingeniería y la Escuela de Negocio de esta universidad norteamericana.
  • Hoy día está considerado como su programa estrella en innovación aplicada.
  • El español Luis Pérez-Breva es el responsable de estos cursos, en los que se entrena a los estudiantes con tecnologías reales que se están explorando en el MIT.
  • Más de 1.000 estudiantes y miembros de la comunidad universitaria han participado de estos cursos.

Aunque la innovación puede surgir en cualquier punto del globo, en cualquier instante y de las maneras más inesperadas, lo cierto es que al final el ser humano tiende a concentrar estas capacidades en polos muy concretos de la geografía, donde se pueden explotar no solo los mejores talentos sino las economías de escala en la dotación de recursos o de acceso al mercado.

Si nos referimos a la innovación vista desde el ámbito académico, unas pocas universidades tienen el honor de conformar la élite global.

El Instituto Max Planck en Alemania destaca por sus estudios en física cuántica, la Universidad de Laussane por sus trabajos en robótica reconfigurable y, en Estados Unidos, el trono digital se lo disputan dos centros ubicados en sendas costas de EEUU: Caltech (California) y el MIT (ubicado en Boston).

Este último es el que más solera tiene, fundado en el año 1861. Allí han estudiado o investigado personajes como Tim Berners-Lee, Noam Chomsky o Norbert Wiener. Y también un español, Luis Pérez-Breva, que en la actualidad dirige uno de los programas más diferenciales de esta universidad: los MIT Innovation Teams.

Creados hace ocho años, los MIT Innovation Teams son una iniciativa conjunta de la Escuela de Ingeniería y la Escuela de Negocio de esta prestigiosa universidad y, en la actualidad, está considerado como su programa estrella en innovación aplicada.

En ese sentido, los estudiantes experimentan con diferentes tecnologías reales del MIT y desarrollan toda una metodología de trabajo enfocada en la práctica de la técnica.

El objetivo declarado es que estos ingenieros sepan como encarar en un futuro el liderazgo de un proyecto innovador o sepan pensar en la I+D como empresarios.

Para ello, los estudiantes trabajan en equipos multidisciplinares formados en torno a los avances en la investigación del MIT, con un amplio entrenamiento en el aula por parte de los profesores y la orientación de los miembros del laboratorio y los mentores oportunos.

Además, los alumnos aprenden un enfoque estructurado para innovar en el que todo es una variable y el producto, la tecnología y las oportunidades para nuevas empresas se pueden ver como un acto de síntesis. De este modo, aseguran desde el centro, los equipos aprenden a reunir pruebas  que permitan una iteración basada en hechos en múltiples dominios de aplicaciones, mercados, funcionalidades, tecnologías y productos.

El objetivo de Pérez-Breva al crear esta iniciativa era unir diferentes sensibilidades, capacidades y técnicas a la hora de resolver una necesidad concreta o de establecer prioridades de innovación. Como declaró en una reciente intervención en la Fundación Ramón Areces, en Madrid, “el 20% de las ideas que pasan por este programa acaba convirtiéndose en proyectos reales”. 

Pero la verdadera clave, la magia de los MIT Innovation Teams, está en el espacio que cubre en la mentalidad de los sujetos.

Hay muchas historias de éxito sobre innovadores, de sus comienzos y sus éxitos. Pero nadie habla de lo que hay entre una idea disruptiva y el éxito. Ese espacio está definido por lo que uno no sabe y por la cantidad de veces que uno se equivoca. Nada en esta parte de la historia es predecible”, afirma Pérez-Breva.

Innovar como un proceso

Por tanto, además de trabajar sobre la tecnología propiamente dicha, los MIT Innovation Teams también hacen mucho foco en explotar las habilidades y capacidades para la exploración de nuevas ideas, la comprensión de los mercados, la gestión de la propiedad intelectual o la comercialización de productos a gran escala.

Áreas que, a tenor del éxito de la iniciativa, carecían de la atención necesaria por parte de la Academia. Así pues, el proyecto de Pérez-Breva (a la sazón titulado superior en química, física e inteligencia artificial por centros de primer nivel como el Institut Quimic de Sarrià, Ecole Normale Supérieure o el propio Massachusetts Institute of Technology) no deja de batir récords de impacto social y empresarial.

Hasta el momento, según las cifras ofrecidas por los propios MIT Innovation Teams, más de 1.000 estudiantes y miembros de la comunidad universitaria han participado de estos cursos, en los que se han explorado más de 150 tecnologías procedentes de 120 departamentos distintos del MIT.