"Twitch es un arma de doble filo que, si no gestionas bien, puede destruirte": 4 'streamers' españoles levantan la voz sobre el tabú de la salud mental

Streamers españoles en Twitch: Phobyac, Noa Nerym, Chibi Yoru e IvernEva
Streamers españoles en Twitch: Phobyac, Noa Nerym, Chibi Yoru e IvernEva

Fotos cedidas por los streamers/Business Insider España

  • Twitch, la plataforma de moda para retransmitir videojuegos y otros contenidos, ha batido en 2020 todos los récords con más de 14.000 millones de horas vistas de temáticas que van mucho más allá del gaming.
  • Sin embargo, la realidad de los creadores de contenido también incluye muchas horas de preparación, presión e incluso ansiedad por mejorar sus vídeos y tener más suscriptores, según explican 4 streamers españoles a Business Insider España
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Impulsada por la explosión del ocio digital a raíz de la pandemia, Twitch es una de las plataformas del momento. En este 2020 está batiendo todos sus récords con más de 14.000 millones de horas vistas solo hasta octubre —en ese mes logró su mejor dato histórico, con más de 1.600 millones de horas, superando el récord de abril, en pleno pico de la primera ola de la pandemia en Europa y EEUU, según Stream Elements—. Y, de seguir este recorrido, podría rozar el doble de los visionados de 2019, cuando acumuló en todo el año 9.300 millones de horas vistas.

La popularización de la plataforma la ha llevado más allá de su temática hasta ahora tradicional: los videojuegos. Desde mayo, la categoría de retransmisiones más vista es Just Chatting —que podría traducirse como Charlando—, por encima de videojuegos como League of Legends, Among Us o Fortnite. Su éxito ha atraído a otros sectores: desde la política, con ejemplos como el de la congresista estadounidense del Partido Demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, que se ha acercado a la plataforma jugando al Among Us —acumula más de 167.000 seguidores de media en sus retransmisiones, según TwitchMetrics—, hasta ligas deportivas como la NBA o clubes de fútbol como el Real Madrid.

La llegada de cada vez más usuarios a Twitch la ha convertido en un espacio de socialización muy importante para los más jóvenes en un momento, como el de la pandemia, en el que las relaciones sociales han estado fuertemente restringidas por las medidas sanitarias. Se han hecho populares las salas de estudio, canales en los que creadores de contenido como el divulgador musical Jaime Altozano acompañan a sus seguidores durante unas horas de trabajo o estudio con música de ambiente y organizan bloques de descanso de 10 minutos en los que dialogan con sus seguidores.

En ese crecimiento, cada vez más personas se lanzan a hacer streaming, en torno a los videojuegos u otras temáticas. Una actividad que, en cuanto se torna regular y se comienza a generar ingresos —algo que empieza a ocurrir a partir de que el usuario entra en el programa de socios, al que se accede cuando se alcanza una media de 75 espectadores habiendo retransmitido unas 25 horas al mes en 12 días diferentes, según la plataforma—, lleva a un ritmo de vida realmente exigente.

Chibi (Chibi_Yoru en Twitch) Chibi (Chibi_Yoru en Twitch)
Chibi (Chibi_Yoru en Twitch)

Imagen cedida por Chibi

"Twitch es una plataforma muy grande, que sigue creciendo todos los días y es fácil acceder a ella, pero ahí empieza lo complicado, que es mantenerte, ser relevante, crear tendencias, generar comunidad, ponerte unos horarios y seguirlos... Tienes que tener la cabeza muy bien amueblada para mantenerte todos los días", explica a Business Insider España Teresa, más conocida como Chibi, que acumula en su canal Chibi_Yoru más de 9.000 seguidores después de tres años, los últimos dos de forma más "profesionalizada", creando contenido sobre videojuegos.

Un mar de tiburones

Una de las cosas en las que inciden todos los creadores de contenido que han participado en este artículo es en las horas de trabajo previo que dedican a cada retransmisión. En el caso de Chibi —que se formó como auxiliar de laboratorio y ahora está estudiando marketing para seguir mejorando su streaming, que alimenta sus ingresos junto a su canal en el servicio de suscripción para creadores Patreon—, hace 5 horas diarias de streaming, pero dedica una hora antes a pruebas técnicas y entre tres y 4 después a preparar las siguientes sesiones, estudiar las métricas, contactar con patrocinadores o enviar los regalos de los sorteos a sus seguidores. 

