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Ser 'influencer' en Instagram es fácil: basta con tres meses, 500 euros y 100.000 seguidores falsos

Una chica posa ante la cámara
Una chica posa ante la cámara. Atikh Bana/Unsplash

¿Quieres ser famoso? ¿Tienes 500 euros? Bienvenido al club. En tres meses serás influencer.

InfluencerEsa palabra que todo el mundo parece tener en la boca últimamente (la Fundeu recomienda sustituir el término anglosajón por influyente, influenciador o influidor) habla sobre aquellos personajes públicos con miles (o decenas de miles, o cientos de miles… o millones) de seguidores y cuyas opiniones y recomendaciones influyen —de ahí su nombre— sobre esa colonia de simpatizantes. 

Las marcas de moda, de belleza, de decoración, de fitness, de entretenimiento, de tecnología, de consumo… confían en ellos y los usan a cambio de una no siempre módica cantidad para trasladar sus productos y mensajes a esa tonelada de fans. Según un informe de la agencia MediaKix, la industria de los influencers en Instagram ya mueve más de 1.000 millones de dólares al año y en 2019 se prevé que se duplique.

Además, los influencers suelen tener beneficios por el simple hecho de serlo: invitaciones a fiestas, regalos de productos y viajes suelen estar entre ellos. Todo gratis, a cambio de visibilidad en sus redes. ¿El motivo? Las marcas saben que todo lo que aparezca en sus cuentas de Instagram o en sus vídeos de YouTube va a llegar a grandes comunidades que probablemente quieran disfrutar de lo mismo… comprándolo, eso sí. De ahí que la de influencer se haya convertido para algunos en una profesión, y muy envidiada. Aunque no siempre el hecho de ser influencer es real.

H2H, agencia de comunicación especializada en campañas con influyentes (que no en representarlos, que también hay agencias especializadas en ello), ha realizado un experimento para demostrar que resulta tremendamente sencillo convertirse en uno de ellos a base de engaños.

Con una pequeña inversión, que se recupera a las pocas semanas, cualquiera puede ser influencer. Esta agencia ha hecho un experimento real con una actriz que se ha hecho pasar por una de ellos y han logrado convertirla en casi famosa y lograr nada menos que 100.000 seguidores en redes, además de invitaciones a fiestas y hoteles, regalos, envíos de ropa y demás beneficios. Seguidores falsos, por supuesto. 

Esos seguidores falsos se han conseguido a través de una tecnología de bots, un tema en auge y que ha tratado incluso The New York Times en un amplio reportaje. "Se ha escuchado muchas veces hablar de ello, pero ver un bot, que es un teléfono conectado con un cable al que le dicen lo que hacer… es increíble. En realidad, 100.000 seguidores son 100.000 teléfonos recibiendo órdenes", relata el fundador y CEO de H2H, Luis Díaz, que creó la agencia en mayo de 2017.

En busca del (falso) follower

Esos followers de mentira se pueden generar de diversas maneras. Nerea Nieto, social media manager de Axel Springer (empresa editora de Business Insider) asegura que "en el caso de Instagram, hay varios bots y trucos" y destaca tres: los pods, "grupos de usuarios con temáticas parecidas (por ejemplo, moda) que cuando cuelgan algún contenido nuevo lo mandan al grupo y todo el mundo le da a me gusta o comenta", penalizados por Instagram pero menos fáciles de controlar; la compra de fans "en granjas de seguidores"; y la más destacada últimamente: los famosos bots o servicios de respuesta automatizados. 

Estos bots "dan me gusta a fotos y hacen comentarios; no compran seguidores, pero la máquina interactúa constantemente para que tu cuenta gane visibilidad y aumente seguidores gracias a esa visibilidad", relata. Así, "Instagram ya ha cerrado varios grandes como Instagress, Mass Planner, PeerBoost, InstaPlus y FanHarvest. Por eso, cuando comentas una foto simplemente con un emoticono o con una palabra ("Awesome!", "Great!" o similares), Instagram puede pensar que eres un bot y cerrar tu cuenta. Es su gran batalla últimamente: acabar con los bots", relata Nieto.

Leer más: Por qué los 'influencers' de viajes son más rentables que los famosos a la hora de anunciar viajes

Según Luis Díaz, "Instagram ha reconocido que un 8% de sus cuentas son bots". Por tanto, a la hora de analizar los perfiles de influyentes, damos como correcto hasta un 8% de bots". Sin embargo, y sin querer dar nombres concretos, afirma que "hay influencers muy importantes y que trabajan con grandes marcas que llegan al 60% de bots". De ahí que con este experimento quisieran "poner en valor" lo que hacen. "Es una responsabilidad de marcas y agencias asegurar la calidad", asegura Díaz.

¿Cuánto cobra un influencer?

