La creación de una súper red eléctrica europea ayudaría a reducir un 32% el coste de la energía en todo el continente, según un estudio

'súper red' eléctrica paneuropea

University College of Dublin.

Una teórica 'súper red' eléctrica europea podría ayudar enormemente a reducir el coste de la energía a todos los consumidores del continente. Aunque el mega proyecto ya ha sido debatido y hasta planificado hace tiempo por altas instituciones como la Comisión Europea, aún está algo lejos de ser una realidad.

El caso es que la red eléctrica europea no es tan eficiente como se querría. La red actual se construyó pensando en las grandes centrales eléctricas y su distribución al mercado nacional con cables de corriente alterna.

Pero ahora, con la entrada de las energías renovables y la transición de la UE hacia la descarbonización, se necesita atender a un mercado eléctrico con múltiples y pequeños proveedores de energías renovables — como los PPA y el autoconsumo— y favorecer la interconexión entre los países europeos y del norte de África.

La propia Comisión reconocía en 2008 que una agenda de transformación energética temprana y ambiciosa contribuirá a que la automoción, la construcción y la ingeniería energética europea sean líderes tecnológicos mundiales.

Ahora, un estudio del University College de Dublín (Irlanda) aporta detalles mucho más concretos acerca de los beneficios que supondría apostar por esta 'súper red' paneuropea de corriente continua de alta tensión.

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Los hallazgos de la investigación sugieren que la implantación de esa súper infraestructura se podrían reducir el coste de la energía en un 32% en comparación con el actual estado de la red.

"El sistema de transmisión existente no es adecuado para el futuro energético de Europa", opina el profesor Andrew Keane, director del estudio y del Instituto de Energía de la Universidad.

Los autores de la investigación explican que una red 'sin restricciones', más ambiciosa que la súper red europea, de transmisión favorece una instalación óptima y eficiente de parques solares y eólicos por el continente.

Por ejemplo, la condiciones climáticas de España son más favorables para ubicar placas fotovoltaicas en lugar de en Alemania —a pesar de que tienen 7 veces más potencia instalada que nuestro país—. De igual manera, Irlanda cuenta con una gran potencial eólico marino que, debido a su baja demanda, no puede aprovechar.

Con la super red europea de gran volumen, el mejor reparto de las fuente de energía favorecería también una distribución mucho más eficiente de la electricidad, en especial de las renovables.

La inversión focalizada en eliminar los cuellos de botella y mejorar el almacenamiento es clave

Ese ahorro de casi un tercio del coste energético se debe a la expansión de los flujos del continente y favorecer una red interconectada descentralizada centrada en las energías renovables.

A pesar de que sería necesario una gran inversión en la mejora de la infraestructura, el coste inicial es "insignificante" en comparación con el ahorro en el medio y largo plazo, según el estudio publicado por la propia universidad irlandesa.

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Los investigadores señalan que la inversión debería centrarse en nuevos activos de transmisión para garantizar una utilización más eficiente de los recursos renovables. Esto supone poner el foco en los cuellos de botella y mejorar la capacidad de almacenamiento de energía.

El almacenamiento a gran escala de altos volúmenes de energía sigue siendo uno de los grandes retos de la industria energética actualmente. El desarrollo de baterías de litio u otros materiales de gran capacidad explora este camino aunque la tecnología no ha llegado ahí aún.

“El trabajo realizado por el equipo reconfirma los desafíos de confiabilidad de la red europea”, dice Marcos Byrne, analista de política y mercado de SuperNode, la empresa que encargó el estudio. "Esto solo empeorará a medida que se integren más energías renovables, a menos que se adopte una nueva mentalidad en el desarrollo de la red".

SuperNode se encarga de diseñar y suministrar sistemas de conexión superconductores para conectar la generación renovable y aumentar la interconexión de la red en mercados maduros.

La integración de superconductores podría disparar el ahorro energético

El estudio señala también el ineficiente sistema actual de transmisión de cara al futuro energético del continente. De no llevarse a cabo una inversión acelerada en su estructura, Europa podría enfrentarse a grandes dificultades para reducir la carga eléctrica y en su dependencia de los combustibles fósiles para la generación eléctrica.

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Ese escenario 'sin restricciones' analizado por los investigadores sugiere que, de introducir materiales superconductores en los cables, en sustitución de los de cobre, podría disparar el ahorro hasta el 48% en comparación con la actual red eléctrica europea.

"Esto refuerza la creencia en la necesidad de nuevas tecnologías de transmisión para reducir el coste de la energía y confiamos en que los sistemas de transmisión superconductores sean un facilitador clave de la transición energética de Europa", agregó Macros Byrne.

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