"Y, si dejas de stremear cualquier día, sea porque estás malo, afónico o te mereces un fin de semana, te vas con la duda de si habrán salido otras 40 personas nuevas que hacen lo mismo que tú", añade esta creadora de contenidos, que llega a definir la competitividad de la plataforma con una expresión rotunda: "Twitch es un mar de tiburones".

Len (Ivern Eva en Twitch)Len (Ivern Eva en Twitch)
Len (Ivern Eva en Twitch)

Imagen cedida por Len

Corrobora esa impresión Len, que lleva un año creando contenido desde su canal IvernEva, la mayoría de la categoría JustChatting pero también sobre videojuegos y cultura anime, con casi 6.000 seguidores. "Hay mucha presión, mucha competitividad, cada vez hay más gente en la plataforma y no deja de ser como una jungla. He visto mucha gente frustrada, triste, enfadada, porque si lo único que tienes en tu día a día es Twitch, te obsesionas. Pensar que vas a ser el siguiente Ibai es un poco ingenuo", explica a Business Insider España.

Esta creadora de contenido hace unas 4 horas diarias de lunes a jueves aunque los fines de semana o en especiales puede dedicar "muchas más horas". "He llegado al punto que me ocupa tanto tiempo como un trabajo", explica Len, que durante una época combinó Twitch con un empleo, pero ahora se dedica solo a crear contenido mientras estudia un postgrado. "A mí me genera ciertos ingresos, conozco gente que su sueño es pagar sus facturas, me parece fantástico, pero yo siempre me lo he tomado como un hobby, un lugar donde expresarme y conocer gente", opina.

Para Asier Phobyac en Twitch, con más de 22.000 seguidores en dos años y medio en la plataforma, donde crea contenidos sobre World of Warcraft y produce eventos para el sello del juego, Blizzard—, la competitividad entre creadores de contenido en Twitch no es diferente a la que se ve en otros ámbitos profesionales, como la informática, donde trabajó antes de centrarse en la creación de contenido. "Twitch es como un ecosistema cerrado muy liberal en el sentido de que hay muy pocas normas, puedes meter las horas que quieras y existe competitividad contra otros streamers", explica.

Este creador de contenido bilbaíno también ha lidiado con la ansiedad cuando no ha podido transmitir. "Estar 2 días sin stremear me crea muchísima ansiedad, porque piensas que esos días estás perdiendo gente y que la están ganando otros. Twitch es muy esclavo, porque siempre tendrás un porcentaje de público fiel, pero la mayoría no, si no estás va a ir a otro... Poquito a poquito voy construyendo para que no me afecte tanto como me afectaba antes", relata este creador de contenido, que retransmite todos los días, unas 4 horas diarias de lunes a domingo.

La delgada línea entre lo personal y lo profesional

La streamer española Noa NerymLa streamer española Noa Nerym
La streamer española Noa Nerym

Imagen cedida por Noa Nerym

A esa ansiedad por ser relevante y ganar suscriptores —que en última instancia se traducen en más ingresos, por parte de la plataforma y de patrocinadores—, se suma un elemento diferencial de Twitch: la dificultad para separar lo profesional de lo personal, tanto por el ritmo de retransmisiones, prácticamente diario entre los streamers consultados en este reportaje, como por el hecho de que, por lo general, la mayoría de ellos lo hacen desde su casa.

"Twitch es maravilloso, pero es un arma de doble filo que, si no gestionas bien, puede destruirte, porque te ves presionado a hacer un contenido de calidad cada día y, si no llegas y ves que alguien crece más que tú, eso destruye tu autoestima (...) Puede ser una evasión, un punto de encuentro, hasta que empiezas a generar dinero, ahí ya te cambia la perspectiva", apunta Len (IvernEva en Twitch).

