El petróleo vuela hacia los 100 dólares como la nueva normalidad: hasta dónde puede llegar y cómo afectará a tu bolsillo

Una mujer echando gasolina a su coche
Getty Images
  • Algunos operadores ya apuestan en el mercado de futuros que el petróleo puede llegar a los 200 dólares, aunque los expertos lo ven absolutamente improbable.
  • Todos los productos que terminan en las cestas de la compra deben ser transportados antes de que puedan venderse y de ahí a la repercusión directa. 
  • “Si los precios de la energía se mantienen elevados, como se prevé, inevitablemente se crearán amplias presiones inflacionarias”, vaticinan los expertos.
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Uno de los principales elementos que está disparando la inflación es el petróleo. 

El precio del oro negro interviene de manera directa o indirecta sobre los precios de manera generalizada. El encarecimiento del barril de petróleo repercute en los combustibles, en los transportes, en la subida del precio de la energía y, al final en el precio de la cesta de la compra.

Los precios del crudo, medidos por el crudo West Texas Intermediate (WTI), se han recuperado desde un mínimo inducido por el COVID-19 de 32 dólares por barril hasta casi 80 dólares por barril. Eso ha ocasionado subidas en el precio de la gasolina y el gasoil de entre un 25% y un 30%, respectivamente. 

Pero el mercado energético sigue imparable. No parece que nada lo frene. El precio del barril de petróleo está cada vez más cerca de los 100 dólares e incluso hay algunos operadores que se atreven a hacer apuestas de que el crudo llegará a los 200 dólares en el mercado. 

¿Es viable? ¿Cómo redundará en el bolsillo del consumidor?

El impacto en los mercados puede venir por diferentes vías: mayor inflación y reducción de los márgenes de beneficio. En cuanto a la inflación, es importante distinguir entre los impulsos promovidos por la demanda y los inducidos por la oferta. 

Los relacionados con la demanda pueden abordarse directamente a través de la política monetaria administrada por los bancos centrales. La economía va viento en popa. La demanda aumenta la necesidad de petróleo y, por lo tanto, hace subir los precios. Suben los tipos de interés y eso enfría la demanda.  

“Pero en este caso, estamos viendo más bien interrupciones de la oferta que hacen subir los precios, mientras que los problemas relacionados con el covid han mermado la mano de obra necesaria para ayudar a sacar el petróleo al mercado”, destaca Jack Janasiewicz, estratega y gestor de carteras en Natixis IM Solutions

Norbert Rücker, responsable de economía y de análisis de Next Generation de Julius Baer, explica en un informe al que ha tenido acceso Business Insider España que la crisis energética es en gran medida un fenómeno cíclico y no estructural. “Nos ceñimos a nuestras opiniones bajistas sobre el gas natural y nuestra opinión neutral sobre el petróleo”, asegura sobre el marco actual que se habría sobredimensionado. 

El escenario alcista del petróleo aún no ha terminado

Sobre esta base, Marco Mencini, gestor de cartera senior en Plenisfer Investments (parte de la plataforma multi-boutique de Generali Investments), considera, en declaraciones a Business Insider España improbable que se produzca un nuevo récord en el petróleo —por encima de los 120 dólares—, porque el coste excesivo del combustible hace que la demanda supere este umbral. 

“Todavía hoy un tercio de la energía mundial procede del petróleo, en su mayor parte utilizado en el transporte, y su coste se haría insostenible para muchos particulares y empresas, lo que llevaría a una consiguiente reducción de la demanda y a una aceleración de la búsqueda de soluciones alternativas”, comenta Mencini. 

“Solo en presencia de fuertes escenarios de choque, como el cierre del suministro en las principales zonas de producción por razones geopolíticas extraordinarias, se produciría un aumento de los precios más allá de los niveles que consideramos de equilibrio para la oferta y la demanda”, añade.

Para Mobeen Tahir, analista de WisdomTree, no se puede descartar la posibilidad de un shock en los precios del petróleo si se materializa una severa rigidez en algún momento de los próximos meses. “En ausencia de tal contracción logística, parece poco probable que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) permita que los precios suban a niveles tan extremos sin intervenir”, explica a Business Insider España.

Mientras tanto, la tendencia a la descarbonización y a la electrificación, que llevará a largo plazo a una reducción de la demanda, obliga a las compañías petroleras a reducir las inversiones en exploración que únicamente generan nueva producción al cabo de 5 o10 años.

Por ello, la OPEP+ ya ha declarado que en los próximos 6 meses aumentará la producción sólo para alinearla con la demanda actual, no en vista de una demanda futura creciente. “En Plenisfer, por lo tanto, esperamos que la oferta y la demanda se mantengan en equilibrio en 2022 y que no se cree una nueva capacidad de reserva, tradicionalmente igual al 10% de la oferta y hoy igual a sólo un 3 o 4%”, dice Mencini. 

El cartel ha estado en un modo de "esperar y observar" en los últimos meses buscando no hacer olas con sus decisiones de suministro. No obstante, los precios más altos desafiarán la integridad de la unión, ya que garantizar el cumplimiento de las cuotas de suministro existentes podría resultar difícil. 

“Esta podría ser una de las razones por las que el grupo puede inclinarse a equilibrar el mercado con su capacidad de espacio antes de que los precios alcancen un nivel alarmantemente alto como 150 dólares el barril”, argumenta Tahir.

Por eso los expertos sí ven probable la escalada hasta los 100 dólares del petróleo y un tensionamiento inflacionario durante los próximos meses que redunde en otros productos, pero no mucho más allá. 

“El petróleo a 100 dólares parece bastante probable dada la escasa oferta debido a la importante reducción de capex en los últimos 5 años y la limitada capacidad de reserva, mientras que el objetivo de 200 dólares es improbable porque requeriría un gran shock de oferta”, ahonda Mencini.

Marginalmente, el mundo va a tener más oferta en 2022 (3-4 millones de barriles diarios), pero la demanda aumentará de forma similar debido a la reapertura y al crecimiento del PIB.

“Seguimos siendo muy constructivos para el rally del petróleo en los próximos 1-2 años como mínimo”, analiza el experto de Plenisfer Investments.

El impacto sobre el transporte y su vinculación sobre la cesta de la compra

En última instancia, los consumidores son los más afectados por el aumento de los precios del crudo. 

“Si bien los precios domésticos de la energía, como el suministro de gas a los hogares, pueden estar aislados hasta cierto punto, cuando los consumidores visitan las estaciones de servicio para comprar gasolina o diésel para sus automóviles, es probable que encuentren precios más altos en línea con los aumentos en petróleo”, pronostica Tahir.

Una situación que penalizará directamente en muchas áreas. “La inflación de los precios del petróleo durante los próximos meses se extenderá e impactará en los bienes y mercancías de producción en general”, vaticina Mencini.

Todos los productos que terminan en las cestas de la compra deben ser transportados antes de que puedan venderse y de ahí a la repercusión directa. 

“Si los precios de la energía se mantienen elevados, como se prevé, inevitablemente se crearán amplias presiones inflacionarias”, profundiza el analista de WisdomTree.

Con todo, algún matiz puede cambiar el escenario. 

“Si tenemos un invierno más frío que el promedio, la presión alcista sobre los precios de la energía puede permanecer, pero con un invierno más suave se podría aliviar algo la tensión… Por lo tanto, si la OPEP + considera que la tensión actual es transitoria y no aumenta la tasa actual de suministro, es posible que los precios del petróleo tengan más alzas durante los meses invernales”, termina Tahir.

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