Las cifras del experimento de H2H hablan por sí solas. Tiempo total de la prueba: tres meses. Número de seguidores deseado —y conseguido—: 100.000. Inversión: 500 euros. Tiempo de recuperación de la inversión: tres semanas. Ahora han contado todo ello en vídeo para demostrar que este experimento es más fácil de lo que parece.

Díaz asegura que buscaban poner en valor a los auténticos influencers, cuyos datos analizan para luego compartirlos con las marcas y saber si les encajan esos perfiles. Así, buscan descubrir si esos influyentes compran seguidores (100.000 sería la cifra estándar para empezar a considerarse parte del selecto grupo), lo que les ayudaría a aumentar su valor ante el mercado.

Un mercado que no trata nada mal a estos jóvenes, en general menores de 30 años y con mucha actividad y presencia en redes. Millennials que cobran por una foto lo que no catan sus congéneres en meses. Pero, para los expertos, con cierto sentido. "Instagram te cobra por poner un anuncio el triple de lo que te cobra Dulceida", explica en referencia a la prescriptora de tendencias más seguida de España en esta red, con 2,2 millones de seguidores. "Un banner no tiene ningún poder de prescripción y estas personas sí. La cuestión es maximizar la inversión y generar el efecto boca oreja, que es crítico", relata Díaz.
 

Para Ana Aldea, fundadora y CEO de la empresa especializada en redes sociales y analítica Datasocial, la clave es considerarlo una inversión y no un gasto, y observar el retorno: "No me parece nada descabellado pagar unos 3.000 euros a un influencer medio por subir un vídeo a sus canales sociales, y en muchos casos serán 3.000 euros bien amortizados".

La verdadera importancia del seguidor

Si se mira un poco más en profundidad, muchos podrían preguntarse: ¿por qué comprar seguidores? ¿Por qué son tan importantes? Según Aldea, el seguidor no lo es todo, ni mucho menos. Aunque las marcas sigan apostando por quienes tengan muchos seguidores sin apenas pararse a pensar por qué o de dónde salen.

"En Datasocial estamos preparando un estudio que afirma que es influencer quien tiene una comunidad de más de 1.000.000 de personas impactadas al año. Eso es una comunidad realmente visible, importante", asegura la CEO. "Lo que pasa es que muchas veces las marcas no profundizan en los datos y se quedan en los números y no, estoy hablando de comunidad, no de cifras de fans o de followers. Creo que ese ha sido el principal problema de las agencias y de las marcas, es lo que ha permitido que haya mucho… no sé si decir estafador… pero mucha gente que está vendiendo una influencia que en realidad no es", reflexiona.

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¿Cómo se sabe si ese perfil, por tanto, es de calidad y si hace comunidad? Desde H2H realizan tres mediciones distintas tomando "muestras de seguidores de influencers", explica Luis Díaz.

  • Demográfica: para conocer cómo es la masa de seguidores en cuanto a género, su lugar de procedencia, ciudad, país…

  • Análisis de calidad: el primer punto es saber si esos seguidores son un bot o no, cuenta Díaz, mediante nueve parámetros que lo determinan. Si no es un bot, se mira el tipo de conexión con la comunidad, cuántas veces interactúa con otros influencers… Es muy importante para conocer si se está ante un fraude.

  • Análisis de afinidad de marca: para conocer a qué tipo de marcas siguen los seguidores del influencer y saber si encaja o no con un tipo de público determinado. Por ejemplo, si una marca de moda de lujo quiere promocionarse a través de un influyente cuya comunidad está más centrada en el fitness, no merecerá la pena la inversión en esa figura.

Desde su experiencia, Aldea cree que el juego que ha creado H2H "refleja bien lo que pasa en esta industria": "Creo que realmente es bastante fácil y bastante barato hacerte pasar por un influencer, porque comprar seguidores falsos puede hacerse desde un céntimo el fan. Las marcas siguen apostando por ellos, pero que creo que cada vez lo que les piden es que sean más profesionales o que tengan una comunidad muy afín".

De ahí que, según Luis Díaz, haya ocasiones que los llamados microinfluencers, con comunidades algo más pequeñas, sean más auténticos, interesantes y se conviertan en "una oportunidad de valor para las marcas" con un fuerte "alcance, engagement e impacto en ventas". Para él, hay más oportunidades para un fan de que uno de sus ídolos vea sus comentarios y sus me gusta cuando este tiene 100.000 seguidores que cuando tiene un millón, por lo que se genera una mayor cercanía, empatía y una comunidad más real.

Lo que no es aceptable es que los seguidores, en cuentas de 100.000 o de un millón de usuarios, sean falsos. Según Luis Díaz, "si todos estos influencers que compran seguidores se quedaran sin trabajo, todo el mundo dejaría de comprar. Hemos dado un paso al frente y creemos que eso llegará. Es un primer toque de atención".

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