La pantalla se convierte, simultáneamente, en un punto de presión y en un refugio. "Hay personas que se refugian en los streams y compartir tus experiencias es como una mini terapia, hace que te liberes de una carga emocional que te puede llevar a problemas como ansiedad o depresión... Vivimos cada vez con más ansiedad y depresión, cada vez más en niños y adolescentes", opina en conversación con Business Insider España Noa, que lleva varios años haciendo streaming de videojuegos desde su canal Noa Nerym (antes Azukitty), con casi 9.000 seguidores, y que estudió Psicología e hizo prácticas como psicóloga antes de apostar por Twitch y por la interpretación.

Esos mismos problemas se agravan cuando el streamer no sabe gestionar el éxito. "El problema que tiene Twitch es que tenemos un montón de chavales, que no tienen experiencia laboral y que se encuentran con un montón de seguidores, éxito, super expuestos y se enfrentan a cosas a las que incluso una persona con experiencia le cuesta enfrentarse", señala Asier (Phobyac).

Las dificultades son aún mayores para las mujeres, que afrontan el problema del machismo, transversal en la sociedad y del que no se libra Twitch. Noa llegó a vivir situaciones de acoso por parte de usuarios que se suscribían e incluso aportaban dinero a su cuenta de donaciones. "Hay gente que cree que por donar les debes algo, sumisión, pasar más tiempo por esa gente... Me han pasado casos de acoso bastante intenso, que me respondían a todo, me donaban con indirectas [...]. En ese momento me faltaban recursos para afrontarlo. Estuve hablando con esa persona y, como seguía en sus trece, lo que hice fue bloquear y seguir hacia adelante", recuerda.

Para Chibi, una de las claves para evitar esas situaciones es dejar claros los límites con su comunidad de seguidores: "Twitch es una burbuja llena de mini burbujas. Yo tengo una comunidad increíble porque la cuido. No permito determinados chistes, por ejemplo sobre personas trans u homosexuales... Es fácil controlarlo si cuentas con gente que te apoya, pero para ello es importante educar a tu comunidad desde el día uno".

El estigma de la salud mental

Imagen promocional de Asier (Phobyac en Twitch)Imagen promocional de Asier (Phobyac en Twitch)
Imagen promocional de Asier (Phobyac en Twitch)

Imagen cedida por Phobyac

Todas estas situaciones llevan a que cada vez más creadores de contenido en Twitch hayan sufrido en algún momento problemas de salud mental. "Estoy segura de que muchos de los streamers con los que yo me relaciono han tenido ansiedad", afirma Len. "Yo he sido camarero, he dado clases, he sido programador, he trabajado en una fábrica, y ningún trabajo se acerca a la ansiedad que genera esto, ni de cerca. La presión, la inestabilidad, nunca sabes cómo te va a ir el mes que viene... Es abrumador", añade Asier.

Varios de los protagonistas de este reportaje saben lo que es lidiar con la depresión. Algunos de ellos, como Chibi, han decidido parar las retransmisiones en los peores días, pero observan que muchos otros siguen adelante aún pasando momentos complicados. "Yo he tenido depresión, los días que estoy peor no me planteo coger el ordenador, y hay gente que aún teniéndola se expone ante 800 personas en directo. Me asombra que lo hagan en un momento tan frágil", explica Chibi. 

Tanto ella como Len han expuesto esas dificultades a su comunidad de seguidores. "Yo intento tratarlo con normalidad, hablar de una enfermedad que cada día es más común y explicar que una depresión no es llorar las 24 horas, sino que se puede ser funcional. Percibo que hay mucha gente que está mal, muy mal, y no se atreven a expresarlo. Gente que me escucha y se siente aliviada porque ve cierta similitud con su situación", explica Len.

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Para otros, como el caso de Asier (Phobyac), la competitividad y la exigencia desembocan en otros problemas, como la adicción al trabajo. "Yo admito que soy adicto al trabajo, sé que es un problema psicológico, y para mí saberlo y admitirlo es bueno, porque sé que hay un problema y que le tengo que poner remedio", considera.

Este tipo de reflexiones, de momento privadas o reducidas a los creadores de contenido que comparten estas situaciones con sus comunidades, solo saltan a los grandes foros cuando hay figuras importantes que ponen el tema sobre la mesa. "Hubo una parte de comunidad que empezó a dejar de tomárselo en broma gracias a que Ibai (Llanos) compartió que iba al psicólogo... Aunque hubo gente que asumió que tenía que ver con que hacía muchos streamings y no tiene por qué tener relación con eso", reflexiona Chibi.

