Existen restos de un planeta de 4.500 millones de años en el interior de la Tierra y podría ser el causante del debilitamiento de los campos magnéticos

Representación de un artista del campo magnético de la Tierra, que protege al planeta de la radiación solar.
Representación de un artista del campo magnético de la Tierra, que protege al planeta de la radiación solar.

NASA

  • Los campos magnéticos de la Tierra, que protegen de la radiación solar, tienen un punto débil que se está expandiendo y, según los astrónomos, podría ser a causa de los restos de un planeta que colisionó con el nuestro hace 4.500 millones de años.
  • Esta creciente "abolladura" en el campo magnético podría causar fallos en los satélites y las naves espaciales.
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La armadura geomagnética de la Tierra tiene una grieta y está creciendo. Un punto débil en el campo magnético de nuestro planeta, ubicado sobre el sur del Océano Atlántico, ha aumentado de tamaño durante los últimos 2 siglos y está comenzando a dividirse en 2.

Para aquellos de nosotros en tierra, esto no es motivo de preocupación: el campo protector continúa protegiendo al planeta de la radiación solar mortal. Pero la Anomalía del Atlántico Sur, como se le llama apropiadamente, sí afecta a los satélites y a otras naves espaciales que atraviesan un área comprendida entre América del Sur y África del Sur. Eso se debe a que allí se filtran cantidades más altas de partículas solares cargadas a través del campo, lo que puede causar fallas en las computadoras y los circuitos.

La fuente de esta creciente "abolladura", como la ha llamado la NASA, es un poco misteriosa. Además, los científicos esperan que siga expandiéndose.

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"Esta cosa aumentará de tamaño en el futuro", ha asegurado a Business Insider Julien Aubert, experto en geomagnetismo del Instituto de Física de la Tierra de París (Francia).

Aubert ha explicado que la abolladura puede tener una conexión con 2 manchas gigantes de roca densa, enterradas a 2.896 kilómetros dentro de la Tierra. Debido a su composición, las manchas alteran el metal líquido en el núcleo externo que genera el campo magnético.

Ambas manchas son "millones de veces más grandes que el Monte Everest, en términos de volumen", según Qian Yuan, investigador que estudia geodinámica en la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos).

El equipo de Yuan ha hipotetizado que las manchas tienen un origen de otro mundo: después de que un antiguo planeta del tamaño de Marte se precipitara hacia la Tierra, podría haber dejado estas piezas atrás.

Restos de un planeta de 4.500 millones de años, en el interior de la Tierra

Casi a 3.000 kilómetros por debajo de la superficie de la Tierra, el hierro que se arremolina en el núcleo exterior del planeta genera un campo magnético que se extiende desde allí hasta el espacio que rodea nuestro planeta. 

Ese remolino se genera, en parte, por un proceso en el que el material más caliente y ligero del núcleo se eleva hacia el manto semisólido de arriba. Allí, intercambia lugares con material de manto más denso y frío, que se hunde en el núcleo que se encuentra debajo. Esto se conoce como convección. 

El problema es que algo en el límite entre el núcleo y el manto debajo de África austral está causando estragos en esa convección, debilitando así la fuerza del campo magnético por encima de ella.

Es plausible, ha concretado Aubert, que una de las manchas que el equipo de Yuan está investigando tenga la culpa.

Ilustración de un artista que muestra la posible colisión entre Theia y la Tierra.
Ilustración de un artista que muestra la posible colisión entre Theia y la Tierra.

NASA/JPL-Caltech/Wikimedia Commons

La investigación de Yuan ha postulado que las manchas son restos de un antiguo planeta llamado Theia, que golpeó la Tierra en su infancia hace 4.500 millones de años. La colisión ayudó a crear la luna.

Después de ese accidente, se piensa, 2 partes de Theia podrían haberse hundido y conservado en la parte más profunda del manto de la Tierra.

La siguiente animación, basada en un análisis de 2016, muestra la ubicación de estos fragmentos planetarios. 

LLSVP

Yuan ha incidido en que estas manchas –su nombre técnico es grandes provincias de baja velocidad de corte– son entre un 1,5% y un 3,5% más densas que el resto del manto de la Tierra, y también más calientes.

Entonces, cuando estos trozos se involucran en la convección, podrían interferir con el flujo regular. Eso, a su vez, puede llevar al hierro en el núcleo debajo de África meridional a girar en la dirección opuesta al hierro en otras partes del núcleo.

La orientación del campo magnético de la Tierra depende de la dirección en la que se mueve el hierro en su interior. Para tener un campo magnético fuerte, todo debe estar orientado de la misma manera. Por lo tanto, cualquier área que se desvíe del patrón habitual debilita la integridad general del campo. 

Imagen de los campos magnéticos de la Tierra.
Imagen de los campos magnéticos de la Tierra.

NASA Goddard Space Flight Center

Aún así, es posible que estas provincias de baja velocidad de corte no tengan la culpa del punto débil del campo en absoluto.

"¿Por qué no ocurre la misma debilidad en el campo magnético sobre el Pacífico, donde está la otra provincia?", se ha preguntado Christopher Finlay, geofísico de la Universidad Técnica de Dinamarca, en una entrevista a Business Insider.

Una "región hostil"

Un campo más débil permite que las partículas más cargadas del viento solar alcancen satélites y otras naves espaciales en órbita terrestre baja. Eso puede causar problemas con los sistemas electrónicos, interrumpir la recopilación de datos y hacer que los costosos componentes de la computadora envejezcan prematuramente.

En las décadas de 1970, 1980 y 1990, las fallas de los satélites eran frecuentes en la Anomalía del Atlántico Sur, tal y como ha señalado Aubert.

Incluso hoy, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha descubierto que los satélites que vuelan a través de la región tienen "más probabilidades de experimentar fallas técnicas", como breves errores que pueden interrumpir las comunicaciones. Por eso es común que los operadores de satélites apaguen componentes no esenciales cuando los objetos pasan por el área.

El telescopio espacial Hubble también atraviesa la anomalía en 10 de sus 15 órbitas alrededor de la Tierra cada día, pasando casi el 15% de su tiempo en esta "región hostil", según la NASA .

El telescopio Hubble de la NASA en órbita.
El telescopio Hubble de la NASA en órbita.

NASA Goddard Photo and Video

El punto débil se está debilitando

Los investigadores utilizan un conjunto de 3 satélites, apodados colectivamente Swarm, para vigilar la Anomalía del Atlántico Sur.

Algunos estudios sugieren que el área total de la región se ha cuadriplicado en los últimos 200 años y que continúa expandiéndose año tras año. La anomalía también se ha debilitado en un 8% desde 1970.

En la última década, Swarm también observó que la anomalía se ha dividido a la mitad. Un área de debilidad magnética se ha desarrollado sobre el océano al suroeste de África, mientras que otra se encuentra al este de América del Sur. 

Así es la fuerza de los campos magnéticos de la Tierra, según los satélites de la ESA; en azul, el punto más débil de estos.
Así es la fuerza de los campos magnéticos de la Tierra, según los satélites de la ESA; en azul, el punto más débil de estos.

Wikimedia Commons/Christopher Finlay et. al/2020

Esta es una mala noticia, según Finlay, porque significa que la región hostil para las naves espaciales se hará más grande.

"Los satélites no solo tendrán problemas en Sudamérica, sino que también se verán afectados cuando lleguen al sur de África", ha lamentado.

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