Por qué la RAE quiere ser uno de los organismos certificadores que impulsará el futuro Reglamento de la IA que se trabaja en Bruselas

Cámara de reconocimiento facial en un autobús.
Cámara de reconocimiento facial en un autobús.
REUTERS/Eric Gaillard

El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, espera que la institución logre convertirse en un organismo notificado en el marco regulatorio que desplegará el futuro Reglamento de la Inteligencia Artificial que ahora mismo se cocina en Bruselas.

Así lo explicó el propio Muñoz en declaraciones a los medios tras mantener un encuentro con la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, y con la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas. 

El motivo: la rúbrica del convenio para poner en marcha un proyecto en el marco del PERTE que anhela buscar una IA "que piense en español". Se trata del único PERTE que no es sectorial sino horizontal, y que frente a una digitalización liderada por angloparlantes, espera potenciar el papel del idioma español en los nuevos desarrollos y despliegues algorítmicos.

Pero en la presentación de la rúbrica, Muñoz Machado también hizo hincapié en el rol que la propia academia puede adoptar en el ámbito de la regulación tecnológica. Se refirió, en concreto, a los organismos notificados, unas entidades que, según aparece en el borrador del Reglamento de la IA que se presentó el año pasado, tendrá competencias al aprobar o censurar nuevos modelos de IA.

Estos organismos serán designados por las autoridades nacionales competentes. Ni el Parlamento Europeo ni el Consejo de la Unión Europea han fijado sus respectivas posiciones sobre el futuro reglamento, por lo que su tramitación todavía será ardua y lenta. Además, en España todavía no estaría claro qué autoridad nacional sería la encargada de designar esos organismos.

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El Reglamento General de Protección de Datos, en vigor desde el año 2018, ya cargó de competencias a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Lo asumible es que sea esta institución la competente para lo propio con el futuro reglamento.

Sin embargo, los Presupuestos Generales del Estado ya reservaron una partida para crear una Agencia de Supervisión de la IA. Fuentes de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial confirmaron a Business Insider España hace varias semanas que todavía es pronto para poner fecha al nacimiento de este nuevo organismo, que podría aparecer tras el verano.

Un escenario plausible es que esa futura Agencia sea la encargada de designar esos organismos notificados. La RAE quiere ser uno de ellos. Su propio director ha puesto el acento en la necesidad de combatir los sesgos algorítmicos y quiere colaborar proactivamente en los procesos que, según el futuro reglamento, catalogarán los modelos de IA en función de su impacto social.

Evitar que las máquinas "nos expulsen" también de los idiomas

Muñoz Machado recordó que, ante el auge de los modelos de IA capaces de traducir contenidos, "dentro de poco no va a ser necesario conocer muchas lenguas". "Por eso es importante que las herramientas de traducción conozcan y usen la lengua como nosotros. Si no, la lengua de las máquinas será una jerigonza, una jerga que solo entenderán ellas".

"Nos expulsarán a los humanos", advirtió. "La IA es un prodigio que nos llevará a un mundo desconocido pero que también comporta riesgos a los derechos y a la cultura".

Además de proponerse como organismo notificado del futuro Reglamento de la IA (es necesario comprobar cómo evolucionará el texto final de la norma), el director de la RAE también reivindicó sus negociaciones con grandes tecnológicas como Twitter, Meta (la antigua Facebook) o Google para que integren el diccionario de la academia en la construcción de sus servicios.

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El hecho de que muchas plataformas no usen el diccionario de la Real Academia Española (cuya versión digital recibe cientos de millones de visitas al año, destacó el director) comporta problemáticas no solo sociales, también culturales. Hay palabras que están desapareciendo.

El cómo también lo explicó el propio director: cuando un usuario escribe una palabra, por norma general los dispositivos como los terminales Android señalan si la palabra escrita incluye alguna falta ortográfica. En muchas ocasiones no se trata de una falta ortográfica. Se trata, sencillamente, de una palabra que no aparece en el diccionario del dispositivo.

Fruto de esa preocupación, incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladó hace unos días al CEO de Google, Sundar Pichai, la idoneidad de contar con el diccionario de la RAE en Android. Sánchez aprovechó la visita de Pichai a España para ello, y fue una cuestión que también propuso el monarca Felipe VI durante su encuentro con el empresario tecnológico.

Para el director de la RAE es indispensable que la academia participe de diversos procesos tecnológicos para que en definitiva no sean las máquinas las que acaben determinando cómo evoluciona la lengua, sino los seres humanos. Fruto de esa preocupación, reconoció también haber llevado un dispositivo Alexa (Amazon) a un pleno de académicos de la RAE.

En esa ocasión, la experiencia les congratuló al comprobar que el altavoz inteligente hablaba "un buen español de Castilla".

"Pedimos a las tecnológicas que no contribuyan a que perdamos los sonidos y los acentos del español", enfatizó el especialista. Por eso, abundó, la RAE también tendrá que llegar en un momento dado "al metaverso".

El Reglamento de la IA sigue tramitándose en Bruselas. La Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial ofreció a España como región piloto para probar la nueva norma antes que nadie a finales del año pasado. Es imprescindible que la misma siga avanzando en el Parlamento. Una vez prospere, ese piloto del Reglamento podría ser una realidad en el país.

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