Un caso sobrevuela la mayoría de las conversaciones: el del estadounidense Byron Reckful Bernstein, uno de los mejores jugadores del mundo en World of Warcraft y muy conocido por sus retransmisiones en Twitch, que sufría depresión y falleció este mes de julio, presuntamente por un suicidio, según varios de sus allegados. "Él compartía sus problemas, subía sesiones con su terapeuta... Hay veces que todo el contexto se une y acaba en situaciones así. Parece que la comunidad abre los ojos e intenta que no suceda más", apunta Noa.

Hablar sobre el problema es el primer paso para afrontar la situación, pero Len incide en que esas conversaciones no pueden sustituir a la atención psicológica. "Debería haber más streamers que se atrevan a hablar más de estos temas en público para arrojar algo más de luz, pero siempre recomiendo lo mismo, ir a una persona que te trate [...]. Me parece muy peligroso la gente que se dedica a dar consejos sobre cómo superar una depresión. Yo no hablaría de un virus sin ser médico", alerta.

Un servicio de "primeros auxilios de salud mental" para streamers

El equipo de la startup española Streamloots.El equipo de la startup española Streamloots.
El equipo de la startup española Streamloots.

Imagen cedida por Streamloots

Conociendo esta realidad, la startup española Streamloots, que ayuda a los creadores a monetizar su contenido en Twitch a través de cartas digitales y tiene como objetivo convertirse en un ecosistema de servicios a streamers, ofrece un servicio de salud mental, lanzado inicialmente en Estados Unidos, donde el acceso es más difícil porque el acceso a la sanidad depende de los seguros privados.

"Nosotros hablamos con muchísimos creadores de contenidos cada día y me sorprendió mucho que una chica que ganaba mucho con Streamloots de repente dejó de hacerlo. Me dijo que no podía volverse a poner en la pantalla y luego echarse a llorar... Para cualquier persona es difícil llevar este tipo de situaciones en su trabajo, pero para ellos el negocio depende de que estén bien, sean divertidos y entretengan al público. Tienen que fingir que todo está bien y eso genera más ansiedad", explica a Business Insider España el consejero delegado de esta startup valenciana, Alberto Martínez.

Para ello, han puesto en marcha un servicio con dos partes. La primera es una serie de contenidos en vídeo en YouTube, destinados al público estadounidense, protagonizados por la streamer Marie Mxiety Shanley. "Ella sufrió un bloqueo y decidió que su misión iba a ser ayudar a otros streamers. No da consejos médicos, sino que explica cómo fue su experiencia e indica dónde acudir si sufres algo similar", explica Martínez. 

"La idea es que ayude a los streamers a que sepan cómo redirigir a personas que les explican sus problemas para que busquen ayuda. Ella lo llama primeros auxilios de salud mental. Uno de los módulos que hemos creado habla específicamente de no dar consejos como si fueras un experto cuando no lo eres", añade el CEO de Streamloots.

Streamloots, la startup española que permite a los 'streamers' monetizar su contenido con cartas digitales: "Queremos ayudarles a convertirse en empresas"

La segunda parte de su plan es un acuerdo con la empresa Geek Therapeutics, un grupo de psicólogos especializados en el ámbito de los videojuegos y el trabajo con jóvenes y padres, que tienen desarrollado un programa sobre salud mental específico para creadores de contenido y la posibilidad de concertar citas con un especialista. "Hemos creado una suscripción anual con varios módulos y becas para que todos los streamers puedan acudir a ello", detalla Martínez. De momento, es una formación en inglés, pero esperan llevarla al español a finales del primer trimestre de 2021.

El salto para trasladar ese programa a sus usuarios españoles afronta un problema adicional: la estigmatización que los problemas de salud mental tienen en España. "En EEUU tienen la cultura de hablar abiertamente de ello y en España a la gente le cuesta más compartirlo, se ve como algo negativo. De hecho, en general hay muy poca cultura de que la salud mental es también salud. La gente ve muy claro que, si me rompo un pie voy al médico, pero si tengo ansiedad no. Es algo que hay que vencer", defiende Alberto Martínez.

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